DESARMAR LAS PALABRAS: DIGNIDAD Y POLÍTICA EN EL PERÚ
“Desarmar las
palabras: dignidad y política en el Perú”
Un llamado a transformar el lenguaje electoral en
instrumento de construcción nacional y humanidad
Cuando las palabras hieren
En tiempos de elecciones, como el
que vivimos en el Perú, las palabras se convierten en armas que hieren más que
construyen. Por esas coincidencias, el Papa León XIV en el Congreso de España,
el día de ayer (8-6-2026), dio un discurso que lo
escuché y se refería precisamente a situaciones como la que vivimos - La
política- y lo resumió con esa sabiduría singular: antes que un campo de
batalla verbal, debe ser un espacio de encuentro y dignidad.
Entonces dije este es el llamado
que deber guiarnos hoy en el Perú, donde observamos que la confrontación
electoral suele degradarse en insultos, etiquetas y desprecio hacia quienes
piensan distinto.
Se percibe la discriminación
soterrada entre costa y sierra, entre barrios ricos urbanos y zonas pobres rurales, se
percibe un lenguaje que divide y humilla, en lugar de reconocer la igualdad
esencial de toda persona.
Frente a ello, la invitación
papal a “desarmar las palabras” se convierte en una urgencia nacional:
necesitamos que el lenguaje político no ridiculice ni excluya, sino que
convoque a la construcción común. El Perú, diverso, fragmentado y herido,
requiere que sus líderes y ciudadanos comprendamos que la verdadera paz y el
verdadero progreso nacen del respeto, del diálogo y de la inclusión.
Frases que iluminan
El Papa León XIV afirmó que “el
lenguaje debe ser desarmado para favorecer la reconciliación”.
En el Perú, observamos que con mucha facilidad se tilda de “rojo” o “terruco” a
quienes cuestionan el modelo económico. O también en el sentido contrario "dictador" o "DBA" a quienes la apoyan. La frase del Papa es un llamado a
reconocer que la diversidad de opiniones fortalece la democracia.
También recordó que “la
dignidad inviolable de la persona precede a cualquier concesión del Estado”.
En nuestro país, los habitantes de la sierra y de las zonas rurales son
tratados muchas veces como ciudadanos de segunda categoría. Esta afirmación
exige que la política se construya desde la inclusión y el respeto, sin
importar origen, profesión, militar o civiel, ni condición social.
Cuando señala que “la
familia es la primera escuela de humanidad”, nos invita a reflexionar
sobre cómo el lenguaje político penetra en los hogares. Si en la mesa familiar
se reproducen insultos hacia candidatos o regiones, se promueve y se perpetúa
la violencia verbal. La familia debería ser el espacio donde se aprende a
dialogar, a compartir ideas, apreciaciones y no a ridiculizar.
Finalmente, al afirmar que “la
paz auténtica no nace de las armas, sino del diálogo”, el Papa nos
recuerda que la política no puede reducirse a polarizaciones destructivas. El
Perú necesita líderes que debatan propuestas, no que se enfrenten con burlas y
humillaciones. No se puede dar like y miles de vistas a contenidos que fomentan
esta manera de comunicar.
El espejo de nuestra sociedad
El Perú vive una tensión constante entre aquellos que
enarbolar el crecimiento económico y otros que usan el término justicia social.
Quienes cuestionan el modelo capitalista (vigente) son descalificados con
etiquetas que los reducen a enemigos (o ignorantes), en lugar de escucharlos
como ciudadanos con propuestas. Esta dinámica refleja una fractura cultural: la
costa frente a la sierra, lo urbano frente a lo rural, lo rico frente a lo
pobre, las ciencias frente a las letras.
El discurso papal ofrece un marco ético para superar estas
divisiones, recordando que la política no puede ser un campo de humillación,
sino de construcción común. La invitación a “desarmar las palabras” es
especialmente pertinente en un país donde la violencia verbal se normaliza en
campañas electorales y en la vida cotidiana. Si el Perú quiere avanzar hacia
una democracia madura, necesita líderes que convoquen, no que insulten; comunicadores
que prefieran paz frente a peleas; ciudadanos que dialoguen, no que
ridiculicen.
Construir con palabras
El mensaje del Papa León XIV rebasa el entorno religioso: es
una propuesta ética para la política contemporánea. En el Perú, donde las
elecciones se convierten en escenarios de agresión verbal y discriminación manifiesta,
sus palabras son un antídoto contra la polarización y la agresión.
La dignidad humana, el respeto al adversario y el lenguaje
desarmado son pilares que pueden transformar la política en un espacio de
encuentro.
El país no necesita más etiquetas ni más insultos; necesita
propuestas que reconozcan la diversidad cultural y regional como una riqueza.
La verdadera paz y el verdadero progreso no se alcanzan con burlas ni
humillaciones, sino con diálogo, inclusión y respeto. El reto está en nuestras
manos: convertir las palabras en instrumentos de construcción nacional y
humanidad.
La Pluma del Viento
Lima, 9 de junio de 2026

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