AMADA ESCUELITA PREVOCACIONAL 351

Cuando recuerdo la escuela en mi infancia en los años 60, imagino a las duras y gastadas carpetas de madera, el cuaderno “borrador” para anotaciones y los cuadernos forrados con papel azul, etiqueta roja y “vinifan”, donde trabajábamos “en limpio” las tareas de los cursos, "ya pasaste a limpio”, nos repetía cotidianamente nuestra exigente madre. El único libro que portábamos eran las denominadas enciclopedias, libros gruesos: Bruño, Venciendo o Fanal, los usábamos diariamente, por lo general estaban usaditos pero bien conservados, nuestros hermanos mayores los habían cuidado muy bien y con seguridad de nuestras manos pasarían a otras nuevas, por ello estaban sin anotaciones. Con el ajado maletín de cuero que colgaba sobre nuestro hombro subíamos y bajábamos las pircas de las chacras, cuando en las guerras a puro coyllumpi nos enfrentábamos en el bosque de don Martín Vásquez (abuelito de Efra) en Chicchó o cuando bajábamos a Shapash a través de enredados...