UN PUNTO DE APOYO PARA BUSCAR LA ESENCIA

La semana laboral ha llegado a su fin, como si fuera una ola de viento suave y tibio acaricia mi mente en esta tarde de domingo, cuando me siento en este lugar. Muchas veces quise tener un momento pleno de silencio, disponer de unos minutos para viajar por los caminos infinitos de la mente. Volar por los campos desconocidos de la materia obscura, y aproximarme al origen de la palabra, del pensamiento, de la materia, de la vida y ojalá del actuar. "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", decía el gran Arquímedes, y eso es lo que nos falta a las personas que vivimos en este mundo preñado de contaminación (incluyo al sonido y las imagenes). Ese punto de apoyo, esa esquina, puede estar en la azotea de nuestra casa, en la mesita de nuestro cuarto, en el balcón frente al parque, o en la colina mirando el valle de Aynin y el nevado Yerupaja. Posesionados en ese punto de apoyo, miraremos con mayor claridad nuestro c...