EL BAÚL Y LOS QUE AÚN ESTAMOS
EL BAÚL Y LOS QUE AÚN ESTAMOS Reencuentro de calma Hacía como un mes que no escribía así, al empezar la mañana, casi en ayuno, con la cabeza todavía limpia. No sé por qué volví hoy. Quizá porque ayer me reuní con mis hermanos mayores; quizá porque se me fue el internet repentinamente y me quedó tiempo. Sea como fuere, aquí estoy otra vez con la pluma. Cada paso nuevo en la vida, cada momento en que las dudas aumentan, recurro a mi baúl, y te invito a recurrir al tuyo. Es la fuente de la sabiduría, porque es el reencuentro con la propia esencia: la familiar, la geográfica, la laboral. Con calma se abren sus páginas, y se alcanza la motivación, la paz y la luz. Es reencontrarme con mis retablos: la casita cálida y la familia reunida; la callecita del juego y de los cuentos de la cuadra; las legendarias aulas de la escuela; el campo pedregoso de fútbol; las misas ceremoniosas del enigmático padre. Siempre está allí el consejo, o la alegría de mis padres y de mis hermanos. To...