DESDE EL POLVO DE JIRCAN AL GRAMADO DE SAN MIGUEL

E ntre los años de 1961 a 1968, desde el barrio de Ago Calle hacíamos futbol, primero en la cuadra, en la esquina de la casa de mis amigos, hijos de don Lucho Núñez, y, luego, en el polvoriento Jircán. Indefectiblemente, cuando el sol acariciaba la tarde, los niños de diversos barrios, desde Umpay a Quiullán, o desde Jupash a Oropuquio, /1/ convergíamos. Apenas llegábamos, poníamos piedritas, como arcos, o cuando aumentamos en edad y mejoramos nuestra infraestructura, plantábamos nuestros arcos, con maderos endebles que no soportaban sendos tiros libres de Acucho. En épocas como las actuales de vacaciones de Julio, solían visitarnos los primos de Lima, notorios por su color pálido, distintos a lo oscuro de nuestra piel. Sin ningún televisor en nuestras casas, con solo oir la radio, y los inigualables programas deportivos, Ovación de Pocho Rospigliosi, o Pregón Deportivo de Oscar Artacho, imaginábamos los campos verdes que nos pintaban, y construíamos las jugadas que narraba...