DOMINGO DE RAMOS ESPECIAL

La inmensa calle estaba adornada de ramas de árboles plantados al frente de las puertas de las casas, era una senda que se angostaba conforme alejabas la vista y parecía finalmente subir por un hilo plateado hacia la colina Capillapunta terminando en la inmensa cruz que yacía en su cima. Esta imagen la tengo grabada y me acompaña los Domingo de Ramos, devolviéndome a la niñez, al momento donde nuestras vidas están llenas de ilusiones, esperanzas y alegrías. Eso, hoy cuando estábamos reunidos en casa desde mi madre hasta la tataranieta, lo recordaba con una tonalidad distinta, sentía que caminábamos por esa senda todos, tomados de la mano y mirando la esperanza con fuerza, ilusionados por mantenernos siempre juntos y gozar de esa alegría especial. Este domingo fue inusual porque aquí en la capital de la república solíamos tomar desayuno a diversas horas, unos iban a misa, otros dormían y yo me preparaba para salir en un programa de radio, enclaustr...