MENTE MÍA
Nuestras emociones, motivaciones y conducta, pueden ser incorrectas; sin embargo, no creamos que eso es definitivo. Cierto es que desde el útero de nuestra madre comenzamos a formar nuestra personalidad: emociones desde la infancia, actitud en la niñez y adolescencia y aptitud en todo momento, el conocimiento. Si nuestro entorno social contribuyó dejándonos huellas difíciles; aun así, nuestra mente, que es el motor de todo, puede cambiarnos y mejorarnos. Nada es definitivo, pueden ser latentes nuestra historia pero los detonantes deberíamos controlarlos. Dedicarle atención a nuestra mente puede demorar mucho o talvez nunca, porque lo postergamos con el trajín de la vida, de multi-tareas, de 12 a 18 horas de trabajo por día. ¿En qué momento analizamos nuestros pensamientos, emociones, actitudes y aptitudes? ¿Tenemos tiempo para evaluar nuestro comportamiento del día, frente a nuestra familia, nuestro trabajo, o con otras personas? Si no lo hacemos cómo pretendemos corregirnos, cóm...