LA CATEDRAL SAN ESTEBAN DE VIENA

Cuando se viaja a lugares desconocidos, somos cuidadosos en cuanto salimos de los hoteles, primero damos paseos cercanos, como merodeando el nuevo terreno, dejamos nuestras huellas insignificantes, en esquinas poco transitadas, solemos no mirar a nadie a la cara, nuestros ojos se detienen en letreros, que pocos prestan atención, queremos comprender su sentir, sus sabores y olfateamos los rincones más alejados. De pronto la estación del tren, ¡¡ modernidad !!, tecnología que te acerca al todo. Ingreso y no veo que alguien oriente. La maquinita vende los pasajes. El idioma es desconocido. Qué difícil el alemán. Pero, el inglés es universal. Ahora, tengo mis boletos, pero nadie me los pide. No hay barreras, ni molinetes. Todo está libre. Entonces para qué pagué. Igual marco al ingreso como presintiendo una celada. Mi destino es la catedral, el lugar emblemático de la ciudad. Veo pasar estaciones sumergido bajo la tierra. Los...