NAVIDAD MUY ESPECIAL DEL 2020

Estoy muy de mañana mirando las calles desde la azotea, todo es paz y tranquilidad alrededor, “la noche fue radiante y bulliciosa a pesar de todo”, me respondo. Anoche desperté sobresaltado por cohetes y destellos de bombardas en la calle y vecinos. No prendí la luz simplemente vi la hora eran las 00.2, la navidad había llegado. Me incomodé un poco por el ruido, pero luego volví al sueño tranquilizador. Mientras eso ocurría noté el cambio drástico que estaba sucediendo, pues era la primera noche de navidad, sin mi madre. Su sonrisa, su presencia, la busqué y la encontré en mi interior, por eso qué mejor que estar sin luz y sin ruido. Continué tratando de dormir y mis recuerdos volvieron al empinado Chiquián, con mi madre laboriosa e incansable preparando los manjares de navidad para sus hijos que venían de sus estudios desde la capital de la república, manta al hombro, porongos de leche en cada brazo. El desayuno estaría pronto: tortas hechas por ella, manjar blanco...