EL FÚTBOL Y LA VIDA (Parte I)

Estoy frente al televisor viendo las camisetas rojas y blancas, las caras pintadas de los hinchas en las calles de Moscú o Lima, los sonidos de las sirenas, los canticos. Me doy cuenta que también, conmigo suceden cosas especiales cuando se trata de los mundiales de fútbol: hago lo imposible por cuadrar mis vacaciones, compro diarios deportivos y álbumes, acopio vinos y cervezas, escribo pequeños comentarios en las redes sociales. Este rito por el fútbol se inició en la niñez, se afianzó en la juventud como adolescente en mi barrio, luego como estudiante universitario y lo continuo en el trabajo. Está anclada en mi vida y forma parte de mi historia de ayer y hoy. 1. El inicio En el borde de la chacra sobre una especie de gras llamado kikuyo, los niños de unos 5 a 7 años, jugábamos con pelotas de plástico desinfladas, mientras las madres se esforzaban por ordeñar las vaquitas. “Ya dejen entrar al siguiente becerrito, que no sea el , pinto”, era la voz fuerte de ...