Huayhuash Desfallece Salvémoslo

La Sra Luchi, con lágrimas que rodaban por su rostro, veía las escenas en la pared de su casa, donde se proyectaban imágenes del Huayhuash, erosionado por máquinas, túneles abiertos en sus bases, por compañías mineras, destruyendo sus nieves y a muy corta distancia la laguna de Jahuacocha, aún bella pero débil. Su esposo había hecho pintar dos preciosos cuadros precisamente de este nevado y de dicha laguna, que hoy lucen amables en su sala. Ella había guardado estos cuadros como símbolo de su vida junto a su esposo ya fallecido, el maestro don Antonio. Quién, había amado a estas cordilleras, tanto como que había mandado pintar en la pared de su patio toda la vista desde tuco, el valle de Aynin y la espectacular vista de Jirishanca, Toro y Yerupajá. Ese era el espacio preferido para las fotos familiares. Para él era volver sus días de maestro por esos parajes fríos de clima pero calurosos de cariño. Pero, también, era una transmisión sutil, permanente, que hacía a sus hijos, y visitas...