AGUAS DE HUSGOR Y DON RAUL ESPEJO

Aguas de Husgor, aguas hechizadas, son tus praderas testigos mudos de mis amores con una chiquiana. Fango y lodo solo ha quedado y agüitas turbias del recuerdo mío. Así se inicia una de las canciones más representativas de Chiquián. Así como llevamos encarnado en nuestros sentimientos al nevado Yerupajá, o al justiciero Luis Pardo, igual sentimos que en los cimientos de cultura y recuerdos, está el paraje de Husgor, la catarata, la curva, el reservorio, y en la parte baja la casa, el fundo de don Alberto Espejo. Son sinónimos de esa raíz chiquiana que no se borrará jamás. Cuando niño, veía como subían porongos de leche en burros que llegaban a Chiquián, venían de Husgor de las vacas de señor Raúl Espejo. El a veces arriándolos a pie, otras veces montado a caballo, sombrero corto, poncho abano de rayas claras doblado al hombro, ingresaba por quiullán, subía por dos de mayo camino a las queserías. Muy tiernos dejamos Chiquiá...