Don Vladimiro Reyes el Gorrión de Buenos Días Chiquián

Por costumbre, no sé desde cuando, me levanto muy temprano incluso los feriados, talvez sea por que mi padre sintonizaba en Chiquián a don Pizarro Cerrón o a Juan Ramírez Lazo, en aquella radio philips portátil azul a pilas, inacabable, tan fuerte que acompañó a mi padre a Lima cuando decidió cambiar de domicilio allá por los años 71. Los huaynos de pastorita huaracina bordados con sonidos de aves y la voz inconfundible de su conductor en radio el sol, arrullaban mis últimos minutos de sueño placentero, mientras allá en el patio y la cocina, mi madre desarrollaba su sinfonía con sonidos de porongos, tazas, sogas, maíz en el tiesto, armando nuestro equipaje para ir a sacar leche. Después de casi 45 años me parece volver a andar esas mañanas y ver en su alcoba a mi padre, junto a su discreto candil eléctrico, leyendo las tradiciones de Ricardo Palma. Estos gratos encuentros entre la historia ida y la música de nuestros ayeres y presente las provoca el programa Buenos Días Chiq...