JULIO MES PATRIO

 




JULIO MES PATRIO

Anticipación y Acción

 

¿Y si el verdadero homenaje al Perú no consistiera solamente en recordar su historia, sino también en atrevernos a construir su futuro? Le propongo un desafío: lea estas líneas con la libertad de quien no busca confirmar lo que ya piensa, sino descubrir una nueva manera de pensar el Perú.

 

La patria comienza en nosotros

El mes de julio, como ustedes saben, queridos amigos, está teñido de rojo y blanco y también del espíritu de los maestros, particularmente cuando nos referimos a Chiquián. En este mes de julio, corresponde poner a nuestro Perú en el primer lugar. Entonces nos preguntamos: ¿Cómo estás, mi Perú? ¿Cómo te tratamos, mi Perú?

Para responder estas preguntas, primero tenemos que encontrar una explicación que nazca desde nosotros mismos.

¿Qué es el Perú? ¿Qué es una patria?

Si acudimos a la Real Academia Española, la patria es la tierra natal o adoptiva, constituida como nación, a la que el ser humano se siente ligado por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Precisamente esos vínculos son los que nos permiten comprender por qué la patria no es solamente un territorio, sino también parte de nuestra identidad.

Mirar el Perú con los ojos del futuro

Pero cuando queremos responder cómo está mi Perú, debemos recordar que el Perú no es solamente territorio e historia. El Perú es, sobre todo, su gente. Esa gente está representada por los niños, que simbolizan el futuro; por los ancianos, que representan el pasado; y por los ciudadanos del presente, que tenemos la responsabilidad de cuidar esta patria, conservarla y entregarla en mejores condiciones a las futuras generaciones.

En este encuentro entre el futuro, representado por los niños, y el pasado, representado por los ancianos, se encuentra el presente, donde nos corresponde actuar.

Para analizar esta realidad, en este programa hemos incorporado la visión prospectiva, sustentada en dos conceptos fundamentales: anticipación y acción.

La anticipación consiste en responder una pregunta: ¿Qué podría ocurrir? ¿Qué escenarios podrían presentarse?

Frente a ello surge una segunda pregunta: ¿Qué deberíamos hacer? La respuesta es la acción.

Esta manera de pensar el futuro debe acompañarnos permanentemente, porque el mundo está cambiando con enorme rapidez.

Cuando nos preguntamos cómo está nuestra patria, es como si fuéramos un médico planetario que examina a un paciente. Debemos preguntarnos: ¿Cuál es su temperatura?

Hoy el planeta experimenta un incremento de la temperatura y sus efectos ya se manifiestan a escala global. Entre ellos aparece el denominado Niño Global, que ya no debe entenderse únicamente como un fenómeno del Perú, sino como un fenómeno de alcance mundial.

El Perú está inmerso en América, y América forma parte del mundo.

El futuro toca nuestra puerta

Toda acción que se produce en alguna parte del mundo repercute sobre nosotros, y viceversa. Por tanto, si queremos respirar un aire limpio, comencemos por mantener limpio el aire del Perú, porque ese mismo aire llegará también al Japón y a otros lugares del planeta.

En este escenario, cuando hablamos del futuro aparecen los llamados impulsores (drivers), aquellos factores que definen la estructura de los escenarios que debemos observar permanentemente. Entonces surge una pregunta inevitable:

¿Cómo será el mundo dentro de diez, quince o veinte años?

Esa pregunta debe acompañarnos siempre, porque solo el futuro puede convertirse en presente. El presente deja de serlo en el mismo instante en que terminamos de conversar. El único tiempo que puede llegar a ser presente es el futuro; por eso debemos mantener siempre la mirada puesta en él.

En el escenario mundial, los principales temas que hoy configuran ese futuro son el medio ambiente, la seguridad, los servicios sociales, la educación, la salud, el agua, la energía y la agricultura.

Muchos de estos temas no actúan de manera independiente; por el contrario, se encuentran estrechamente relacionados e, incluso, a veces parecen entrar en conflicto. Queremos disponer de una mayor cantidad de energía, pero para producirla necesitamos más agua. Y si destinamos el agua a la generación de energía, podemos reducir la disponibilidad para la agricultura. Si la agricultura dispone de menos agua, disminuirá la producción de alimentos. De esta manera, el agua, la energía y la agricultura parecen competir entre sí.

Tecnología para un futuro de abundancia

Por eso, la tecnología se incorpora para resolver estos problemas complejos. Desde nuestra perspectiva, siempre hemos sostenido que el futuro debe ser un futuro de abundancia y no de escasez.

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué existe la escasez y no la abundancia?

Precisamente porque, en muchos casos, nuestra cultura no nos ha enseñado a cuidar adecuadamente los recursos ni a utilizar las tecnologías apropiadas.

Cuando hablamos de tecnologías adecuadas, nos referimos a aquellas que avanzan siempre de la mano con el medio ambiente.

En este espacio hemos mencionado con frecuencia dos conceptos fundamentales: desarrollo sostenible y desarrollo sustentable.

Cuando hablamos de desarrollo sustentable, nos referimos al uso responsable de los recursos de nuestro país, de manera que nuestro progreso se sustente en ellos sin agotarlos.

Por su parte, el desarrollo sostenible significa que ese progreso pueda mantenerse en el tiempo, sin comprometer los recursos en el corto plazo.

Estos dos conceptos deben acompañarnos siempre que pensemos en el futuro.

Mi compromiso con el Perú

Y, por supuesto, para ir cerrando este breve espacio, quisiera compartir tres enseñanzas.

La primera es que julio representa a nuestra patria, y una patria se construye sobre tres pilares fundamentales: valores, trabajo y compromiso.

Nuestros sueños como país deben estar unidos a nuestros sueños como individuos. Porque los individuos construyen la familia; las familias construyen los pueblos; los pueblos construyen el país; y el país contribuye al desarrollo de la humanidad.

Por ello, todo aquello positivo que hagamos por nuestra patria terminará beneficiando también a la humanidad. Y para construir una patria mejor, el cambio debe comenzar por nosotros mismos como individuos. Al final, no podemos atribuir lo que ocurre en nuestro país únicamente a factores externos si nosotros no aportamos a su desarrollo.

La segunda enseñanza que quiero subrayar es que debemos incorporar a nuestra cultura la visión del escenario futuro. Si queremos construir un futuro de tranquilidad para las generaciones que vienen, tenemos que imaginar que la Tierra nos ha sido prestada por ellas y que, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de devolvérsela en las mejores condiciones. Ese es, precisamente, el sentido de la anticipación y la acción, propios de la visión prospectiva.

Finalmente, la tercera enseñanza está estrechamente relacionada con la primera: nuestro compromiso con la patria.

Ese compromiso comienza por fortalecer en nosotros mismos los valores que hemos mencionado. Y, en cuanto al trabajo, existen distintas maneras de contribuir. Algunos lo harán principalmente con el esfuerzo de sus manos; otros, con el intelecto, el conocimiento y la investigación. En cualquiera de los casos, todos debemos sumar esfuerzos para construir una misma patria, un mismo país y un mismo futuro.

La Pluma del Viento

Lima, 12 de julio de 2026


El programa de radio que se presentó tiene el audio siguiente:

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy acertadas las reflexiones sobre nuestro mes patrio y las preguntas cada quien de nosotros podemos responderlas …. la propuestas son muy interesantes y nos ayudan a comprometernos en pos de un MEJOR PERÚ

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