ATE MAIS BRASIL
Hay lugares que visitamos y quedan en nuestro album de fotografías. Otros, en cambio, permanecen en nuestra formación, en nuestros recuerdos y en nuestra manera de mirar la vida. Para mí, Brasil es uno de ellos.
Viví allí cinco años mientras realizaba mis estudios de doctorado en Física Nuclear en la Universidade Estadual de Campinas – UNICAMP. Fueron años de estudio, investigación y exigencia académica, pero también de convivencia con otra cultura, otros rostros y otra manera de sentir la alegría y la amistad.
Tiempo después regresé a Brasil por otras razones. Estando nuevamente en esa tierra, esta vez en Belo Horizonte, aparecieron los recuerdos y nació el poema “ATÉ MAIS BRASIL”.
El poema habla de la partida y del paso inevitable del tiempo: “Todo tiene su final”. Pero no es una despedida triste. Es la constatación de que aquello que verdaderamente hemos vivido permanece en la piel, en los aromas, en los sabores y, sobre todo, en la memoria.
Por eso aparece una palabra profundamente brasileña: saudade. Una palabra que se encuentra con mi propia nostalgia, pero que no conduce a la tristeza. El poema recuerda también al Brasil alegre y acogedor, la samba, la batucada y esa extraordinaria diversidad humana que me llevó a escribir:
“No hay molécula que no busque entropía sinfónica.”
Es inevitable: habla también el físico. Pero inmediatamente habla el ser humano:
“Rostros y pieles diferentes son un coro de humanidad.”
Quizá allí se encuentre una de las ideas centrales del poema. La ciencia me llevó a Brasil y a UNICAMP para obtener una formación académica; la vida me permitió descubrir algo más amplio: personas, culturas, afectos y experiencias que ninguna ecuación puede contener completamente.
Por eso el título no dice “Adeus Brasil”. Dice “Até mais Brasil”.
Porque hay despedidas que no cierran una puerta. Son simplemente una manera de agradecer lo vivido y decir: hasta otra oportunidad, hasta otro encuentro.
Até mais Brasil.
Até mais UNICAMP.
Los amo.
La Pluma del Viento
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