CALMA Y TRANSITORIEDAD
DOS POEMAS: CALMA Y TRANSITORIEDAD Esta madrugada, en mi punto de apoyo —esa mesa donde los sábados a las 5 a.m. el mundo se detiene y la mente se abre—, la lectura de dos libros me regaló estos dos poemas. No los busqué; ellos me encontraron. El primero es íntimo, práctico, nacido de la experiencia cotidiana donde se confronta el trabajo exigente, la agitación y la calma. El segundo es más amplio, casi científico, nacido de la comprensión de que todo cambia, pero el humano se aferra en cosas como si fueran permanentes. Juntos, creo, se explican el uno al otro: la calma es la práctica; la transitoriedad, la verdad que la sostiene. Los comparto con ustedes tal como nacieron: sin el adorno literario, sino como brotan y representan al autor. Espero que encuentren en ellos un eco de sus propias madrugadas. CALMA Y PERFECCIÓN ¿Cómo controlo mi agitación? surge cuando hay más trabajo, cuando requiero más perfección, al final resulta mal, imperfecto. Por eso aprendí a ser calmo, m...