LA HISTORIA NO BASTA
La historia no basta
¡Cuánto de la vida de afuera se refleja dentro! Los once nos representan, pero deben ser equipo. El resultado no se alcanza solo con la historia, ni tampoco basta la camiseta, sino con el trabajo en equipo, tanto dentro como fuera del campo. Esa sentencia recorrió cada centímetro cúbico de la sala.
Cuando pase el tiempo y se pregunten qué siente un amante del fútbol al ver perder, con las banderas arriadas, a un grande del fútbol mundial como Uruguay: pues lástima, dolor y solidaridad hacia el pueblo charrúa.
Ellos tenían como característica identificable la garra, la resiliencia, la entrega hasta el final. Era la casaca celeste —La Celeste—. Su historia está bordada de valentía, respeto y unión. Mi memoria siempre recuerda al gran Obdulio Varela en el Maracanazo. En el mundo no había nadie más bravo que los uruguayos.
Por eso me dolió en el alma que esta noche esa historia fuera echada al piso; nunca habíamos visto tan entregada y ensuciada esa historia de equipo y valentía. Comprendí una vez más que con el dinero abundante se quebranta el amor al fútbol a tu estilo: la garra y la entrega. Esos dólares atrajeron las palabras —el humo—, pero no el esfuerzo ni la calidad.
La Celeste hoy fue el reverso de su historia: olvidaron las estrellas que se alcanzaron con esfuerzo y unión de dirigentes, jugadores, entrenador y pueblo. Hoy solo queda la hinchada, llorando, desolada, humillada: perdieron sin la valentía histórica de los héroes de La Celeste.
Sin embargo, el deporte da oportunidades; seguro que estas circunstancias les servirán para renacer, para levantarse con esfuerzo y unidad, para aspirar a nuevas victorias. Porque los niños de hoy comprenderán que, volviendo a sus raíces, se alcanzará la gloria: tardará, pero lo lograrán.
Uruguay, eres grande, eres gloria del fútbol.
La Pluma del Viento Lima, 27 de junio de 2026
La Pluma del Viento
Lima, 27 de junio de 2026
CUANDO LOS GIGANTES CAEN
¡Cuánta emoción me traes!
Puede ser en África, Asia o América;
siempre, cada tarde, me convocas.
¡Qué grande es el Mundial de fútbol!
Los equipos históricos avanzan orgullosos;
las estrellas dicen: cuatro o tres copas sobre tu pecho.
Mi admiración, mi reverencia a tu sangre:
la Celeste, la Verdeamarela, la Germánica, siempre.
Pero en el campo no bastan el color ni la historia.
Allí aparecen las sorpresas, los nuevos Eusebios,
que derriban la aristocracia de los pergaminos;
Las derrotas de los grandes impresionan y conmueven.
¿Por qué lágrimas? ¿Por qué expulsiones? ¿Por qué dolor?
Porque los grandes no aceptan derrotas fáciles.
Uruguay, con toda su estirpe, debajo de Cabo Verde.
Cómo cambian los tiempos: Bielsa, antes sabio, hoy aprendiz desconcertado.
Olvidaron que en el campo prevalece el equipo.
Creyeron que las individualidades bastaban.
Se demostró que el camarín influye mucho.
Las victorias y las derrotas se escriben antes de entrar al campo.
Pero en el fútbol, tanto en la derrota como en la victoria,
debe prevalecer el respeto, nunca la soberbia ni la humillación.
En el campo todos somos iguales; no hay colores, solo entrega.
No es una guerra,ni una batalla:es el deporte que nos une.
Ahora toca comenzar de nuevo. Terminó el campeonato.
En buena lid ganamos o perdimos; es inexorable.
Con la frente en alto, porque nos entregamos con fervor.
Y si perdimos, a iniciar nuevamente el camino hacia una nueva gloria.
Siempre el fútbol da oportunidades: ¡A prepararse!
La Pluma del Viento
Lima, 27 de junio de 2026


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