28 DE JULIO DIA PATRIO


Hoy, como un día más de feriado, me apresuré a mi punto de apoyo: abrir páginas que comparten ideas. Como pocas veces antes, tenía la posibilidad de revisar diversos diarios del mundo; aunque no eran de hoy, sino del domingo pasado (26 de julio). Después de casi dos horas de lectura, alguien de mi familia envió al grupo de WhatsApp: "¡Feliz 28 de julio!".

Entonces me pregunté: ¿qué ocurrió en mi interior para posponer una fecha tan importante para nuestro país? ¿Será que estoy jubilado? ¿Que mi salud está un poco debilitada? ¿Que no tengo interés en la política o que no tengo familiares menores cerca?

Todo eso podría ser. Sin embargo, el detalle principal me parece que es el escaso impacto que genera cualquier cosa que uno haga en su entorno cuando ya no trabajas o cuando tu núcleo familiar cercano es reducido. Solo dependes de ti y tu influencia parece mínima.

Aun dicho eso con completa frialdad, también ocurre que mantengo un profundo interés por escribir sobre temas importantes y leer cosas que trasciendan o resulten atractivas. Por eso, al leer dos periódicos —uno de España y otro de Chile— me mantuve sumamente entretenido.

Las fiestas de este año, ciertamente, me toca pasarlas en casa: sin comer cosas picantes ni beber líquidos helados. Con eso cerré en definitiva cualquier posibilidad de compartir con algunos de mis amigos o grupos, aislándome por seguridad y cuidado de mi salud.

¿Pero cuántas veces pasé unas Fiestas Patrias impedido de comer y beber? Creo que nunca; por eso siento que no sé cómo comportarme. Tanto me ha impactado que ni siquiera puedo grabar mi voz en algunos videos que deseaba hacer, precisamente porque la inflamación en las cuerdas vocales proviene del estómago y del consumo de bebidas heladas.

Dicho esto, ¿qué son las Fiestas Patrias para mí? Nada trascendente. Si no saludas, no pasa nada; si te quedas en casa, tampoco. Lo que cambia es si tienes o no deseos de colaborar con tu país, aunque sea desde tu escritorio. La única manera que tengo es escribiendo algo para publicarlo en el blog, aunque sea cierto que hay tantas páginas escritas que uno duda si alguien leerá lo que produces. Que diez personas te visiten ya es mucho.

Sin embargo, sé que en Lima hay actividades culturales importantes y que en esta etapa de jubilado debería estar visitando los lugares donde haya desfiles, comida o expresiones populares, pues eso me daría la verdad del sentir de las Fiestas Patrias en la ciudad. Esa es la verdadera pérdida de estar averiado.

Pude haber ido sin comer. Ayer intenté salir a mediodía, pero me volví porque hacía mucho calor y temía que eso me provocara un resfrío; no deseo por nada complicar más mi salud.

Realmente siento que entre las peores fechas para estar mal del estómago y no poder beber están las Fiestas Patrias. Por eso me pregunto, cada vez que me cruzo en la calle con personas que comen lo que se les antoje: ¿es que no se enferman? Siempre me lo cuestiono, porque yo, que me cuido y tengo que pagar consultas médicas, padezco; mientras que ellos no.

Quien sabe también lo padecen, solo que no pueden pagar la consulta ni quedarse en casa. Podría ser, aunque voy más por la noción de que el cuerpo humano es poderosísimo, hasta que lo agredes tanto que termina debilitándose en algún punto. Eso es lo que ha ocurrido conmigo.

Dicho esto, hoy trataré —como ayer— de leer algo, escribir algo y quizás visitar a algunos amigos, aclarándoles de antemano que no puedo hablar fuerte, ni beber, ni comer a lo peruano. Seguro comprenderán, pero ellos harán todo lo contrario y yo, desde mi balcón interno, diré gracias y me retiraré lo más pronto posible para no dar un mal espectáculo.

Felices Fiestas Patrias para ustedes. Aunque para mí sean, infelices.


La Pluma del Viento

Lima, 28 de julio de 2026

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