EN EL MES PATRIO-POR LA PROSPECTIVA
EN EL MES PATRIO POR LA PROSPECTIVA
Estamos en el mes patrio. Nuestra costumbre suele ser de
alegría generalizada, desde las pequeñas ciudades, donde sobresalen los
desfiles escolares de todas las edades y niveles, hasta los grandes centros
urbanos. Muchas familias aprovechan los feriados para recorrer el país y, en
todos los casos, el rojo y blanco llenan nuestras calles, nuestras casas y
nuestros corazones.
En medio de esa alegría quisiera invitarlos a una
reflexión. Vivimos tiempos de profundas transformaciones tecnológicas,
ambientales y sociales. Por ello, además de recordar nuestro pasado, resulta
oportuno preguntarnos por el futuro.
¿Qué significa realmente la patria para cada uno de
nosotros? ¿Qué significa para nuestra familia, para nuestro trabajo o para
nuestra profesión? ¿Queremos su bienestar? ¿Cómo ese bienestar se relaciona con
el nuestro? ¿Cuál es nuestro aporte? Pero también surgen otras preguntas: ¿Cómo
imaginamos el Perú del 2030 o del 2040? ¿Tenemos una visión de país o
simplemente reaccionamos frente a los problemas cuando aparecen?
Durante estas fechas solemos recordar la independencia, a
nuestros héroes y los hechos que forjaron la nación. Todo ello fortalece
nuestra identidad y es necesario conservarlo. Sin embargo, también revela una
característica de nuestra cultura: miramos con frecuencia hacia el pasado, pero
pocas veces dirigimos nuestra mirada hacia el futuro.
No solemos conversar sobre los grandes desafíos que
deberá enfrentar el Perú dentro de diez o veinte años. Esa manera de pensar el
mañana es precisamente la prospectiva. Se trata de desarrollar la capacidad de
anticiparnos, de imaginar el país que queremos construir y comenzar hoy mismo a
recorrer ese camino.
¿Por qué resulta tan importante hacerlo? Porque el mundo
cambia a una velocidad nunca antes vista. La inteligencia artificial, la
revolución digital, la transición energética, la biotecnología y el cambio
climático están transformando la economía, la educación, el empleo, la salud y
la forma de vivir de las personas. Hoy incluso hablamos de inteligencia
artificial generativa, capaz de colaborar con científicos, ingenieros, médicos,
docentes y estudiantes en tareas que hace pocos años parecían exclusivas del
ser humano.
Estos avances ofrecen enormes oportunidades, pero también
grandes desafíos. Nos obligan a aprender permanentemente, a proteger el
ambiente, a prepararnos para nuevas formas de trabajo y a comprender que el
desarrollo sostenible será una condición indispensable para el bienestar de las
futuras generaciones.
Frente a estos cambios ya no basta reaccionar;
necesitamos anticiparnos. Sin embargo, muchas organizaciones, instituciones e
incluso quienes toman decisiones continúan actuando solamente cuando aparecen
las crisis. Si las cosas marchan bien, continúan haciendo lo mismo; si marchan
mal, recién reaccionan. Esa actitud resulta cada vez más insuficiente en un
mundo que cambia con tanta rapidez.
Gaston Berger, uno de los padres de la prospectiva, decía
que, si un vehículo avanza muy rápido, sus luces delanteras deben alumbrar lo
más lejos posible. La velocidad de los cambios exige ampliar nuestra capacidad
para mirar el horizonte.
Y Séneca nos recordaba que no hay viento favorable para
quien no sabe hacia dónde se dirige. En otras palabras, una acción de corto
plazo solo adquiere sentido cuando forma parte de un proyecto de largo plazo.
Michel Godet resumió esta idea con una frase
extraordinaria: "El futuro es la razón del presente." Es
decir, las decisiones que tomamos hoy deben responder al país que queremos
construir mañana.
La prospectiva no consiste en adivinar el futuro.
Consiste en estudiar las tendencias, identificar oportunidades y riesgos,
construir escenarios posibles y escoger aquel hacia el cual deseamos avanzar.
Después viene lo más importante: convertir esa visión en acciones concretas y
comprometer a toda la sociedad con ese propósito.
Por eso, al aproximarnos a un nuevo aniversario patrio,
quizá debamos hacernos una pregunta diferente. Además de celebrar el Perú que
heredamos, ¿qué Perú queremos construir para el 2040? ¿Qué educación deseamos
para nuestros niños? ¿Cómo aprovecharemos la inteligencia artificial? ¿Cómo
cuidaremos el agua, nuestra biodiversidad y nuestros recursos naturales? ¿Cómo
lograremos un desarrollo que beneficie a todos?
Si la anticipación es una necesidad en estos tiempos de
cambio, debe comenzar en el hogar, continuar en la escuela, fortalecerse en las
instituciones y convertirse en una responsabilidad permanente de quienes
conducen las organizaciones y el país.
Quisiera terminar con cuatro reflexiones muy sencillas.
La primera: recordar nuestra historia fortalece nuestra
identidad, pero construir el futuro exige mirar más allá del presente.
La segunda: la prospectiva no es adivinar el futuro; es
prepararlo mediante decisiones inteligentes tomadas hoy.
La tercera: en un mundo transformado por la inteligencia
artificial, el cambio climático y la innovación permanente, la cultura de la
anticipación será una de las mayores fortalezas de las personas y de las
naciones.
Y la cuarta: el Perú del 2040 no comenzará dentro de
catorce años. Comienza hoy, con las decisiones que cada uno de nosotros tome
desde su familia, su trabajo, su institución y su comunidad.
Porque amar a la patria no consiste solamente en recordar
su pasado. Amar a la patria también significa ayudar a construir su futuro.
PERÚ DEL FUTURO
Admiramos con emoción
nuestro pasado de heroicidad.
Ahora miremos el futuro;
merece construirlo desde hoy.
¿Qué me significa la patria?
¿Cómo debería ser el 2040?
El futuro es la razón del
presente;
no basta reaccionar ante las
crisis.
Si el mundo va muy rápido,
alumbremos lo más lejos posible.
Nos invaden tecnologías disruptivas;
Pero lo humano es superior al
artificial.
El futuro es de análisis e
imaginación;
también de decisión, acción y
compromiso.
Ni el deseable, por iluso;
ni el probable, por pasivo.
Asumamos el posible,
por acción colectiva.
En la familia, diálogo y valores.
En la escuela, más competencias.
En el trabajo, creatividad y
ética.
En las instituciones, visión y
servicio.
En la comunidad, participación y
cuidado del ambiente.
Amamos la patria
construyendo su futuro.
Esa es la razón del presente.
¡Viva el Perú!

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