POSTAL DE LA PLAZA MAYOR

Hay lugares que no visitamos: regresamos a ellos. La Plaza Mayor de Lima es uno de esos sitios donde la memoria personal y la memoria colectiva se entrelazan hasta volverse indistinguibles.

Esa mañana del 23 de diciembre, sentado frente a la catedral a las 7:25 de la mañana, dejé de ser quien soy para convertirme en turista de mi propia historia. La plaza estaba casi vacía, vestida de Navidad, y algo en esa soledad luminosa me devolvió a la infancia, a los álbumes de familia, a todas las veces que estuve aquí sin saber que estaba construyendo memoria.

Este poema no habla solo de una plaza: habla de los lugares que nos habitan tanto como los habitamos. De esos espacios que atraviesan generaciones y se vuelven, sin que nadie lo decrete, parte del álbum familiar de un país entero.

Escrito en una banca frente a la catedral, mientras la ciudad apenas despertaba


Frente a la catedral
es una mañana fresca
me siento en versión turista
mis sentidos son registros plenos.

Plaza Mayor, bella y perenne
con mis años de escolar
conocí tu historia: me iluminó
ahora jubilado más te admiro.

La semana navideña te viste de gala
todo aquí es afín
así mi infancia vuelve dichosa
los regalos brotan desde mi baúl.

El álbum de casa tiene registros únicos
está papá, mamá, sobrinos, nietos.
No hay hogar que no te tenga cerca,
por ello esta plaza vive en mi familia.

Si estás en Lima, es obligación visitarte
eres un regalo que las familias tenemos.
No te resistas: posa, sonríe, será imperecedero.
Hasta siempre, Plaza Mayor, postal familiar.

La Pluma del Viento
Lima, 23 de diciembre de 2025


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