POEMAS DEL MARGEN IV: RETORNO A LA SEMILLA


Hay un momento en la vida en que el hombre, tras recorrer los laberintos de la ciencia y los ruidos de la gran ciudad, siente la necesidad imperiosa de volver al origen. No para retroceder, sino para entender de qué materia está hecha su fuerza. Este Grupo IV es ese retorno: un viaje a las aguas del Aynín y a las aulas de la infancia donde se forjó el primer asombro.

En esta entrega, la poesía se vuelve un espejo de agua y una lección de ética. Iniciamos con "Mi Río Aynín", un grito de auxilio y una oración de perdón. Es la voz del científico que interpela al progreso: ¿Para qué queremos ciencia si permitimos que la fuente de la vida se ensucie? Es una bofetada de realidad que nos obliga a mirar nuestra huella sobre la tierra.

Continuamos el ascenso con "Vestigios de Amistad", una crónica entrañable de cómo un maestro y una excursión a cuevas preíncas pueden ser el verdadero laboratorio donde nace un científico. Aquí, la patria no es un concepto abstracto, es el sabor de una pachamanca a la orilla del río y el respeto por los antepasados.

Finalmente, el ciclo madura hacia la reflexión profunda con "El Universo y el Talento" y "Luz para la Comarca". Estos versos son un testamento de fe en la voluntad humana. El autor nos recuerda que somos "tierra fértil" y que el conocimiento acumulado en el "baúl de la sabiduría" no es un tesoro para esconder, sino una lámpara para alumbrar a los demás.

Lector, tienes ante ti la bitácora de un hombre que conoce las leyes del átomo, pero también ha aprendido a leer  los latidos de su pueblo. 

Te invitamos a sumergirte en estas aguas y a convertirte, tú también, en ese faro necesario para tu propia comarca.


MI RÍO AYNÍN

Agua sin albedrío,

regazo transformador,

espejo del universo

 y abrazos del infinito.

 

Tus piedras

acarician paz

Tu sonido

originan arco iris

Tu sabor

es el canto de la fiesta.

 

Desciendes desde los cielos,

vienes fresca,

con aroma de vida;

abres puertas de ancianos

que te agradecen,

sin cansancio.

 

¿Para qué desarrollo

si te contaminan?

¿Para qué ciencia

si te ensucian?

¿Cómo llamarnos humanos

si te matamos?

 

Perdón, río mío.

Perdón, Aynín

 

La Pluma del Viento

Lima, febrero de 2026

 

VESTIGIOS DE AMISTAD

En lo alto del cerro,

una cueva sin fin;

abajo, la calidez del fogón.

Los grandes treparon la cima,

los niños aguardamos, relajados.

 

Regresaron con vestigios:

el museo del aula

luciría, al fin, copioso.

Bajaron de la grieta oscura

con joyas de cráneos antiguos.

 

Anacho juntó los víveres,

las piedras se enrojecieron.

Alrededor, esperamos el milagro

y comimos, entre risas,

compartiendo la memoria del paseo.

 

Pisamos naturaleza viva,

el dios agua nos bendijo en su río;

éramos niños amorosos

que amaban a su patria,

fuera chica o fuera grande.

 

Subimos serpenteando

por caminos sinuosos:

conocimiento con los hechos,

forjando nuevos científicos,

amantes de la naturaleza.


La Pluma del Viento

Lima, 31 de enero del 2026


EL UNIVERSO Y EL TALENTO

Los grandes árboles centenarios

surgen de semillas pequeñitas;

cuando yacen en tierra fértil,

brotan seguras y fuertes.

 

Como humanos tuvimos cobijo,

cariño desde nuestros padres;

ahora crecimos y tenemos talentos,

nuestro bienestar dependerá de usarlos.

 

Ningún logro surge por milagro;

tus estudios y tus prioridades

exigieron esfuerzo y voluntad,

por ello, confía en lo bueno que llevas.

 

Persiste en tu esencia de bien,

llevas batallas increíbles ganadas.

Vuelve por tu senda de triunfo:

recuerda que el universo todo

se pone de tu lado si usas tu talento.


La Pluma del Viento

Lima, 1 de febrero del 2026

 

LUZ PARA LA COMARCA

El mundo, la vida,

te enseñó y te castigó,

pero los superaste.

¿Te preguntas cómo lo hiciste?

 

El trajín nos dijo "sigue",

casi no nos percatamos de cómo

lo logramos,

pero hay algo dentro, potente.

 

Si has actuado bien

en tus circunstancias y ambiente;

si te has esforzado con tu savia

para tener bienestar espiritual y material...

 

Entonces has usado bien tu talento,

fuiste tierra fértil para esa semilla.

Ahora tu baúl pródigo te asiste:

no le temes ni al tiempo ni a la muerte.

 

Así, eres un libro abierto:

enseña, ilumina a tu entorno.

Tu vida y tu esfuerzo,

compártelas, cuéntalas y sé

ese faro sobre el muro

para alumbrar el camino

de tu comarca

La Pluma del Viento

Lima, 1 de febrero del 2026

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