sábado, 31 de enero de 2009

En Busca de Mi Historia


Siempre tuve el deseo de escribir algo sobre mi lugar de nacimiento, mi querido pueblo de Chiquián, pero como había vivido allí muy poco, tan solo mis primeros 10 años, y particularmente no había pasado mi adolescencia ni mi juventud, no disponía de las experiencias que en esa edad el ser humano pasa. Periodo en el que se cuajan las costumbres, se aprenden canciones, se crean apodos, surgen las primeras experiencias amorosas, te inicias a ejecutar algún instrumento musical, comienzas defendiendo en serio las casaquillas de los clásicos equipos de futbol, visitas en caravanas los parajes legendarios narrados por nuestros padres y abuelos. Todo eso permite estrechar y consolidar la amistad entre tus contemporáneos, una amistad a prueba de cualquier contratiempo que la vida depare.


Por ello, cuando leía, las anécdotas y las crónicas, en las páginas web de Chiquián, escritas por Nalo Alvarado, Efraín Vásquez o Pepe Alva (recientemente), me sentía casi minusválido, amputado. Algo de mi propia historia estaba borrado, me corroía la necesidad de reconstruirla, y también compartirla escribiendo. Pero, qué podría decir si no recuerdo el nombre exacto de aquellos bellos lugares ni de los pintorescos personajes, que por momentos parezco recordarlas cuando leo las narraciones y veo las fotos, en la pantalla de mi computador.

Durante mi juventud y estudiante de universidad, de vez en cuando, tenía la oportunidad de compartir juergas con algunos amigos chiquianos de mi época, y aun cuando hacía esfuerzos por integrarme y desenvolverme plenamente no lo podía, porque, o no me sabía las letras de las canciones, o no recordaba el nombre de algún protagonista de la historia, o también, era uno de los pocos que no ejecutaban la guitarra ni cantaba con el sabor de ellos. Es decir, no podía añadir nada, nuestras experiencias conjuntas solo eran de la niñez y no de aquella edad maravillosa.

Por ese periodo estaba en otro lugar compartiendo mi secundaria con otros niños y adolescentes, con los que iniciábamos nuestra amistad pero no podíamos conversar nada sobre nuestras historias interrumpidas dejadas en nuestros pueblos; éramos nuevos en todo y no daba tiempo para afianzarla (la amistad), pues algunos se retiraban en el siguiente año o se trasladaban de colegio. Como fue el caso mío cuando tuve que moverme a la capital de la república para hacer los estudios de cuarto y quinto año, allí nuevamente debía comenzar la historia con nuevos estudiantes.

Ellos no te recibían tan amablemente, claro, porqué deberían hacerlo, era un nuevo el que llegaba y de manera natural ellos me mantenían alejado (o tal vez era yo el que se alejaba), aunque me guardaban cierto reconocimiento, mas por mi dedicación al estudio que por que significara algo. Hoy, creo más bien que tenían pena de verme solo. Ellos eran algunas veces crueles cuando se referían al cholo, al serrano y, yo era definitivamente uno de tales, había venido de Ancash, de un pequeño pueblo desconocido, ubicado a 3300 m snm, con ellos jamás fui a algún lugar de paseo, ni supe de campeonatos intersecciones, ni coros o veladas teatrales. Mi situación empeoraba si tomamos en cuenta mi baja estatura, que no me permitía ningún destaque físico, ellos eran mucho más altos, porque me llevaban mucha edad; ciertamente llegué al aula de mayor edad y menor rendimiento del colegio, era la sección F, los mejores y más aplicados estaban en la sección A y B. Había ido a parar a tal colegio y aula, porque no tenía otra posibilidad de ingresar a algún colegio. Consecuentemente, nunca pude consolidar amistad en secundaria sea por el tiempo o naturaleza humana. Tanto que no conozco ninguna asociación de egresados de dicho colegio, tal como los guadalupanos. Éramos un colegio chico de escaso reconocimiento. A pesar que en los exámenes de ingreso, tenían cierta presencia.



Recuerdo que el profesor que nos enseñaba Educación Cívica, con su voz gruesa y estridente, nos decía que había tenido alumnos de lo peor en esta sección F, como aquel que subido al techo de su primer piso soltó un ladrillo, justo a la cabeza de una persona que se hallaba de cuclillas tras de su casa, urgido por las necesidades humanas, y simplemente lo mató. Esta historia, nos la exponía para decirnos que de esta sección se esperaba solo lo peor y que no habría posibilidades que algún estudiante alcanzaría la universidad, no solo por su decisión sino porque traían en sus genes cierta predisposición para la indisciplina. En esta aula, los días viernes entre las 12 y 1 pm, nos tocaba religión, el profesor era un padre anciano, de hábito negro, ajado hasta descolorido, de unos 80 años, los alumnos bloqueaban la puerta con una carpeta, como el padre no tendría fuerza suficiente, terminaba desistiendo de ingresar, con lo que la clase no se realizaba y la mañana terminaba mucho antes de la 1 pm, y los alumnos mas avezados lograban salir del colegio y presurosos se dirigían a jugar billas en alguna de las casas vecinas.



Mientras estas anécdotas me ocurrían en Lima, allá en Chiquián, mis contemporáneos construían su propia historia basadas en las contadas por sus padres, abuelos o vecinos. Disponían todo el tiempo para revisitarlas, palmo a palmo y olfatear las tierras, los prados, los animales, hasta sentir el mismo sabor que sus antecesores, de ese modo reconstruían y daban continuidad a su cultura, a nuestra cultura. Cosa que en Lima, nunca sentí cual cultura seguir, ni en música, ni en fiestas patronales, ni en días festivos, era un extraño en esta metrópoli indiferente e insensible.



En Chiquián las mejores crónicas o huaynos cantados por sus padres y los más conspicuos cantores, contenían citas, estrofas o fugas en quechua, por lo que se vieron obligados a aprender el idioma de los Incas. Cosa que se destaca para mi asombro y deleite, cuando les oigo puntear la guitarra y entonar huaynos con sonidos que en mi infancia solía percibir cuando cruzaba presuroso las puertas de Racrish o Penco, mientras la oscuridad dejaba ver solo siluetas de sombrero y ponchos. Estos recuerdos, que agradezco, me devuelven parte de mi historia olvidada que la busco, y va surgiendo tímidamente como es el caso del gran cantor Bellota, a quien si lo vi caminar en Chiquián por barrio arriba, pero nunca escuchar su legendaria voz. Eso no quita mi incomodidad de no haber aprendido algo de quechua.



Ahora que tengo edad avanzada, y trato de hilvanar ideas para sentir las mismas palpitaciones, que habría sentido el creador de alguno de los huaynos insignias, solo alcanzo a imaginar el frio intenso de junio, el foco de luz débil de la esquina, con decenas de mariposas a su alrededor, y allí sobre el empedrado, al bardo juvenil acompañado de sus amigos, todos con sombrero color paja, bufanda y poncho abano, empuñando guitarras, y cantándole a su musa adolescente.



Esfuerzos similares o mayores, realicé para recordar nombres, imágenes, cantos etc, pero como no venían a mi memoria opté por no escribir nada sobre mi infancia ni mi pueblo, simplemente por temor a hacer el ridículo. Aún cuanto creía, y creo, que lo importante no es que te lean, sino que escribas cuando quieres. A pesar de eso, como dice una canción, “todo tiene su final”. Hoy, considerando la facilidad de poner un texto en alguna página web, sin ningún arbitraje, me atrevo a escribir este blog, sin ninguna vergüenza, porque siendo libre de poner los textos, no requeriré de pertenecer a alguna organización de escribidores, ni someterme al escrutinio de comités de revisión integrados por “consagrados” escritores. Me bastará decir que aún viviendo muy alejado del valle de Aynín, siempre sentiré que mis raíces provienen de ella, y que mi sangre roja se nutre de los pocos recuerdos de mi querido Chiquián, que uniendo cabos intentaré construir con cierta fantasía mi propia historia la cual quedó oculta entre los árboles, kikuyos, pacchas, pencas, hierba santas, guegue almas. E, interrumpida por volar a otras localidades en busca de “mejores oportunidades”, sin embargo en ellas jamás logré integrarme a plenitud como lo estoy con mi querido Chiquián, “Espejito de Cielo”.



Bogota, 9 de Noviembre de 2008

La Visiòn Andina: Urgente Necesidad

Los habitantes de la costa peruana, por ejemplo los limeños, muy pocas veces nos ponemos a pensar de la procedencia del agua que bebemos. Si tuviéramos una visión mas amplia, sistémica, reconoceríamos que el agua viene de la parte alta de nuestra geografía, de los andes. Sin embargo, no damos nada para aquellos que cuidan el agua que nos llega. Se imaginan ustedes si los del ande, la ensuciaran, la desviaran para otras rutas o si la desaparecieran. Entonces nos daríamos cuenta que debiéramos estar bien con los de “arriba”, ayudarles a asegurar el agua que bebemos. Pero eso no lo hacemos, (¿porque?), se imaginan el lío que se generaría si SEDAPAL decide incrementar en los recibos de agua 50 centavos, destinados a los habitantes del ande por concepto del agua?. Para que reforesten los cerros, se hagan trabajos en la cuencas, reforzamiento de andenes, compra de maquinarias e instrumentos para mejorar su productividad etc. La inmensa oposición que surgiría en contra de esta medida, reflejaría el desconocimiento del sistema del agua que llega al acuífero, y luego a los pozos, o a los puquiales, los cuales surgen gracias a la captación de la humedad por las plantas, árboles y pastos. Si desaparecemos estas venas acuíferas es lógico que no tengamos agua en la parte baja. Nuestra subsistencia en la costa pasa por cuidar el hábitat andino.






Por los años 1940, Lima era una ciudad autosuficiente, sus amplios valles del Rimac, Surco, La Molina, Chillón, Cieneguilla, Maranga le proveían de todo tipo de productos. Hoy estos lugares han sido cubiertos por cemento, y han hecho de Lima una ciudad dependiente del interior del país. El único pulmón verde que aun queda es Cieneguilla que aunque ya está todo vendido, ojala no desaparezcan las áreas verdes. ¿Porque no ocupar las áreas eriazas, si desean construir y dejar intactos los campos?.






Todo lo anterior nos muestra que no tenemos una visión andina del Perú que es la verdadera realidad. Revisemos la propuesta de Pulgar Vidal para entender y conocer nuestro Perú.
Ayer (sábado 03-12-05) durante mis clases sabatinas, les pregunte a los jóvenes estudiantes de Física, por el color de la flor de la retama. El 80 % no sabían (8 de 10 ). Este indicador me dio la razón, al planteamiento que luego les hice, sobre la formación en general de los universitarios de la costa (donde están la mayoría de las universidades del país). La mañana de ese sábado había llegado de Trujillo, donde el viernes di una Conferencia en la universidad UPAO ante profesores de esa hermosa y limpia casa de estudios, reflexionábamos sobre los hombres y mujeres que trabajamos en investigación en ciencias naturales.


Es casi un patrón internacional para ser considerados investigadores activos, por lo general anualmente, se debe contar con una publicación hecha en alguna revista internacional (indexada), otra publicación está en vías de aprobación (compulsa con los árbitros) y una tercera se está trabajando en el grupo usualmente con algún tesista. Este investigador que generalmente tiene el grado de doctor adquirido en universidades del extranjero, mantiene su ritmo de publicaciones, con temas, mayoritariamente, planteados por los grupos extranjeros donde él realizó sus estudios y aun mantiene lazos de trabajo.

Ellos continúan con ese nexo, porque les brinda oportunidades de visitas científicas, equipamiento, asistencia a conferencias, y oportunidades para que los jóvenes integrantes de sus grupos puedan realizar sus doctorados. Esta dinámica de investigación es explicable, no justificable, por cuestiones de sobrevivencia en el exigente mundo científico, puesto que el gasto nacional en CTI es exigua e insuficiente. No obstante eso, lo que quiero hacer notar es que los temas de investigación por lo general son propuestos por los grandes centros de poder científico tecnológico y que nuestros problemas nacionales no están presentes lamentablemente.

De la misma forma que los jóvenes universitarios hoy no saben el color de la flor de retama, sus antecesores que se fueron del país a hacer sus postgrados, tampoco lo sabían y tal vez no lo sepan hasta ahora. Este pequeño ejemplo nos demuestra palmariamente que nuestros alumnos no conocen los problemas que aquejan a nuestro Perú. Pero lo que es peor, tampoco lo conocen sus profesores ni los investigadores activos. Tenemos la cultura científica de endiosar los temas foráneos. Hemos olvidado de manera sistemática, las riquezas de nuestra sabiduría prehispánica y andina, hemos modificado nuestra dieta alimentaría en perjuicio incluso de la calidad vitamínica y postergando las bondades de lo nuestro. Hemos impuesto una fórmula de desarrollo plana (eurocentrista) que va en contradicción con una geografía vertical como la peruana (visión andina).






Luego de 500 años todavía nos preguntamos, asombrados, cómo los Incas habrían manejado el imperio, en esa misma geografía, con unos 15 millones de habitantes sin pobreza. Esto nos lleva a decir que los peruanos no sabemos a donde estamos parados, porque si lo supiéramos tendríamos un visión andina de desarrollo.







Teniendo en mente esta realidad y considerando que se avecina las vacaciones de fin de año, les proponía a los alumnos de la universidad, a que con su vitalidad y aventurismo, se agrupen y visiten algún lugar del interior del Perú, a fin de realizar dos actividades útiles tanto para la mente, el cuerpo y el país. De un lado el turismo y de otra conocer los problemas reales que nos aquejan en educación, salud, medio ambiente e identificar sus potencialidades. De esa visita seguramente van a surgir ideas y temas de investigación de interés local y nacional.

Por ejemplo, si ustedes llegan a un poblado donde sus habitantes usan una determinada planta, digamos el cedrón o la muña, para tomar el lonche. Si luego de probarlas ustedes consideran que es una planta aromática, agradable y deliciosa, entonces traerán unas cuantas con el fin de caracterizarlas y estudiarlas.Con las muestras en mano y con el ánimo al máximo nivel, visitarán diversos laboratorios de la universidad, aprenderán nuevas técnicas de análisis hasta que logren obtener su esencia, luego de manera natural les vendrá a la mente la posibilidad de elaborar algunos productos, la curiosidad de investigadores y futuros empresarios, los llevará a conocer la preparación de jabones, colonias, cremas o secado de hojas para el te etc.Es decir en un mes no solo habrán visitado el Perú y admirado su belleza sino también que habrán aprendido nuevas técnicas de análisis, que los hará mas competentes en el ámbito científico. Y como subproducto valioso e importante, también, el alumno se habrá iniciado en la posibilidad de emprender alguna empresa productiva, generar fuentes de trabajo utilizando la ciencia que se enseña en las aulas.


Esto es lo que llamamos EL SABER SE APROXIMA AL HACER.Después de esa visita los jóvenes se preocuparán por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de ese lejano lugar, que también es su país.Respecto a la planta en mención ellos habrán notado que las mismas crecen de manera azarosa, y que para tener una pequeña porción salen a su huertita o se van a las chacras a cogerlas. Pero si fueran mejor orientados ellos podrían sembrarlas en mayor cantidad y en lugares escogidos, con ello el pueblo podría generar una pequeña industria que les provea de trabajo y mejores oportunidades para sus hijos.


El involucrarse por los excluidos desde joven incrementará las posibilidades de encontrar soluciones propias a nuestros problemas.Con este viaje que lo iniciamos como cualquier otro, mochila al hombro y ansias de ver el Perú profundo. Hemos aprendido, también, a hacer investigación científica del mas alto nivel, donde nos hemos propuesto el tema de estudio, temas peruanos y hemos seguido todos los pasos de la cadena del conocimiento. A falta de equipos en el laboratorio de nuestra universidad, hicimos los contactos necesarios con otras instituciones, conocimos a los especialistas de cada una de ellas. En la práctica han aprendido a construir un proyecto de investigación científica mirando el Perú como objetivo. Qué mejor formula que esta para ser el mejor científico no solo del Perú sino del mundo.




Permítanme finalizar este mensaje citando a dos sabios a Jorge Basadre quien no enseño la frase que hoy es vigente: El Perú es problema pero también posibilidades. Y a Antonio Raymondi que en su obra monumental EL PERU nos aconsejaba:

“Jóvenes peruanos, dad tregua a la política y dedicaos a conocer vuestro país y los inmensos recursos que contiene”.

Agustin Zúñiga GamarraLima,

04 de diciembre de 2005

El Tamaño de los Pueblos y el Desarrollo

En los medios de comunicación masivos es muy difícil compartir reflexiones sobre los temas de desarrollo de los pequeños pueblos del interior del país. Los pocos espacios que se brindan al debate son usados por los típicos políticos cuyos planteamientos están estrechamente relacionados con los titulares de la prensa, que como siempre se relacionan a algún escándalo de un miembro cercano al poder ejecutivo o al Congreso. Sin embargo los temas que tienen que ver con proyectos de desarrollo de una región o del país, o la evaluación costo – beneficio de alguna norma de alcance nacional, eso como siempre la prensa la minimiza y la excluye (incluyo a los noticieros radiofónicos de alcance nacional).
El sábado pasado estuve en el pueblo de Roca, un pequeño caserío de la provincia de Bolognesi en Ancash, a 3600 m snm, escondido entre los pajonales de la puna de Pampa de Lampas y los quenuales de las faldas del nevado Yerupaja de la Cordillera del Huayhuash. Es uno más de los pueblos alejados (excluidos) de cualquier servicio que el Estado debería brindar, no tiene luz eléctrica, ni agua potable, ni desagüe, ni posta médica, la escuela semi abandonada.
¿En medio de estas condiciones qué expectativas de mejor futuro les espera?. ¿Cuánto debe invertir el estado para dotar de condiciones de bienestar a estos pueblos? Es inevitable que nos vuelva a la memoria el concepto del embajador peruano RIVERO, cuando considera que el Perú es uno de esos estados FALLIDOS, que no reúnen condiciones para llegar a un desarrollo sostenible. En este ambiente de pesimismo o de realismo nos preguntamos si:
¿Aquellos pueblos que están en los lugares “inaccesibles” (donde los servicios desaneamiento, salud, educación, energía, no llegan)...podrán algún día adquirir desarrollo?. ¿Existen condiciones mínimas para que algún pueblo pueda aspirar a un progreso sostenible?. ¿Si fuera esto último cuáles son aquellas condiciones mínimas?. ¿El Estado debería invertir sus pocos recursos en crear infraestructura para estos pueblos que no reúnen tales condiciones mínimas?. ¿Debemos esperar el largo plazo, mientras tanto los pueblos se mueren en el presente?.
La historia republicana del Perú es un listado de FALTA DE PLANIFICACION, desde su inicio no tuvimos propuestas de un PROYECTO DE PAIS COMPARTIDO; en los siguientes 50 años a la declaración de la independencia el país no había tenido un sólo gobierno civil, el gobierno militar que subía destituyendo al anterior se preocupó más por crear su propia constitución, no con el ánimo de construir país, sino con el fin de legalizar su usurpación y asegurar su continuidad.
Ahora que durante la ultima semana se mencionó mucho a Chile, es lógico plantearse la pregunta ¿ Cómo llegó Chile a los niveles actuales de desarrollo?. Probablemente se busquen muchas explicaciones, pero aquella, que está ligada aeste comentario, es rotundo, Chile en esos primeros 50 años no tuvo un solo gobierno militar. Trajo a Andrés Bello desde Inglaterra, para colaborar con el Estado y la Educación, y él a diferencia de lo que ocurría en el Perú, consideró que una Constitución mínima era suficiente, y que el énfasis debería estar puesto en asegurar normas de convivencia entre los ciudadanos e instituciones, tratar de hacer fluida las relaciones entre habitantes, de este modo fortaleció el Código Civil. Entre los 40 o 50 (del siglo XIX) circuló en Chile con conocimiento en el Perú, la POLÍTICA PORTALES, que, en esencia, establecía que su desarrollo pasaba porque se impida a toda costa la unión entre Perú y Bolivia, y fue Ramón Castilla que con apoyo de Chile, montó un ejército para vencer a Santa Cruz en Ancash y desaparecer el intento de la Confederación Perú Boliviana.
En el Perú el primer gobierno Civil con ciertas propuestas de modernidad, fue de Manuel Pardo en los 70, que no fue suficiente, posteriormente vino la guerra del pacifico y nos provocó un retardo inmenso, en lo económico, político y cultural, que creo hasta ahora no nos hemos repuesto. volviendo al tema de la comparación, salta a la vista que la diferencia a favor de Chile ha sido la planificación, el saber a dónde se quiere llegar y tener continuidad en un proyecto de pais compartido y apostando por la educación.
A nuestros pueblos pequeños tenemos que darle infraestructura mínima. Si no alcanzan esos tamaños mínimos (precondiciones de desarrollo), tenemos que unirlos mediante redes (dado que es conflictivo y utópico trasladarlos de un lugar a otro).Redes de educación, de servicios de salud, de información, fundamentalmente redes de producción y comercialización.
Tenemos que mirar a la globalización como una oportunidad, cierto es que es un gran desafio, pero hay que enfrentarlo sin perdida de tiempo. inclusive el padre Gustavo Gutierrez lo reconoce: “ estar en contra de la globalización es como estar contra de la energía eléctrica, percibir su ambivalencia no debe hacer olvidar su enorme potencial de humanización” (la republica, 27-03-2005).
Tenemos que ponernos de acuerdo en el cómo, porque de diagnóstico estamos hartos. cada gobierno que se inicia, comienza con el cliché eterno del diagnóstico y allí no solo gastan mucho dinero sino que se le va el periodo de su gestión, hoy lo que nos hace falta es preparar los programas de acción los proyectos y sobre todo buscar su financiamiento, el estado tiene recursos limitados lo creativo es buscar inversión de otras fuentes.
Una organización con estrategia global tiene en cuenta tres pilares: La estrategia mercantil básica; la estrategia internacional y la globalización de la estrategia (George Yip). Que en términos mas claros significa: Identificar qué productos o servicios vamos a ofrecer; qué tipos de clientes queremos servir; qué mercados geográficos vamos a servir; cuáles son nuestras ventajas competitivas sostenibles.Tenemos que pensar en salir del mercado local hacia el mercado nacional e incluso internacional. Tenemos que crear nuestra infraestructura para tener participación en el mercado global, producir productos globales, crear una organización capaz de soportar la administración de estos negocios, todo esto se sustenta en la plataforma constituida por las columnas de el CAPITAL HUMANO, el CAPITAL DE INFORMACIÓN y el CAPITAL DE ORGANIZACIÓN.El capital humano lo constituye el saber qué especialidades y cuántos por especialidad tenemos y/o requeriremos para hacer realidad el proyecto. Y esto lo tenemos que hacer mediante la RED DE EDUCACIÓN, los conductores y ejecutores de los proyectos tienen que estar en los propios pueblos. Esta se puede lograr, mediante las REDES DE INFORMACIÓN, que nos provean de conocimiento básico y especializado permanentemente, que permita acceder a bases de datos que ayuden a crear valor a los procesos, desde las etapas iniciales del diseño hasta la comercialización de los productos.
La innovación tecnológica dejo de ser un proceso lineal para ser hoy un proceso interactivo entre los sectores de creación, clientes y empresas. La EDUCACIÓN tiene que estar jalada por los carros de las producción establecidas en la localidad, región y país en ese orden de expansión y priorización.
En la sociedad globalizada las venas que irrigan y nutren a los pueblos que quieren desarrollo son la información y el conocimiento, unámonos para proveer a todos los pueblos el acceso a ella mediante la creación de una POLÍTICA DE PAIS DIGITAL.
Agustín Zúñiga Gamarra
Lima, 8 de abril de 2005

Integracion de Residentes: La Fiesta de San Francisco de Chiquián

Llegó a la casa una invitación pulcra, al estilo de una boda, será algún paisano que se nos casa, fue la primera impresión. La sorpresa fue mayor cuando al descubrir el sobre, se trataba de la programación de la fiesta en honor a San Francisco de Asís de Chiquián, patrono del mismo, con sus funcionarios:

Capitán: Ing. Iván Robles Moreno,
Abanderado: Sr. Francisco Durand Espejo,
Acompañantes: Roberto Aldave Palacios e Ing. Sergio Claver Gutierrez.

Mis recuerdos, respecto a las fiestas patronales, se remontan a las de la fiesta de Santa Rosa de Chiquián, organizada por el Club Chiquián, con invitaciones mas simples, del tipo trifolio. La segunda sorpresa fue precisamente que la institución organizadora es la Asociación Chiquián, hoy presidida por el Sr. Juan Lara. Una nueva institución que agrupa a muchos residentes chiquianos.

Asistimos a dicha fiesta la noche del día viernes, en la secuencia denominada la Salva. Los vehículos aparcados al frente de una larga pared indicaban que habíamos llegado al lugar, se trataba de un complejo deportivo en el barrio Santa Luisa del cono norte. Los invitados bajo gruesas casacas llegaban al recinto, venían dispuestos a cumplir con el programa anunciado desde 7.0 pm a 4.0 am.

En una capilla sencilla se iniciaba la misa en homenaje al patrón, lo dirigía un padre que había pasado por la parroquia de Chiquián, por lo que conocía las costumbres, propiciando espacios para que las pallas entonaran sus alabanzas, y adoración de las orquestas de cuerda contratadas por los funcionarios, fue una bella ceremonia, cantada, por un coro improvisado de jóvenes chiquianas que conocían al padre. Luego la imagen del patrono fue sacado en procesión al son de la banda de músicos, Santa Cecilia de Catac, posteriormente también se integraría la banda San Salvador de Congas.

Las avellanas iluminaban el cielo para abrir paso a la imagen, y devolver los recuerdos de la tierra querida. La niñez, la adolescencia muy rápidamente pasaron como un libro abierto. Cómo no, si eran las mismas canciones, la misma imagen, y los mismos amigos a los que habíamos dejado de ver mucho tiempo, no faltaba nada. Frente a ese torrente de recuerdos, el espíritu de amistad y colaboración es superior a cualquier diferencia política, económica o social que hubiera. Hablamos de nuestros viejos maestros, de los amigos que están en el extranjero, de los finados recientes, de nuestros equipos de fútbol, Cahuide - Corazón, Tarapacá - Campeón, Alianza – Pasión, de las necesidades de nuestra tierra, del alcalde, de los problemas y también de las posibles soluciones.

Las bandas acompañaban a cada funcionario en su esquina concedida, los invitados circulamos por cada una de ellas, ora para comer ora para beber el chinguirito, y saludar al funcionario. El mayor pago es visitar su esquina.El tiempo no se apiada del momento tan especial, y fácil se llega a las horas del amanecer, el horario previsto había sido superado.
Que noche para larga fue ayer, me consuelan los recuerdos, que ayudan a mitigar la jaqueca, que se resiste a vencer, mientras escribo esta pagina.

Seguro que todos los distritos de nuestra provincia tienen similares fiestas. En cada una de ellas es admirable el esfuerzo que hacen las instituciones que promueven estos eventos. No tienen el espíritu comercial, ellos saben que en estos ambientes es donde, todavía se vive la tierra misma, pretenden que las costumbres de nuestra cultura, sean eternas, o sentidas por los hijos que aun no conocen “la tierra” .La Estandarte, el Mayordomo, en general los funcionarios, no son gente de dinero, les sobra emoción y cariño a su pueblo, para hacerse responsables de preparar un buen caldo, el aromático chinguirito, y dar cobijo a sus paisanos ávidos del reencuentro.
A falta de espacios donde compartir recuerdos, ideas, problemas, soluciones que la sociedad limeña le niega a los provincianos, estas fiestas patronales cumplen un papel de integración loable.El provinciano sabe como integrar a su gente, años de postergación en los medios de comunicación social capitalinos, han creado sus maneras de comunicarse, ahí tenemos la música, los terrenos comprados por instituciones distritales, los programas de radio y otros, falta todavía un medio de prensa escrita.

Por esta razón queremos reconocer y destacar el esfuerzo que realizan las diversas instituciones representativas de los distritos que merecen todo el apoyo, es difícil vencer la segregación que la capital siempre ha hecho con los departamentos (provincias). Un centralismo que va camino a la derrota no por deseos de las autoridades, secularmente capitalinas, sino por el provinciano que no se resiste a continuar siendo el convidado de piedra en un país cuyas riquezas materiales y humanas mayoritariamente les pertenece.

Lima, 08 de Octubre del 2000