martes, 30 de agosto de 2011

ENTRE EL DISCURSO DE LERNER Y CHIQUIÁN












La prioridad de esta semana, en mi cuaderno de notas, la ocupa la presentación del Presidente del Consejo de Ministros del actual gobierno, Ing. Salomón Lerner, ciertamente, este año a diferencia de los anteriores, tenía una inquietud especial, pues desde los meses electorales, el candidato Ollanta, había sido uno de los dos candidatos que proponían la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, (el otro partido fue el de Toledo). Por ello, la comunidad científica tecnológica, masivamente decidimos nuestro voto por estos partidos, y con mas razón en la segunda vuelta, fuimos Gana Perú.

Para los chiquianos el triunfo era de doble gozo, pues también había ganado, las ideas de un ilustre hijo chiquiano del barrio de Jupash, don Félix Jiménez. Él batalló, como un auténtico gladiador del conocimiento, contra las huestes de los, mercantilistas, Fujimori, PPK, y el grupo del El Comercio, convertidos, además, en “prensa amarilla”, como los tildó el premio nobel Vargas Llosa.

Desde este balcón, le hacemos llegar nuestros saludos y reconocimiento por su papel jugado, a nuestro paisano Félix, que enaltece, la formación chiquiana recibida en primaria y secundaria, pues en ese ambiente se forjó el gran economista, con especial sensibilidad por la igualdad, inclusión, y el desarrollo sostenible, en lugar de un crecimiento ciego, basado solo en la venta de materias primas. Por eso, él impulsó en calidad de jefe del Plan de Gobierno, las casi 8 páginas, dedicadas a la Ciencia Tecnología e Innovación, mientras que el plan de Fujimori o PPPK, no aparecía una sola palabra al respecto.

Eso demuestra que, Félix, sabía que la única manera de darle valor a las rocas salidas de las entrañas de la tierra, o a las plantas de los diversos pisos ecológicas del país, es incorporándole conocimiento, es transformándolas, mediante la ciencia y la tecnología.

Estaba claro que, ese camino lo siguieron muchos países, pasando de la ruina al desarrollo, como fueron los casos de Corea, Israel o Japón. Mientras tanto en el Perú, prevalecía, y prevalece, aún, el mito de la “Maldición de la abundancia”, o del “mendigo sentado en un banco de oro”. Ricos en recursos naturales y pobres en desarrollo.

Con la creación del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, MCTIT, manifestada por el Ing. Lerner, se abre las posibilidades de usar el conocimiento científico tecnológico, orientado al desarrollo sostenible e inclusivo. Nuevamente felicitaciones a nuestra paisano el doctor en economía, don Félix Ovidio Jiménez Jaimes. Aguardando que algún día, el pueblo chiquiano le otorgue el reconocimiento y respaldo por su labor, que aún no ha concluido, pero sí ha demostrado ya su calidad, y para él le servirá de respaldo para continuar su responsabilidad que los pueblos postergados requieren.

Hago esta nota, en la explanada de la hermosa instalación del Terminal de ómnibus de Plaza Norte, mientras aguardo el ómnibus de Cavassa, que saldrá en unos pocos minutos. Estoy gratamente complacido al ver un ambiente moderno, cabinas de atención, de todas las líneas, escaleras mecánicas, que te movilizan de un lugar a otro. Una demostración de modernidad.

Sin embargo, la atención de algunos trabajadores, deja mucho que desear, falta mejor trato, resaltando falta de capacitación de los funcionarios.

Pero eso queda de lado. Mi mente está puesta en Chiquián, bajaré en Conococha, por la noche, y luego tomaré algún colectivo hacia Espejito de Cielo. En la plaza de armas, calentaré el cuerpo con un caliente Chinguirito, en la carretilla de Mario, seguro que él me recibirá, “que tal primo”. Abrazaré a mis amigos, llegaré a la casa de mi abuelo y padres, luego recorreré la estancia del Rincón del Recuerdo, para escuchar música chiquiana, mientras guitarrean los sobrinos de Vlady. Finalmente, llegará el amanecer, y miraré al sol irradiando las colinas de Jaracoto, tomaré el mondongo en el mercado, para recuperar fuerzas, entonces continuaré mi encuentro con mi pueblo añorado de Chiquián, que se hace muy especial en los meses Agosto. Hasta el próximo domingo.

La Pluma del Viento
Los Olivos, 27 de agosto de 2011

domingo, 21 de agosto de 2011

Fiesta de Agosto Reencuentro en Chiquián





Como lucecitas que titilan en navidad, así brotan en mi mente, escenas de la fiesta del 30 de agosto de mi pueblo Chiquián - “Espejito de Cielo”- cuando se aproxima esta fecha. No importa el lugar donde me encuentre: España, Estados Unidos, Brasil o Argentina. O dentro del Perú, desde Tacna a Tumbes, costa, sierra o selva.

Esta manera de ligarse profundamente a las costumbres de nuestros pueblos o lugares de nacimiento, es lo que representa nuestra cultura: comidas, bailes, música, lugares, ropas o lenguaje. Son nuestros signos de identidad colectiva. Están insertos en nuestro ser. Superan nuestra racionalidad. Por eso, cuanto más lejano y separado estás, añoras más, quieres más a tu patria. Eso lo dicen, todos los que sienten ese vacío que representa la distancia. Entonces, si se da la oportunidad, procuras que las vacaciones del año coincidan con la semana de la fiesta. Y, si estas en Lima, basta un sábado o domingo, o hasta algunas horas para acompañar el día central del 30: asistir al Tedeum, y luego a la fiesta en la casa del Capitán.

Es que los sabores saben especial, sea por la leña, las inmensas ollas, los secretos de los cocineros, o porque te reencuentras con amigos de la niñez, con quienes volver a contarse anécdotas, acompañados del sabroso chinguirito se vuelven inolvidables.

No hay diferencias, ni preferencias por grados o títulos, todos volvemos a ser iguales, hasta inocentes como en la niñez. Hombres y mujeres, nos arrumamos cerca de los fogones de las cocinas de los funcionarios, a quienes visitamos para corresponder y degustar su amabilidad, y bailar desinhibidos todos los huaynos que nuestra memoria ansía recordar.

Hoy que la tecnología acompaña a cada visitante, se multiplicarán las fotos y filmaciones. Pronto seremos famosos artistas improvisados, en los youtube, facebook o blogs. Imágenes, que se harán imborrables.

Desde Conococha iremos descendiendo por la vía arreglada, escuchando a la eterna orquesta Ritmo Andino de Huasta, o a Nieves Alvarado. Nos apearemos en el mirador de Shincush, para fotografiarnos, con telón de fondo el Huayhuash y su insignia el Yerupajá. !!Qué viva mi tierra!!, clamaremos, aspirando profundo el aire limpio de una naturaleza indomable, recordando al justiciero y héroe chiquiano Luis Pardo.

Desde arriba miraré el valle hermoso de Aynín, los pueblos de Aquia, Huasta, Rampón y Pam Pam. Los tejados rojizos de las casas, el campo de Jircán, la plaza de armas, todo ello me devolverá mi historia. Ingresaré a las entrañas de mi pueblo, por sus angostas calles, tocaré con mis dedos, hecho neuronas, las míticas casas de las familias acomodadas. Ingresaré a las oscuras tiendecitas de barrio arriba, que de niño me daba temor, porque a la distancia su aroma a ron, denunciaba dolor y pobreza.

Caminaré por las chacras de Mishay, Huarampatay, Pacra, Chinchu Puquio o Cochapata, y abrazaré el barro, comeré su sabor, sentiré su olor, porque eso añoré años, estando distante. Esos sentimientos y emociones me mantuvieron, pendiente de ti añorada tierra. Me alejé de ti, no porque quería, nunca lo hubiera hecho. Salí, porque mis padres se propusieron darme mejores oportunidades de estudio, o porque quise trabajar, y allí tierra querida, no había empleo.

Pero no vine a reprocharte, sino a agradecerte, a cantarte que te amo, y a decirte que volveré a tu seno cuando mi vida termine para acompañarte eternamente.

La Pluma del Viento.
Lima, 21 de agosto de 2011.

http://youtu.be/-BlsTGaGGBg

lunes, 15 de agosto de 2011

Homenaje Póstumo a don Javier Tantaleán Arbulú, Maestro y Amigo





Su ataud ingresa al local del Pueblo en la avenida Alfonzo Ugarte



Palabras de un representante de la V PROMOCIÓN DEL IG-USMP


La Complementariedad de los Números y las Letras



Sra. Susan Pinilla, esposa, hijos y familiares, de nuestro maestro y amigo Dr. Javier Tantaleán Arbulú. POCHO. A nombre de los integrantes de la V PROMOCIÓN de exalumnos de la Maestría en Gobernabilidad del Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres, reciban ustedes nuestras sinceras y sentidas condolencias; en especial a Susana integrante de nuestra promoción.



En este homenaje póstumo y en calidad de alumno y amigo, me viene a la mente tributarte dos enseñanzas de las muchas que nos has dejado y creo son de trascendencia.

La primera, tiene que ver con tu migración desde la ingeniería, hacia la historia. La aproximación entre los números y las letras. Entonces, recuerdo a Niels Bohr, danés, premio nobel de física, que los años 30 del siglo pasado, cuando visitó N.Y., a la insistente prensa les repetía: “ Nada de contrariedad, solo hay complementariedad”, para referirse a las leyes de la materia macroscópica y su tránsito a la microscópica o cuántica, recientemente descubierta.



Y, eso, es el caso de Pocho, nos enseña la COMPLEMENTARIEDAD de los números y las letras, y esto es esencial para alcanzar la exigida inclusión + sostenibilidad, pues, no podremos mantener un crecimiento sostenible sin los NÚMEROS, sin ciencia y tecnología, sin la Capacidad de Transformación. Y, similarmente, no es suficiente la arrogancia del dominio tecnológico, sin aprecio por los valores, y la vida humana, es decir sin las letras. El uno busca el dominio de la materia y el otro del ser. Por eso son complementarios: los números y las letras. Y, Pocho, lo practicó, fue el precursor de esta senda.



Y, la segunda enseñanza, se relaciona con el aprecio y la amistad que te has ganado por tus alumnos, en las diversas promociones, a pesar del poco tiempo que compartimos: meses o algunos años. Para entenderlo recurro a otra de las columnas de la física. El Principio de Incertidumbre de Heisenberg, también premio nobel de física. Allí, se plantea como variables conjugadas el tiempo y la energía. Estableciéndose, que si el intervalo del tiempo es corto entonces el correspondiente a la energía deberá ser amplia.


En el caso de Pocho, estuvimos poco tiempo, pero su entrega, esfuerzo y energía fue inmensa, que se extendió hacia las complejas materias de, Ingeniería, Economía, Historia, Gobernabilidad, Planificación, y los selló con la sencillez en el trato con todos. Eso, también, nos enseña que, para afirmarse y trascender en el aprecio del discípulo no basta el dominio solvente de la complejidad de las materias, sino también en el comportamiento sencillo y amable con todos. Estos aspectos caracterizan, y hacen la diferencia, al maestro sabio.


Cuando un maestro muere, vive eternamente en sus alumnos.


Gracias Pocho, Maestro y Amigo, por tus enseñanzas. 

Descansa en Paz.


Agustin Zúñiga Gamarra
Lima, 15 de agosto de 2011

sábado, 13 de agosto de 2011

Recuerdo a un Gran Maestro y Amigo: POCHO TANTALEÁN



Poniendo su nombre en el Libro de Oro de la Municipalidad Provincial de Bolognesi acompañados del Alcalde el Profesor Leoncio Alvarado.

Susana Pinilla, esposa de Pocho, y agasajada por su aniversario, también registra su nombre en el Libro de Oro




El Alcalde de la Provincia de Bolognesi entre las medallas de Ciudadanos Ilustres de Chiquián

Luego de almorzar la rica pachamanca al borde del río Aynín, se paso al canto de huaynos a guitarra destacando Susana con la voz y Pocho en el baile.



En el aula de clima temperado a casi 20°C, sobre el estrado a 80 cm de altura, se lucía la figura del gran profesor de Historia del Perú, lo hacía de manera diferente a los clásicos en la que todo era letras, aquí conjugaba cifras y diseños, que le imprimían el sello de ingeniero, embelleciendo las originales ideas de la materia, que se basaba en su libro, PIRU, que era una colección de 3 tomos. 

En ese curso estábamos como alumnos profesionales de diversas disciplinas, como mi caso doctor en Física Nuclear, y  compartíamos la Maestría en Gobernabilidad, con especialistas de ciencias sociales. 

A todos nos convencía su sabiduría, enciclopédica, con dominio de Ingeniería, Economía, Política, Planificación, e Historia, en todos ellos, autoridad total. Pero, esa sabiduría se multiplicaba cuando juntaba su personalidad, alegre, sencilla,  aproximándose en el cotidiano a cada uno de los alumnos, que por la edad que llevábamos nos tratábamos como amigos y conocidos de siempre. A mí, recuerdo me saludaba, "qué dice el científico nuclear". Nos trataba a cada uno con una peculiar palabra, con ello nos decía, "sé quién eres, o, sé que vales", siempre nos sentíamos alagados, motivados, para continuar en la maestría y en nuestra actividad profesional.

Escribo estas palabras, profundamente conmovido por el repentino fallecimiento de Pocho, un intelectual que estaba en un punto altísimo de su producción científica social, ya nos había comunicado de su nuevo proyecto, a tan solo un mes del lanzamiento de su último libro. 

Queda en nosotros el ejemplo del trabajo científico perseverante, serio y documentado. Y, también, nos llama a recordar permanentemente a los amigos cuando vivos, a darnos tiempo para compartir no importa minutos, sentirnos reconfortados por habernos conocido. Sin embargo, no se nos dio la oportunidad de homenajearlo en vida a Pocho, que largo se merecía, aun cuando nuestra V Promoción en Gobernabilidad, le reconocimos su valía profesional y amistad designándolo como nuestro padrino, y luego pasamos en su casa una reunión inigualable. Ahora, nos queda hacer ese homenaje en su memoria y será de apoyo, moral, hacia sus familiares, que están seguramente mas dolidos que nosotros por su sorpresiva partida.

En esta situación de pesar, quiero hacerle llegar mis sentidas condolencias, a nuestra colega y amiga de la V PROMOCIÓN, Susana Pinilla, su esposa; ella debe saber que nosotros sus colegas, estamos con su dolor y que la imagen de Pocho, no desaparecerá, por el contrario crecerá, en nuestros sentimientos, motivándonos a seguir sus pasos. 

Cuando un maestro muere, vive eternamente en sus alumnos.

En recuerdo a su producción sito, la Presentación de su libro Piru:

“Javier Tantaleán, tras treinta años de paciente y provechosa investigación en fuentes primarias y secundarias, nos entrega en su libro Pirú. Espacio, economía y poder (12000 a. C -1572 d.C) una de las más ambiciosas y sugerentes narrativas sobre los orígenes y la diversidad de desarrollos de las civilizaciones prehispánicas..".

"Ingeniero, economista e historiador, el autor desplaza con solvencia en el saber proveniente de la arqueología, la historia, la antropología, la ciencia política y la geografía para elaborar preguntas, hipótesis y conocimientos fundamentales dirigidos a ampliar y reformar imágenes comprensivas sobre nuestros pasado autónomo y colonial".



Y, también la dedicatoria en su libro, Poder y Servidumbre, a su amada madre:



"Las palabras que se fueron; estas palabras; aquéllas que algún día vendrán; las palabras que más siento en las fibras de mi existencia; las que irán como el viento; todas, todas estas palabras son para ella que siempre fue vida; Margarita la tierna Mamina Margot hija de la hermosa Magdalena: mi muy amada Madre."



Finalmente, no podría dejar de añadir recuerdos de Pocho durante su visita a mi querida tierra, Chiquián, donde tuve la suerte de llevarlo y recibir de él, palabras de reconocimiento por Espejito de Cielo, por su bello paisaje y cariño de la gente, como se dio en la Pachamanca que compartimos junto al río, Aynín, aquí extraigo parte del texto que publiqué en mi blog sobre la visita:



Siendo las 13:00 horas, cruzamos el puente de Aynin, sobre el río del mismo nombre. Allí en la parte baja, nuestros amigos anfitriones habían calentado las piedras y estaban a punto de cargar el horno. Cuadramos los carros al borde de la vía, descendimos al lugar del horno, donde nos esperaban cervezas enfriadas en el río. Este almuerzo, nos convidó nuestra agasajada Susana y su esposo, el amigo Pocho Tantaleán. Luego de esperar unos minutos bajo el abrasador sol de la sierra, los expertos horneros, llamaron a abrir el horno, y para eso se invitaron a los padrinos, quienes retiraron la cruz de la suerte y dieron los primeros lampazos para retirar la tierra, y servir el típico plato serrano de la pachamanca: carne de carnero, papas, choclo, queso y ají. No hay duda que el sabor sabe mejor cuando tenemos a la naturaleza de fondo, sentados sobre piedras, rodeados de cerros, arrullados por el sonido del río. Luego del almuerzo, vinieron los huaynos, acompañados de guitarra, donde sobresalieron las dotes de cantante de Susana y de bailarín de Pocho, cerramos nuestra visita al río, cantando:



Me gusta la libertad
Porque en Chiquián nací yo.
Porque en Chiquián nací yo

Soy como el cóndor que vuela
Libre por las alturas
Que vuela por las alturas

Por eso te quiero a ti
Porque soy libre de amarte
Porque soy libre de amarte


Con esa alegría que infundías, amigo Pocho, nos vamos, nos despedimos, para decirte que tu imagen muy querida también ha quedado en mi Chiquián, donde añoraremos tu ausencia.


Pocho, Maestro y Amigo. Descansa en Paz.


Lima, 13-08-2011

La Pluma del Viento

domingo, 7 de agosto de 2011

Volviendo al Futbol desde el Polvo de Jircán al Gramado Artificial de San Miguel









Entre los años de 1961 a 1968, desde el barrio de Ago Calle hacíamos futbol, primero en la cuadra, en la esquina de la casa de mis amigos, hijos de don Lucho Núñez, y, luego, en el polvoriento Jircán. Indefectiblemente, cuando el sol acariciaba la tarde, los niños de diversos barrios, desde Umpay a Quiullán, o desde Jupash a Oropuquio, convergíamos. Apenas llegábamos, poníamos piedritas, como arcos, o cuando aumentamos en edad y mejoramos nuestra infraestructura, plantábamos nuestros arcos, con maderos endebles que no soportaban sendos tiros libres de Acucho. En épocas como las actuales de vacaciones de Julio, solían visitarnos los primos de Lima, notorios por su color pálido, distintos a lo oscuro de nuestra piel.

Sin ningún televisor en nuestras casas, con solo oir la radio, y los inigualables programas deportivos, Ovación de Pocho Rospigliosi, o Pregón Deportivo de Oscar Artacho, imaginábamos los campos verdes que nos pintaban, y construíamos las jugadas que narraban. Así, al día siguiente en el campo, los ejercitábamos. Algunos, llevábamos recortes de periódicos, pero eran los que por suerte, su padre los compraba. Nuestros sueños de niños eran estar presentes, en el Estadio Nacional y ver algún clásico, Chumpitaz contra Perico León, o Nicolás Fuentes contra Baylón.

- "haber, esta es la jugada nueva que se ve allá, se llama bicicleta, pasas los pies por encima, y luego levantas la bola con el taco, y cae delante tuyo, dejando al defensa perplejo, esa es la de Baylón, aquí ustedes no están al día", argumentó en una de esas tardes, mi primo Miqui Arellano.

Por cierto nos dejó medio desconcertados, sin ninguna palabra, nos miramos como avergonzados, nuestro estilo en Chiquián, tenía como formatos a nuestros héroes, Juvenal, Choclón o Rayo. ¡Machura antes que filigrana!. En eso, Cañita uno de los menores del grupo, tomó la bola y dijo.

- "eso lo he hecho varias veces, miren",

Hizo rodar la bola, y como si todo fuera fácil, realizó la jugada dos y tres veces, la famosa bicicleta. Aplaudimos y desafiamos: "haber Miqui, hazlo tú". Intentó pero no le salió, así que, "mejor juguemos, el que puede, puede", gritó Erich. Años después, Cañita, deslumbraba en Huaraz, jugando por San Francisco, fue uno de los primeros profesionales chiquianos del futbol, pues le pagaban para hacerlo.

Cuando las tareas de separar becerros, lo permitían, teníamos tiempo para ir antes que todos al campo de Jircán, también llamada, "Plaza de Acho". Entonces, los primeros que llegábamos, comenzábamos haciendo desafíos, como las Dominadas (pataditas con la bola sin que caiga al suelo), con apuestas. Una o dos bolitas de cristal, dependiendo de cuantas dominadas se proponían. En mi caso, no tenía rivales, a los de mi edad ya les había ganado. Por ello, en una de las tardes, cuando nos encontramos, con uno de los conocidos dominadores, del barrio cercano a la casa de don Florentino, el popular Paty, no quiso jugar conmigo, pero si le desafió a mi hermano Uli. Era menor que él, digamos un, año, yo le llevaba tres y a Paty uno. Cuando se es niño, hasta los meses pesan. Al inicio, Uli, no quiso, no era para menos 5 bolitas, toda una fortuna.

- Lo jalé a un costado y le dije en voz baja, "Uli, tú le ganas. No te preocupes de las bolitas, yo tengo. Pero hazlo tranquilo". Mi seguridad, se basaba, en que con él, en mi casa y en la esquina del barrio, practicábamos siempre, y le había visto llegar a cincuenta. En cuanto a bolitas, en casa, tenía una botella entera, de cientos que había ganado.

Finalmente aceptó, !!5 bolitas al que primero llega a 100 dominadas!!. Alicho, tomó las apuestas, "5 bolitas, ni cucus, ni piquis", advirtió. Luego, mojó con saliva la piedra lajita, por una cara. Y preguntó,

- "Paty, ¿seco o mojado?". Con pose, triunfalista, de total confianza y sonrisa displicente, respondió, "Seco", "porque seco lo voy a dejar". Alicho, al abrir la mano y notar que lo que se veía era la piedrita con la cara mojada, dijo, "Como ha salido mojado comienza Uli".

Abrimos espacio, en el lugar más plano del campo, el que daba hacia el coso, o la salida de los toros en tiempos de corrida. Uli, cogió la bola de cuero grande, número 4, y comenzó; había nervios, el árbitro, era el único que decidía. Con la bola pegado al empeine, siguiendo todas las reglas de esta técnica, rápidamente, pasó los veinte, y sin siquiera haberse movido mas allá de 1 metro cuadrado; pero llegado a los 40, casi la bola se le va al piso, pero logró controlarla. De reojo vi a Paty, imperturbable, casi ni miraba lo que ocurría, pero cuando pasó los 50, cambió su sentir, de lo que estaba sentado se paró, cogió su zapato, y se ajustó los cinturones. Su calzado era una lancha, nada proporcional con su estatura. Precisamente su fama de dominador, se basaba en que la bola dormía en esos largos zapatos, indefinidamente.

Mientras eso Uli, trastabillaba, por ratos dominaba con el pie izquierdo, o subía la bola a la rodilla, los cambios indicaban cansancio, ¡!increíble, había superado los 80!!. Para todos los dominadores, de esa edad, eran números gigantescos, en un solo envión. Así, casi evitando el calambre, llegó, a trompicones a !!96!!, no le alcanzó llegar a los cien a pesar de la barra. Pero el número era notable. Antes no le había, visto llegar a esa cifra, era el record de Uli. Me sentí confiado, por supuesto admirado, luego, abrazándole le ayudé a sentarse para descansar.

Ahora le tocaba a Paty, al temido Paty, al bravo de las dominadas de Jircán. Cual boxeador ajustándose los guantes, él le echó un par de salivazos a la punta de sus calzados, y se paró. El público, que iba llegando al campo, se arremolinó, para ver el desafío, para mis adentros, veía que la valla era alta, llegar a 100 era difícil, el reto se había puesto así, porque se esperaba que lo alcanzaran en unos dos intentos, pero no en uno. Eso lo sabía Paty, yo lo había visto, de seguro que en dos pasaba los 100 pero en una difícil. Así que confiado esperé, tomando asiento a cierta distancia. El campo abierto de unos 12 metros de diámetro, era el "ring". Con la solvencia que lo caracterizaba, raudamente pasó los 40, pero para su mala suerte, no pudo controlar, la bola y perdió el control con solo 48. El público, no creyó lo que veía, el desconocido Uli, estaba a punto de derrotar al temido dominador de Jircán. En la segunda vuelta, Uli, hizo 70, y Paty no paso de 80, siendo derrotado. Algarabía en el grupo del barrio Venecia. Mi hermano se ganó sus bolitas, pero más que eso, había sido capaz de aceptar el reto, y superarlo. Enseñanzas de niño que sirven para la adultez.

Ahora, en el 2011, cuando las rodillas, se hacen duras para mover, o cuando los meniscos, casi destrozados pretenden abandonar las piernas, nuevamente nos volvemos a reencontrar con los hermanos Vílchez (Hugo y Percy), moradores de la cuadra cercana a don Florentino, con quienes también estábamos en Jircán en las tardes narradas. Y, como si fueran las añoradas tardes de mayo en Chiquián, también nos reencontramos con los hermanos Núñez, el popular Comuno, condiscípulo de Uli, y compañero de esos partidos en Venecia y Jircán, ahora viene acompañado de su hijo Rodrigo, y Javi, su hermano menor, que solo ha oído estas historias, pero juega muy bien como todos sus hermanos.

Párrafo aparte para Miqui Balarezo, que luego de sus transitados años, por diversos países, se da el tiempo suficiente para separar el campo de grama artificial, a espaldas de Hirahoka en San Miguel, y como si la niñez volviera, bulle por el campo, derramando entrega y alegría.

Escribo esta nota, porque mis sobrinos (José, Nei y Carlos) que también asisten al campo, acompañados de sus parejas, lean y se entretengan recordando que el futbol trae alegría, particularmente cuando se reúnen amigos, con ansias de reencuentro y compartimiento de historias y anécdotas de ayer y hoy.

La Pluma del Viento
Lima, 07 de agosto de 2011