miércoles, 24 de junio de 2009

Desde el Ilo de la Belleza (parte II)


  1. Son las 7:15 am, subí a tomar desayuno en el Hotel Karina, el comedor está en el cuarto piso, en lo más alto del hotel, desde aquí se divisa el mar, los barcos, lanchas pequeñas y medianas aparcadas en el mar, en cierto orden, parece un gran estacionamiento de vehículos en tierra. La vista es espléndida, mucho más hermosa que Ancón, Huanchaco o Pucusana. No siento ningún olor a pescado, ni a fábricas de harina como ocurre en Supe o Chimbote. Las calles, desde aquí arriba, se notan limpias. El sol ilumina resaltando el contraste del oscuro pavimento con las blancas líneas de tránsito. Qué hermoso sería venirse a trabajar aquí a un gran laboratorio, digamos a la más destacada del sur en aspectos de refinería minera. Si así fuera, esta ciudad se convertiría en un importante polo de desarrollo basado en el conocimiento, hasta aquí vendrían de todas partes del Perú y de Sudamérica. Cosa que no ocurre hoy, pues todo lo mejor en universidades y laboratorios se encuentra en Lima, craso error. Indudablemente una de las razones de nuestra permanente pobreza. No generamos oportunidades para el desarrollo de las capacidades de los niños y jóvenes del interior del país. Fiel reflejo del destructivo centralismo. En otros países, como Estados Unidos, hay universidades en todo el territorio con calidades altísimas; el que quiere ser bueno en alguna área tiene que dejar su ciudad y desplazarse hasta esa localidad. Eso mismo podría ocurrir aquí en el Perú, si tuviéramos al menos cuatro grandes laboratorios nacionales dedicados a ciencias e ingeniería, con diferentes especialidades. Por ejemplo, en el sur minería y lácteos. En el centro industria alimentaria. En la selva la madera. En el norte los productos marinos y energía. Mientras sueño en todo eso sentado en el comedor del hotel, viene el mozo con el desayuno simple “el americano clásico”, de café y leche, huevo rebosado, dos bolitas de mantequilla, otras tantas de mermelada y dos panes, desde el fondo de la cocina se escucha a Lucho Barrios, cantando marabú. La nostalgia de viajero solitario, me obliga a devorar el desayuno mientras quedo ansioso por conocer algo de la ciudad y su gente, aunque fuera en las pocas horas que dispongo entre las clases de tarde y mañana. Antes, y, para no forzar más la vista deberé adquirir algún anteojos de esos que cuestan 10 soles, al final me duran más que los caros, que suelo dejarlos en alguna mesa de un restaurante o café. Eso me ocurrió en Lima cuando tuve que adquirir uno en el mercado de Jesús María, y hasta hora lo tengo, mientras que el multifocal de 600 soles no sé cómo desapareció. Para terminar recomendando este Hotel, les diré que la habitación es agradable, no se siente calor estamos en otoño, supongo será distinto en verano. El costo de 71 soles la noche, parece cómodo y recomendable. Más aún, si se dispone de acceso inalámbrico a internet, exigencia que hoy en día es impostergable. No hay cosa más agradable que, al volver a la habitación luego de caminar por diversos lugares, leer los correos y ponerse al día con los amigos dispersos en todo el mundo, compartiendo imágenes, experiencias, que se presentan cuando realizamos viajes al interior del país o al extranjero. Siempre hay anécdotas o lugares distintos a lo común mereciendo ser llevados al blog o al facebook. Este hábito lo practicamos muchos de la red, estamos atentos a los movimientos de nuestros amigos y familiares, gracias a nuestro insustituible compañero, el computador portátil, la laptop, aunque pese, es parte del equipaje de mano. Siendo las 8:00 a.m., todavía tengo tiempo para ir a la plaza de armas, discurro por calles limpias, con tiendas bien presentables, pocos vehículos, y pendientes onduladas, que le dan un toque a San Francisco de la recordada serie televisiva. Voy por el jirón Callao, hacia la plaza, en cada esquina diviso al mar que con las casas bajitas bien pintadas diseñan paisajes de ensueño. Siendo sábado la circulación de vehículos es reducida, se ven pasar autos nuevos y caros, aquí debe haber plata murmuro. Qué suerte que no haya moto taxis; los que nos transportan son autos taxis bien conservados. Ah, qué diferencia con el ruido y polvo de Pucallpa, Iquitos o Huánuco. Bajo hacia el mar, pasando por la hermosa plaza Grau, donde las casas refaccionadas nos devuelven a los años 20, altas con ventanales de madera, hoy son oficinas o restaurantes. Camino por el muelle admirando el afán de los pescadores y mientras aspiro las brisas del mar, pelícanos y gaviotas indiferentes dejan sus huellas sobre la ropa de inadvertidos visitantes que posan para el recuerdo, o descienden al mar para dar un paseo en lanchas. Parejas de enamorados sellan sus recuerdos en fotos con la bellísima Glorieta de fondo, símbolo de Ilo que las recibe con sonrisa reluciente de blanco y rosa. Comienza desde aquí el amplio, extenso y limpio malecón, obra espléndida que invita a pasear o a pensar mirando el infinito mar bajo la sombra de algún árbol. Las flores, el césped, y losetas bien ordenadas, te acompañan, hacia el moderno y original anfiteatro de cara al mar, no puedes salir del malecón sin posar en la pileta de los delfines, que soplan corrientes de agua, con significado de amor y amistad. Este malecón no solo es para los deportistas, ni caminantes o pensadores, también vienen los niños, a jugar con bicicletas, skyboard o patines. La mayoría de las nuevas construcciones tienen acabados de barcos, con ventanas circulares, en eso se destaca la municipalidad, un casi "barco" a punto de zarpar desde el malecón, en el lugar del capitán, está la oficina del alcalde. No se queda atrás el complejo de convenciones, también del gobierno local. Todas son obras nuevas de material noble. Por la noche, también al final de este malecón, te aguardan agrupados en un solo ambiente con espacio para estacionamiento, los kioscos de vendedores de cervezas y de sabroso pisco. Tomar un Jiménez con seven up al tiempo, motiva conversar con los amables Ileños, que te cuentan, como su linda ciudad, evolucionó hasta donde se ve hoy. Los malestares que tuvieron que sufrir con las bocanadas de veneno que derramaba la fundición de la Southern, hoy desaparecida por el tratamiento que se le da. Ahora que ha cambiado, y se ha ordenado la ciudad, se ven nuevas construcciones de edificios de departamentos a lo largo del malecón. Espero que la modernidad y el dinero que venga, no traiga también la intranquilidad, el ruido y la soberbia del rico. Será un reto para sus pobladores mantener mientras vivan, la calidez de su gente, la tranquilidad de su paisaje a fin de atraer a los visitantes amantes de la paz, la vida y el mar.

    La Pluma del Viento
    Ilo, 14 de junio de 2009






domingo, 21 de junio de 2009

Desde el Ilo de la Belleza (Parte I)

Mi viaje, hoy, será más largo que otras veces. Por algún apuro de última hora dejé en casa los anteojos. Qué cosa tan incómoda es esperar el vuelo sin poder leer. No me imagino lo aburrido que será este vuelo. Como siempre traje conmigo un librito como para devorarlo durante el viaje. Estos 75 minutos entre Lima y Tacna, serán bastante largos. No me gustan (o no soy muy afín) los chistes de la pantalla de los aviones, ni soy capaz de soportar los sacudones de las turbulencias. Mi costumbre siempre ha sido leer y concentrarme en el tema, así supero la ansiedad de percibir la mas mínima vibración. Soy un cobarde en el aire. Me suena a pesadilla, cuando dicen “tomen asiento y abróchense los cinturones que estamos ingresando a zona de turbulencia”. Así que, hoy, mientras el avión surca los iniciales kilómetros luego de despegar del Jorge Chávez, comienzo a entretenerme escribiendo, sin poder leer lo que escribo. Eso me obliga a no parar porque de otro modo podría perder la idea, si hago un alto. Allí vienen las aeromozas me invitan a beber algo, no voy a resistirme aunque me cueste retomar el relato. Decido por la estrategia de responder rápido y volver al papel, lo logré, bebí la naranjada de un solo viaje y sigo escribiendo. Los sacudones no se detienen. Hago esfuerzos por no pensar en ellos. Veo, a las aeromozas caminar con total tranquilidad, sirven a uno u otro, como si nada ocurriera. Las contemplo y me tranquilizo un poco. Entonces decido escribir sobre algún tema que me permita concentrarme y no pensar más en estos movimientos. Así las ideas que surgen me llevan al almuerzo de hoy, donde con mis colegas de trabajo. ¡Siguen los sacudones!. Y, también, siguen las aeromozas pasando sin dar muestras de preocupación. Vuelvo al tema y lo recupero cuando parecía irse. Escribiré sobre el gesto de los congresistas humalistas o visto de otro modo del castigo que el parlamento les infligió, por 120 días. Unos creían que fue un acto calculado por parte de los humalistas, dado que les permitiría posicionarse en la cresta de las olas, relacionado con los nativos, durante buen tiempo. Y desde esas alturas aparecerán como víctimas o como verdaderos solidarios con los más necesitados o los más olvidados, eso les dará cierta credibilidad y respeto a su ya pobre imagen. Para que esto surta efecto, ellos requerirán del eco de la prensa y de su presencia en las zonas de conflicto. Cosa que será muy difícil y por ello esta idea de acción calculada no tiene consistencia. Pero como el gobierno asumirá que eso es lo que quieren los mostrará como intransigentes, radicales, antidemocráticos usando para este fin todo su poder en la prensa. Quién ganará?. O, mejor quienes son los responsables?. Eso tal vez nunca se sepa. Pero para salir del paso creerán una comisión que se encargue, disque de investigar, pero más bien será para armar un muñeco de manera que no se descubra nada. La turbulencia fuerte me sacó del tema. Miro el reloj y son las 07:44 p.m., intento mirar la TV, mientras la turbulencia sigue. Escucho que muchos se ríen por las escenas, y las aeromozas siguen como si nada. El avión desciende como si bajáramos por un ascensor, se detiene y vuelve a estabilizarse, parece que va terminado el sacudón. Como perdí el tema ahora voy a reiniciar otro, que también lo extraigo del almuerzo, cuando tratamos el tema de la situación del futbol peruano. Tema imprescindible entre los hombres. El sacudón sigue, lo que se deja notar en las escritura del cuaderno, la carencia de lentes me impide ver alguna letra. Trato de ver si alguien siente algo como yo, y no los veo hacer ningun gesto. Vuelvo al tema, no me olvidé, estaba por tratar lo del fútbol. La pregunta de conversación era: ¿Por qué el futbol dejó de tener buenos jugadores?, o que es lo mismo preguntarse, ¿Por qué descendimos del 4to puesto en Sudamérica hasta el último lugar?. El último gran equipo que tuvimos, coincidíamos que fue el 82. ¡Sigue el sacudón!. Sí, les decía que ese equipo fue mejor que al del 70. Sin embargo nuestro equipo no rindió como debiera en el mundial de España, porque, allí comenzó la injerencia de las autoridades. Obligaron al entrenador (Tim) a incorporar a Cubillas en lugar de Uribe, que en entonces era lejos mejor. Allí, se terminó las buenas generaciones del buen futbol. Pero sin desviarse de la pregunta, diría que los buenos jugadores dejaron de aparecer desde que suprimieron los campeonatos barriales, y fundamentalmente los interescolares. Claro, agudizó esta desaparición la intención de escoger “gente de más talla”, así se olvidaron de los “chatos”, que eran muchos en los barrios populares, lugar donde se practicaba buen futbol o buen fulbito. Les recordaba a mis colegas que en mi barrio de entonces habían siempre unos 8 o 10 buenos jugadores, que podrían estar en cualquier equipo profesional, no lo hacían por que tenían otras miras, pero su calidad se destacaba en los múltiples campeonatos que teníamos, en la canchita de la Cayetano en Ingeniería, en la Bombonera de Zarumilla (cerca al río), en Senati de Piñonate, o en la canchita de Catalina Huanca del Agustino, Sol de Oro, Unidad Vecinal, el Oratorio etc. Campeonatos impresionantes, con tribuna colmada las tardes de los domingos. Viendo a estos jugadores, los niños aprendían a dominar la bola, hacer jugadas. Otros con autorización de sus padres ya se iniciaban desde niños en las divisiones inferiores del Municipal, Alianza Lima, U o Cristal. Igual calidad se reflejaba cuando nos encontrábamos al ingresar a la universidad. Allí, las facultades armaban equipazos. Que igual, a veces cuando jugábamos por la selección de la UNI en entrenamiento con algún equipo profesional, el entrenador (visitante) solicitaba a uno u otro jugador para integrarse a su equipo, cosa que algunos accedían, pero la mayoría era un imposible, pues en su casa sus padres les daban una sonora paliza, diciéndoles que “han ido a la universidad para estudiar y no para jugar”. Hoy no vemos en el barrio esta efervescencia, cuando se la tocas a un joven, más de las veces, para la bola con la canilla, indicador suficiente para decir, que con este “no pasa nada”. Siento ahora que el avión comienza a descender de manera franca, y me tranquilizo al saber que estamos llegando a Tacna, aunque surgen algunos sacudones, sé que son por efectos del descenso, así que siendo las 8:00 p.m., trato de cerrar las ideas sobre el tema, que se me va olvidado, los sacudones son mas contiguos, se siente la pérdida de altura y por la ventana, que está unos asientos distantes del mío, logro ver algunas luces, de la ciudad, me siento mejor, como si hubiera salido hacia la superficie del agua en una piscina. Me alegro que mi técnica de escribir mientras vuelo haya funcionado, no puedo leer lo que escribí, eso tal vez me facilitó, y me ha generado una inquietud y ansiedad alegre, por saber lo que escribí. Han apagado las luces y anuncian que vamos a aterrizar. Cierro mi cuaderno, hasta mañana.


Desde los cielos de Lima-Tacna,
12 de junio de 2009

Las Decisiones de Muerte y la Superrealidad

Consternado veía (en TV, 06-06-2009, 23 horas) las noticias en los últimos programas serios de la noche, la ministra del Interior y dos oficiales de alta graduación daban declaraciones sobre la muerte de 12 policías y desconocido número de civiles (nativos), en una acción de desbloqueo de las carreteras cerca de Bagua. Mientras se producían las respuestas y preguntas, volvió por mi memoria las muertes del frontón en el primer periodo de gobierno de Alan García, 1985-1990. La decisión habría sido: “Srs ministros habrán el puente sin miramientos y si no deciden entonces dejen el cargo”.

El número de policías muertos parecía inexplicable, si es que la operación hubiera estado bien planificada. Me era inexplicable que, por no discutir una ley y derogarla (en la tarde anterior en el Congreso), se había llegado a estas circunstancias. Como siempre, todos tenían la razón y nadie era responsable, nadie del gobierno me refiero. Para la ministra el responsable era el dirigente nativo, y de parte de ellos incluido en partido Nacionalista era directamente el presidente García. Pero lo que más me indignó fue la respuesta de la ministra, cuando dijo que ella había propuesto se suspenda le ley por un periodo de 3 meses, tiempo en el que se podría estudiar o discutir observaciones. Pero, que eso no se pudo hacer por desacuerdo en el parlamento. Si esto fuera cierto, todos los partidos, pero en especial el APRA, que para otras circunstancias tiene una habilidad de convencimiento bien reconocida. Aquí no lo hicieron porque en el fondo no lo sintieron importante. Los afectados eran “nativos, ignorantes, finalmente gente de segunda o tercera categoría”.

No podemos dejar de aceptar que la decisión de abrir el pase a toda costa debió ser del conocimiento del presidente, y por ello me volvía a la mente la situación del Frontón. Ambas situaciones me reflejaban que nuestro mandatario cuando se enfrenta a situaciones difíciles no tiene miramientos contra la vida. Mi indignación se acrecienta, cuando sabemos que el Estado y la democracia sí tienen las herramientas para arreglar estas situaciones. Sabemos todos que si alguien da la orden de “me abren el paso a toda costa” al personal apostado con sus herramientas (bombas y fusiles) el resultado será muertes. Porqué antes de dar esta orden, no se convocó a un obispo X, Y, Z para mediar, o el propio primer ministro no se desplazó al lugar de los hechos, como Jorge del Castillo (en su momento). Acaso no valían este acto las vidas perdidas, NUEVAMENTE, de suboficiales desconocidos de tan solo 23 años, que hoy sus madres y familiares en sus hogares pobres, de pisos de tierra, paredes sin tarrajeo, en algún asentamiento humano, lloran sus muertes. De qué les sirve que los traigan en aviones dorados con símbolos de la fuerza aérea, o los lleven a misas concelebradas de una gran iglesia del centro de Lima. Eso no les devolverá nada de sus seres queridos. Tal vez más bien sirva, sí, para que la ministra de interior, primer ministro, el ministro de defensa y el presidente de la república, ingresen con lentes oscuros, y rictus de tristeza forzada, para decir que lo sienten, pero su verdadera intención es política. Ocultar las equivocadas decisiones y la falta de interés en las soluciones guiadas por la vida. En lugar de priorizar la soberbia del poder, las enseñanzas de Maquiavelo y la altanería del limeño presidente. Necesitamos la humildad sabia del líder, que ama y reconoce que somos diversos pero fundamentalmente iguales, y que no aceptamos ni las dictaduras de color o raza, ni del conocimiento, ni del sexo, ni del dinero. Los costeños, los serranos los selváticos somos peruanos con los mismos derechos y valías.

Intentando explicar nuestro comportamiento, me vino a la mente el concepto de Realidad y Superrealidad, que nos exponía el físico nuclear argentino, Ernesto Sábato. Y, entonces, decía que nuestra cultura occidentalizada percibe como realidad, casi exclusivamente la parte externa, el cómo te vistes, el cómo hablas, el cómo te peinas o te pintas. Si lo es de una forma distinta a la nuestra (“promedio o normal”) entonces los discriminamos, los vapuleamos, los arrojamos, particularmente al que lo consideramos “ignorante”, pobre, aborigen, nativo etc. Tal vez en eso los hombres de ciencias naturales, hemos contribuido a señalar que la realidad es lo “objetivo” lo que vemos, lo que palpamos, lo que los instrumentos nos dicen y perciben. Preferenciamos la materia interactuante, casi inmutable. Así, subrayamos la externalidad. Eso no creemos que sea falso, el asunto cambia cuando la observación es sobre el ser humano. Esa externalidad, queda corto para describir su realidad. Y, entonces, debemos superar esa realidad –externa-, y entrar hacia la realidad que radica en el interior de la persona, en su mente, en sus sentimientos, a esto Sábato le llama la Superrealidad. Y esta sería realmente la verdadera realidad. Y que solo si comprendemos y aspiramos a mirar esa Superrealidad comprenderemos al ser humano en esencia. Y que cuando lo hagamos, entonces el hombre será comprendido independiente de vivir en la casa más humilde, en el lugar más alejado, en la casa más amoblada, porque igual ellos tendrán alegrías, tristezas, frustraciones, religiones, dioses igualmente valederos. Al final cuando muramos nos convertiremos en la misma cantidad de polvo.

Lima, 05 de Junio de 2009
Presentado en el programa de Radio Antarki, 1110 kHz del 08-06-2009. En el programa de los lunes de 4 a 5 pm, Ventana a la Ciencia. http://www.radioantarkiperu.com

A don Marco Antonio Zuñiga: Padre Ancashino 2003

Es oportuno que en este día, el destino me haya llevado lejos, para que entre mi soledad y la investigación, pueda comprender y expresar el amor que te tengo mi querido hermano. Bastaría tener la misma sangre para que este aprecio sea justificado, pero en tu caso se agranda..

Mientras abro el libro de la vida veo entre sus primeras páginas, las experiencias de niños que pasamos juntos. Allí está tu escuelita querida el 378, con don Germán Romero, tu profesor, donde también estuve pero duré poco, pues tu habilidad al estudio, seguramente opacaba mi capacidad, y me alejé a la escuela rival, mi recordado 351. Tu prematura madures se reflejó en tu abnegada colaboración con mamá Luchi, en los quehaceres con las vacas y animalitos domésticos, a pesar de ello tu extraordinaria capacidad en el estudio. Lo notaba cuando a veces cargado en los brazos de don Fabián Cano, tu director, le expresaba elogios directos a nuestra madre.

Sigo pasando las páginas y veo la alegría de nuestra madre, al recibir el recorte del periódico La Prensa, donde apareces en la Televisión en un diálogo con el gran escritor López Albujar.

Tu ingreso, sin perder un año, a la UNMSM a medicina, corroboraba tu prodigiosa habilidad al estudio. Hoy entenderíamos que eso seríaa natural en un hogar donde nuestro padre Antuco Zúñiga era amante de los libros y la lectura.

Tu responsabilidad era tan de maduro que a pesar de estar lejos de nuestros padres, te matriculaste por tu propia decisión a la Academia de preparación, ¿cuántos ahora lo harían?.

Cuando me tocó llegar a Lima, para finalizar mis estudios de secundaria, tú, aún estudiante universitario, me permitiste que estudiara también en la academia de preparación, lo pagabas con la propina que te ganabas en la tienda de nuestros queridos primos Alarcón, de modo que gracias a tí pude hacer mis estudios universitarios. Recuerdo con alegría, cuando a modo de pago en una noche que volvías de la universidad, seguramente preocupado por mi examen de ingreso a la UNI, te recompensé con mi Segundo Lugar en la Tabla General de Postulantes.

Hoy como si fuera ayer veo tu imagen de hermano y padre, por ello si en este país tan competitivo me encuentro ensimismado con la investigación de cosas que nosotros no lo aprovecharemos sino nuestros hijos y nuestro nietos, lo debo a tu esfuerzo en el momento oportuno, ahora a la distancia pero cerca del corazón debo expresarte querido hermano lo grande que fuiste antes de ser médico y cuanto mas te has elevado ahora que con tu cuidado ya no solo encaminas la vida de los tuyos como padre sino también salvas vidas, y salvaste la mía.

Tu hermano que te abraza y felicita por esta merecida designación y homenaje.

Acucho
Lima, 20 de junio de 2003

Ciudad de Columbia
Universidad de Carolina del Sur
Departamento de Ingeniería Eléctrica
Estados Unidos de Norte América

En el Día del Padre: Recuerdo al Maestro don Antonio Zuñiga Alva


Recuerdo el sonido de los cascos del caballo que se aproximaban a la puerta de la casa. Apresurado salía a abrir la puerta, con seguridad era mi padre, que quincenalmente volvía desde su centro de trabajo, cabalgando unas 7 u 8 horas. Rápidamente rebuscaba los regalos en las alforjas, allí estaban los quesos, las paltas o las frutas. En seguida mi madre le hacia los reproches que no me gustaba estudiar, solo jugar, él muy suelto me preguntaba, cuánto era 5 por 8, le respondía 40; sabía que lo recordaría porque me gustaba cantar un huaynito que tenia esas letras, ....entonces me cargaba diciendo que sí sabía.

Desde esos recuerdos iniciales hasta su último día, que ocurrió el 29 de julio del 2000 cuando espiraba en mis manos y sus ojos azules se cerraban para siempre, jamás recibí un reproche para estudiar más, pareciera que el sabía que sería suficiente, el ejemplo que nos brindaba a diario, con su dedicación a la lectura y a la escritura.

Hoy cuando paso delante de su cuarto, todavía diviso y lo imagino escribiendo en su maquinita de escribir algún cuento, articulo u oficio para hacer gestiones por su escuelita lejana distante de los lujos de la capital de la república, o para solicitar algún apoyo de los residentes en Lima para alguna obra en Chiquián . Su terno infaltable bien planchado que mi madre se cuidaba en prepararle, le daban prestancia y autoridad .

El sabía que la excelencia expresiva, era una herramienta que sensibilizaba corazones, imprimía admiración, credibilidad y respeto. Cuántas asambleas en las convenciones magisteriales, en las reuniones sociales, saben de esa habilidad del MAESTRO ANTONIO ZÚÑIGA ALVA, educador insigne, formador de generaciones en diversos pueblos de la provincia de Bolognesi como Huayllacayán, Chiquián o Llaclla.

Como maestro sabía que el bien más preciado que se le podría dejar a los hijos era su educación, y por ello, el regalo mas grato que mi padre me expresaba en sus cartas era mi formación de científico en el extranjero.

En los confines del universo donde alguna esencia tuya viaje, amado padre, tus pasos no se han borrado, los que quedamos continuamos el camino de amor a la tierra bolognesina, a la educación y al estudio. Hoy, también, estamos repitiendo tu afán de visitar a los funcionarios y autoridades del estado, para solicitar audiencia, preguntar por alguna obra pendiente, sabemos cuan incomodo seria subir y bajar 4 o 5 pisos si hoy aún con ascensor nos cansamos, cuan difícil habría sido venir desde Chiquián o Llaclla, para aguardar 2 o 3 horas y recibir la postergación de la cita para el día siguiente. Pero, eso no te amedrentó ni te venció.

Después de todo ese trajinar sabemos hoy como ayer que una vez que las obras se hayan culminado, cubrirán con el olvido a los gestores auténticos de las mismas.

Eso no importa, las pasajeras placas se borrarán pero lo que no podrá extinguirse es el ejemplo, el trabajo, las enseñanzas, la información genética que hoy transmitiremos a nuestros descendientes para que continúen haciendo gestiones, reclamando, escribiendo, promoviendo desarrollo, demostrando con ello que el amor a tu Chiquián, a tu Bolognesi a la educación y al estudio sigue y seguirá VIVO.