domingo, 28 de febrero de 2016

TÍA ROSITA ALDAVE HOMENAJE PÓSTUMO


Era el mes de marzo, la lluvia caía casi a diario, sin embargo, al inicio de la tarde el amigable sol esforzándose entre nubes obscuras se habría espacio, para darnos alegría e iluminar los prados; sus dorados rayos acariciaban las gotas de la lluvia que habían quedado adheridas a los tejados y hojas de las plantas convirtiendo el paisaje en un manto de perlas que adornaba la ciudad, y también, los caminos se convertían en senderos de brillantes por donde discurríamos acompañados del trinar de aves que contentas salían a gozar y saludar al sol, a veces desde Husgor se levantaba un inmenso arco iris que surcaba el cielo.

Ante esa deslumbrante belleza hacía un alto con mis becerritos mientras los llevaba al corral en la ciudad luego de separarlos de sus madres, sentado arriba en lo alto de la gran piedra que había en la curva de San Juan Cruz, miraba el inmenso valle de Aynin, Pampan, Obraje, Florida, Coris, Timpoc, y a la derecha mis ojos anclaban en el gran Yerupajá.

Frente a ese cuadro, y mirando atraves del horizonte hacia el infinito, la imaginación siempre me llevaba a la pregunta, ¿por qué tanta perfección en la naturaleza, los colores, los sonidos, la nieve, el rio, las plantas, los animales, todos se complementa?.

Me admiraba como en el interior de esa oscura nube casi aterradora, estaba oculta el agua que traía  vida mediante las lluvias. Y, como si todo estuviera debidamente programado para que surgiera y se mantuviera la vida, esa lluvia necesitaba del calor del sol, por eso venía el sol en el momento preciso en el lugar perfecto.

Luego de buscar explicación por esa perfección y cargado de muchas interrogantes y respuestas que mi edad me lo permitía, volvía hacia mis becerritos,  que junto a mi yacían echados, rumiando el tierno trébol y shogla que crecían en abundancia.

Luego mientras veníamos por el camino  bajo el aroma de flores y tierra húmeda, cogía flores silvestres amarillas, blancas y rojitas, unas en forma de globitos y otras como campanillas. En casa hacía un ramito de flores, y las depositaba en la urnita que había en la sala. Al día siguiente, las llevaba a la iglesia para las clases de catecismo, como preparación a la primera comunión, que nos daba mi tía Rosita Aldave, cada sábado a las 14 horas durante el mes de febrero y parte de marzo.
Estábamos muy compenetrados con las enseñanzas de la iglesia y la belleza de la naturaleza, por eso amábamos a los vegetales y animales eran parte de lo mismo.

Yo, había terminado mi primer año en el Seminario San Francisco de Sales de Huaraz, y por tanto era muy lector del evangelio, catecismo y especialmente de la vida de los santos pues era nuestro modo de enseñanza en colegio. A mi tía eso le placía y le encantaba cuando nos poníamos a comentar las enseñanzas de los textos. Además, como seminarista, colaborábamos en el arreglo de la iglesia, particularmente para los domingos, “Ah acuchito, has traído como siempre hermosas flores, estas las pondremos al pie de Santa Rosita, nuestra patrona”.  

En las vacaciones de 1967, hice mi primera comunión, luego de casi mes y medio de aprendizaje, y mi madrinita naturalmente, fue mi tía Rosita.

Hoy (jueves 25-2), cuando regresé a casa como a las 22 horas, mi hermana me comunicó que mi tía Rosita, había fallecido, entonces fui callado hacia el álbum de los recuerdos y encontré la foto de cuando realicé mi primera comunión, mientras lo veía, volvieron recuerdos como las que comenté, siempre pasaba por su casa un día antes de partir a estudiar a Huaraz, ella me habría la puerta con su sonrisa dulce y tranquilizante, invitándome a pasar a su cocinita y servirme algo, que podría ser cancha con queso, papita con queso, me tomaba de los hombros y me llenaba de cariños, entonces le decía, “solo he venido a saludarla tía, mañana domingo me voy al Seminario a continuar mis estudios”, entonces ella me alagaba, me ponía un rosario en mi bolsillo y abrazándome me decía, “estudia bastante, no te preocupes de tu mamá, yo siempre estoy con ella, los meses pasan rápido, y ya estarás nuevamente con nosotros”, me daba un beso y salía  contento pues me llevaba la bendición de mi madrinita, y mucha fortaleza en la mente y corazón.

Con este pequeño recuerdo que les comparto queridos amigos, quiero rendir un corto homenaje a la Sra. Rosita Aldave, que representó para la los chiquianos residente en Lima, toda una vida dedicada al amor al prójimo, su compromiso permanente con la iglesia, con su sonrisa, abraso y palabras, siempre recibíamos el estímulo tranquilizador para seguir bregando en la vida.

Por ello, nuestras sentidas condolencias a Mery, de manera muy especial, y a sus familiares, quienes en medio del dolor, se deben sentir orgullosas, porque tía Rosita, con seguridad tienen un lugar muy especial en el corazón y sentimiento de todos los chiquianos que tuvimos la suerte de conocerla.

Descansa en paz tía Rosita.

La Pluma del Viento
Lima, 28 de febrero de 2016

domingo, 21 de febrero de 2016

EN LAS ELECCIONES PREVALECE LA EMOCIÓN A LA RAZÓN



En la TV, estaba el candidato exponiendo sus razones, frente a una situación de  casi la inminente exclusión de su candidatura a la presidencia de la república. Como tenía el celular a la mano, puse una nota en el facebook, sobre este candidato y dije. “Parece que Julio Guzmán continuará. Asi que Keiko Fujimori no la tiene seguro”. En seguida tuve respuestas diversas, muchas mostrando su  acuerdo, otros  rechazo con un lenguaje fuerte, casi con incomodidad, y enfado. Entonces me pregunté, ¿Por qué nos inclinamos por un candidato?, ¿cuándo decidimos optar por un partido?, ¿por qué nos oponemos con tanta vehemencia?, ¿por qué optamos por algún partido casi desde nuestra niñez?.

Si me remonto a mi memoria de los años 60s, puedo decir que la inclinación por los partidos eran casi una herencia familiar: el abuelo, el padre y ahora el hijo. Las familias en pleno eran apristas,  acciopulistas, u odriistas. No recuerdo partidos con otra denominación. Entonces, seguro que muchas de esas familias permanecen aún hoy, en los partidos mencionados. 

Pero, como la historia nos ha enseñado que la confrontación política en los pueblos pequeños conduce a distanciamientos si es que la vehemencia y riña exceden los canales del respeto, se concluye que no merece la pena discutir entre amigos nuestra posición política, pues desune, por lo que nuestra opción política la declararemos únicamente en la urna, porque si lo hacemos antes podríamos herir, así que es mejor mantener la amistad, y al final “qué ganamos?” pasada las elecciones, si seguiremos en el mismo lugar dependiendo de nuestro propio trabajo, gane quién gane. Se concluye de manera salomónica. Nos guardamos decir nuestra opción.

Luego cuando vine a Lima, y la democracia volvió en los años 80s, aparecieron los “pepecistas”, y la izquierda. Pero ya  en los 90s y 2000, surgieron los, “fujimoristas” y “toledistas”.  

Hoy  en día los partidos sobrevivientes son: APRA, AP, PPC, la izquierda nunca pudo consolidar un partido, luego están otros como, PP, FP (Perú posible y Fuerza Popular)  que en realidad son partidos con nombre propio (Toledistas y Fujimoristas).  Para esta elección han surgido Acuña, Kuchinsky y Guzmán. 


Pero mi interés no es hacer historia de cada uno de estos movimientos o partidos sino de indagar, porqué optamos por seguir a un partido sin estar inscrito al mismo y lo hacemos con vehemencia que a veces asusta.

Creo que hay tres factores: 1) Tradición (herencia), 2) Emoción (apariencia, ilusión), y 3) Razón (análisis).  En lo primero como ya lo expresé es una realidad que la hemos vivido desde nuestra niñez. Lo segundo alcanza a la gran mayoría, que nos dejamos impresionar por una buena apariencia, o por oposición al otro. Pero el factor de menor uso es la opción previo análisis. Y si me piden cual factor es mayor, diría que el (1) es casi un 30%, el (2) 60%, y el (3) 10%.

Así el grupo más convencido de su opción por su partido o movimiento proviene del factor (1), aquel que viene por tradición, por sangre, quedando por capturar el grupo (2) aquellos que se dejan impresionar más fácilmente.

Este es el comportamiento político de nuestra nación, es el reflejo de nuestra cultura política. Nos aproximamos a una opción política en las elecciones, mas por  tradición – emoción y menos por la razón.

Pero, ¿eso le hace bien al país?,  ese es otro tema, hoy quise explicar porqué nos aproximamos aun movimiento.  Sin embargo adelantamos que lo ideal para el bienestar del país es que deberíamos usar mas la razón, el análisis para elegir la mejor opción.  ¿Pero cómo usamos la razón para evaluar cuál opción es la mejor?, ¿cuál sería mi papel para fortalecer mi opción a futuro?. Estas preguntas las trataremos en alguna otra oportunidad .  

Cierro mi espacio llamando a los ciudadanos a que usemos más la razón para optar por la mejor opción y busquemos la comparación de opciones basados en indicadores cuantitativos, así disminuiríamos la confrontación irrelevante y elevaríamos el debate de nuestras posiciones, haciéndolas más respetuosas y serias, que como la venimos haciendo ahora cuando usamos mucho la tradición y la emoción.

La Pluma del Viento
Lima, 21 de febrero de 2016