domingo, 21 de mayo de 2017

DESDE EL MIRADOR DE OLAYA EN CHORRILLOS




Las brisas frías aliviaban el tímido calor que reinaba pese a que el sol no brillaba . A mi alrededor el mar inmenso pacífico  se movía lentamente acompañado de un ruido de fondo,  que parecía penetran en uno mismo. Al lado contrario al mar, sobre el barranco se levantaban edificios y casas modernas.

Entonces mientras permanecía parado sobre el muelle antiguo miraba sobre el mar decenas de botes que dormían la siesta, sus dueños habían vuelto de la pesca diurna. El ambiente sabía a olor de mar y peses. Estaba aquí porque tenía que llevar productos para los almuerzos de fin de semana, era la primera vez que venía, de modo que todo me parecía, hermoso, entretenido, y motivante. 

Igual que yo, también , habían personas que tomaban fotos con cámaras poderosas. Otras pugnaban con sus cordeles tratando de pescar algo, algunos tenían en sus bolsos pequeños pececillos del tipo pejerrey y otros de forma de culebras de unos 30 cm. 

Mientras me deleitaba mirando la paz del mar y el horizonte infinito quería estar sobre uno de los botes, alejarme bastante de la playa y ponerme a escribir lo que viniera a la mente, allá distante del ruido callejero y cambiarlo por las notas de la naturaleza, talvez en esa sinfonía natural se podría ver el mundo de manera distinta.  ¿Cómo sería ?. ¿Qué nos devolvería?.  Luego de que un pelicano gigante se paró cerca desperté.

Volví a lo que había venido, a comprar productos. Luego de preguntar qué peses eran los adecuados para determinados platos, me llevé algunos: corvina (para el ceviche), chita (para el sudado), luego choritos, cangrejos (caldo ) y   langostinos (segundo).  Les pedí que lo filetearan y me dieran las cabezas correspondientes para el caldo.

Volví al auto, preocupado porque ya eran las 10:45 h, y no tenía “cooler”, que mal preparado estaba me decía, era explicable por ser la primera vez que venía a comprar, la siguiente seguro que  lo llevaré. 

El retorno no fue nada fácil, porque a poco de pasar la bajada de Armendáriz, la via de agua dulce se llenó de vehículos, aproveché una curva y volví hacia la subida de Armendáris y alcancé la via expresa, aunque no estuvo muy rápida llegué a la plaza mayor de Lima, luego por  la  vía de la avenida  Tacna, volví a evitamiento por el cual llegué a Ingeniería, a las 11: 30h.

El sábado y  domingo, comimos lo planificado pescadito, delicioso ceviche, el sin igual caldo de choritos, el delicioso segundo de langostinos y el inmejorable sudado de chita.  Valió la pena el esfuerzo, la próxima vez lo haré mas temprano y mejor preparado. Seguro que esta vez iré acompañado, porque estos recuerdos merecen compartirse en vivo.


Chorrillos , 20 de mayo de 2017





DESAYUNO INESPERADO EN SAN ANTONIO




Esta vez salí camino a comprar pescado desde el terminal de Chorrillos, era una tarea ansiada y postergada, pues quería disponer de una variedad de productos del mar para preparar un delicioso menú marino, bajo las manos milagrosas de la casa.

Eran las 7.45 h, cuando llegué al ovalo de Habich, los vehículos de todo tamaño estaban parados, entonces como no me place ir atrás de mucho tráfico, y peor si era un día que no iba al trabajo decidí salirme del ovalo y me desvié hacia la  avenida Perú. Allí, desde la primera cuadra que da cerca a la municipalidad de San Martin de Porres y luego de cruzar calles de manera zigzagueante volví a la panamericana por la auxiliar, estaba despejada, lo que demostraba que el nudo de Habich, era en realidad producto del atollamiento en el  primer paradero de Zarumilla debido que ahí se detenían los buses para dejar y tomar pasajeros, copando por lo menos dos de los tres carriles. 

Mi ruta establecida inicialmente era salir hacia a la vía expresa  (VE) desde la plaza unión, pero los hechos me impidieron seguir eso, dada la cantidad de autos, y buses que  se detuvieron frente a la puerta del estadio Alberto Gallardo de Caquetá, de modo que continúe por debajo de esa plaza y salí por la avenida Alfonso  Ugarte, hacia la plaza Bolognesi, desde ahí subí por Colón, a la plaza Grau, y de ahí tomé la VE, estaba muy ligera pocos autos, pero aumentaba la densidad mientras nos aproximábamos a la Av J. Prado, pasado el puente de Aramburu, el trafico se tornó completamente limpio.

Conforme avanzaba identifiqué el puente don de decía “Diez Canseco y Benavides”, entonces recordé que ahí me desviaba para llegar al Instituto de Gobierno de la USMP, y junto a eso me vino a la memoria la panadería San Antonio, donde solíamos a veces tomar lonche entre las 17 a 18 horas antes de ingresar al Instituto, y conforme avanzaba en mi mente estos recuerdos, el auto casi conducido por mi memoria se desvió hacia la salida correspondiente, y como si la sincronización fuera por internet de las cosas, el acomodador de carros me señaló un lugar donde aparcar, descendí me saludó e ingresé al restaurante de antaño, pedí casi de memoria sin leer la carta, “café con leche y el sándwich flauta francesa”.

Qué delicias, me dije, mientras miraba a las mesas donde los asistentes mostraban rostros alegres, conversaban plácidamente, talvez como yo, siendo sábado preferían desayunar fuera de casa, sentí como un bálsamo, que lo necesitaba desde hace días, para cortar el estrés que uno no se da cuenta que lo tiene, sino hasta que vez como la vida puede darte estos momentos, agradecí al auto por la decisión tomada.


 San Antonio, 20 de mayo de 2017


sábado, 20 de mayo de 2017

VUELVO A TI

Tú tienes la alegría
Del mes de mayo.
El color de las flores
Están en tu sonrisa.

La calle tiene tu recuerdo
Cada ventana y cada puerta
Me devuelven tu imagen
De belleza inolvidable

En el barquito de papel
En el arbolito de carnavales
En el villancico de navidad
Está tu figura imborrable

Fuga

Vuelvo a mi tierra Chiquián
Por ti barrio añorado
Por buscarte en silencio
Por encontrarte en tu puerta

Para cantarte mis versos
Para bailar de alegría
Para robarte un beso
En carnavales y en agosto

La Pluma del Viento
Chorrillos, 21 de mayo de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

A LA MUJER MAS LINDA







Tu voz dulce y acariciante siento todos los días

Tu preocupación por mi salud sigue igual a cuando era niño
Me ofreces queso y canchita caliente  cuando llego en las tardes
Percibes que mi calzado requiere reparación
Sabes que el auto necesita de mantenimiento
Nadie como tú para preocuparse por mí.
Nadie como tú para sufrir de mis desvelos
Nadie como tú para alegrarse de mis escasos éxitos
Ahora que llega el día de la madre
No sé cómo agasajarte mamá
Siempre fui descuidado en la atención cariñosa
Nunca supe expresar mis alegrías internas
No te acostumbré a los ramos de flores
Ni a las ropas elegantes
Ni a las tarjetas con músicas llamativas
Ni a traerte charros mejicanos para cantarte
Ahora que quiero demostrarte mi amor
No sé cómo hacerlo
Quisiera llevarte al restaurante de Gastón
Quisiera almorzar en Cieneguilla o Pachacamac
Quisiera caminar junto a ti por la plaza de armas
Quisiera ser el primero en regalarte una poesía
Siempre lo quise en mis pensamientos
Nunca me di ese tiempo como si no lo merecieras
Asumí erradamente que las madres comprenden no exigen
Y si son ancianitas solo deben permanecer en casa
No quise percatarme que deseabas conversar
Que querías hablar de nuestra niñez
Que querías transmitirnos lo mejor de tu corazón
Hoy que quiero revertir eso ya no estás
Me quiebro de dolor y culpa
Hoy que miro tu foto y no te tengo
Golpeo la pared gritando tu nombre
Hoy nadie pregunta por mi salud
Nadie se interesa si ceno o no
Nadie merece la pena de amarme
Porque nunca demostré amor
A la mujer más linda
Mi madre.





La Pluma del Viento
RACSO, 12 de mayo de 2017

AUDIO DE LA EMISIÓN POR RADIO