martes, 13 de diciembre de 2016

POR UNA EDUCACION DE CALIDAD Y LA MASA CRITICA DE INVESTIGADORES


Ayer la movilización por la educación también fue contra el autoritarismo de la mayoría del parlamento que representan a un partido sin credenciales democráticas, las mismas que fueron confirmadas en los mensajes internos de Instagram que se logró conocer.

No puedo dejar de dar mi opinión en mi muro frente a la situación, tan absurda que el APRA y el Fujimorismo han buscado, la censura del ministro de educación, a cambio de fomentar una educación universitaria de baja calidad, argollera y desmeritocrática. Con las consecuencias de engaño a los jóvenes estudiantes proveniente de las familias menos pudientes económicamente.

Se dice que el ministro es una persona prescindible, claro que lo es, pero si él no pide su renuncia, y ha trabajado bien, ¿por qué retirarlo?. Y, menos si lo pide un movimiento político caracterizado por la corrupción, desprecio al mérito y al trabajo, y poco democrático. En tal movimiento acaso se respeta el ¿grado académico?, ¿el empleo?, ¿la competencia meritocrática?. La respuesta nos dan sus máximos líderes.

En una reunión de colegas de posgrado con quienes nos habíamos pasado dos años leyendo, estudiando, sobre qué debería hacerse en gestión de la innovación, ciencia y tecnología, en una de las conversaciones fuera del aula tocamos el tema de “masa crítica”, entendiendo como el número de científicos que el país necesitaría, para tener esa capacidad endógena de calidad en investigación en cada área temática o especialidad.

Considerando que el termino masa crítica suele ser muy usado por autoridades sin precisar una cantidad, me resultaba muy subjetivo, especulativo y más bien “demagógico”. Me había formado en no aceptar que me digan “hace calor”, sino en saber “qué temperatura es”.

Así que un día tuve al frente a una de tales autoridades (presidente de Concytec) y  le pregunté: “cuánto es la masa crítica”. Naturalmente no me respondió. Así que me puse a buscar información más certera, porque en definitiva atrás subyace la pregunta central: ¿cómo hacer para que la producción científica del grupo tenga alcance mundial?.  Entonces a mis colegas Ivette y Luisa, les comenté de un artículo que estudió este tema (de la masa crítica), y les hablé de algunas cantidades (tabla adjunta) les interesó y aquí les comparto el artículo (“arquiv.org: https://arxiv.org/abs/1511.08367).

Entonces, ¿por qué no propugnamos tener ese número mínimo de especialistas en ciencias con el grado de PhD en las universidades e institutos públicos de investigación a fin de ser competitivos (disponer investigación de alta calidad)?. El hecho que hasta ahora no hayan considerado estas cantidades se puede concluir que: 1) Hay desconocimiento de los que conducen estas organizaciones o 2) saben de esto y lo hacen adrede para no tener una competencia calificada (tanto institucional cuanto nacional).

El número Nk, en el sentido de masa crítica, es que es el número mínimo debajo del cual es imposible alcanzar investigación de alta calidad. Por su puesto que en la práctica para hacer un trabajo de calidad puede ocurrir con menor que ese número sin embargo desde el punto de vista estadístico no ocurrirá. Y, por tanto este estudio tiene mucho sentido. Y consecuentemente busquemos al menos tener esa masa crítica en los institutos públicos y universidades. Se considera un grupo pequeño (menor a Nk), medio (Nk, 2Nk), grande (mayor a 2 Nk).


Tabla.  Índice de masa crítica para la investigación. (Elaborado en base a (Berche, 2015)).

 

Berche, B. (2015). Academic research groups: evaluation on their quality and quality of their evaluation. ArXiv., 1511.08367v1.

La Pluma del Viento

Lima, 13 de diciembre de 2016

domingo, 4 de diciembre de 2016

UN PUNTO DE APOYO PARA BUSCAR LA ESENCIA



La semana laboral ha llegado a su fin, como si fuera una ola de viento suave y tibio acaricia mi mente en esta tarde de domingo  cuando me siento en este lugar. Muchas veces quise tener un momento pleno de silencio, disponer de unos minutos para viajar por los caminos infinitos de la mente. Volar por los campos desconocidos de la materia obscura y aproximarme al origen de la palabra, del pensamiento, de la materia, de la vida y ojalá del actuar.

 "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, decía el gran Arquímedes, y eso es lo que nos falta a las personas que vivimos en este mundo preñado de contaminación (incluyo al sonido y las imágenes). Ese punto de apoyo, esa esquina  puede estar en la azotea de nuestra casa, en la mesita de nuestro cuarto, en el balcón frente al parque, o en la colina mirando el valle de Aynín y el nevado Yerupajá.

Posesionados en ese punto de apoyo, miraremos con mayor claridad nuestro comportamiento, nuestro accionar, en correspondencia con nuestro papel de seres humanos, sea con nuestra familia, pueblo y país.

El no visitar y desconocer ese punto de apoyo próximo a nosotros,  nos conduce a la costumbre de vivir en la superficialidad, en la improvisación, lanzamos opiniones sin reflexión, no tenemos cuidado de si estamos en la posición de un comunicador social, o de una autoridad de mayor nivel. Pueden pasar un mes o un año o tal vez toda una vida, sin habernos tomado la necesidad de visitar ese lugar especial de la reflexión.

Ahora que ese viento agradable golpea mi sien y miro como se sacuden las hojas del árbol, admiro como sería el trajinar de los pensadores griegos buscando la esencia del ser humano, mediante la meditación, caminando por colinas acompañado de una cantimplora, guareciéndose bajo los árboles y cuevas, pero siempre meditando sus conjeturas.

En ciencias naturales, los físicos teóricos, también utilizan la meditación como la herramienta principal del saber, Gelman Murray, premio nobel de física, decía "yo solo necesito un papel y lápiz para iniciar mi comprensión de la naturaleza", fue él quien puso por primera vez el nombre de Quarks, a los componentes fundamentales de la materia.

En este sentido deberíamos acostumbrarnos a buscar esos "puntos de apoyo" y cuando los identifiquemos, allí debería estar, como "bolso de viaje", los compañeros inseparables, un lápiz y un cuaderno de notas. En las pocas o muchas reuniones que tuviéramos, siempre quedarán rasguños de nuestra búsqueda o aproximación a la esencia. No importa que no tengamos acceso a libros, en ese momento hasta diría que no es recomendable, lo que debe primar es la costumbre de confrontar nuestra mente con la inquietud.

Pero en el momento que nuestras hipótesis, o conclusiones, aspiren a la generalidad, deberíamos confrontar con la realidad, principalmente en los aspectos del comportamiento humano. Es que hablar de sufrimiento sin haber sentido el dolor causa de ese sufrir nunca se alcanzará la verdad. Solo se podrá alcanzar experimentándolo. Así como no se puede sentir el hedor real, cuando pasan imágenes de calles sucias de la parada. Nos obligará a visitar esa calle. O cuando hablamos de la pobreza y frio de los pueblos más alejados de Puno, o Ayacucho, nunca se podrá llegar a su comprensión con solo ver fotos de esos niños en las aulas de las clases de sociología en una linda universidad limeña. En ciencias naturales también pasa eso, el premio nobel de física, Richard Feynman decía "el juez supremo de la verdad es el experimento". La confrontación de la hipótesis con la realidad (experimento) es imprescindible. 

Pero hablar de realidad también, tiene su apariencia, de ahí que el físico, Ernesto Sábato, gran escritor propone que la esencia detrás de la realidad es la SUPERREALIDAD, que es más flagrante en el caso de personas.  Como ejemplo viene el caso de los peruanos que habitan en las ciudades, donde la gente ama la modernidad y la confortabilidad tecnológica. Entonces  cuando se refieren a los peruanos de las zonas rurales o selváticas,  demostrando su proclividad a la poca reflexión, argumentan “esos peruanos de cuarta clase no pueden impedir que se utilice la riqueza de esas tierras”, refiriéndose a que los “habitantes oriundos de esas tierras, no saben lo que vale el subsuelo, pues tendría petróleo, o minerales, por lo que se debería arrasar con los bosques y extensiones de plantas".

Esta opiniones solo alcanzaron  el aspecto  exterior visible en su vestir, poca ropa, poco elaboradas, y sus viviendas muy simples. No se tomaron en cuenta, cómo ellos ven a los árboles, cómo sienten a la naturaleza, y cómo incide en su vida diaria. Así la autoridad o el habitante urbano con aires de sabio, por tener un título universitario, demostraba su poca profundidad, su saber no había alcanzado la interioridad de las personas mencionadas, o afectadas su externalidad no era su realidad, les faltó comprender la superrealidad, aquello que está dentro de ellos de cómo ven, sienten y valoran los campos. Entender su cosmovisión y respetarla.

Este como otros ejemplos, nos demuestran que la reflexión y capacidad de buscar la esencia, no se garantiza con los diplomas y peor si tiene poder para decidir sin miramientos y mucha soberbia  característica de la ignorancia.

Cuando se trata del conocimiento,  el poder lo tiene aquel que indagó y estudió más la esencia. Por eso busquemos y habituémonos a visitar ese punto de apoyo que moverá nuestras vidas.



La Pluma del Viento


Lima, 4 de diciembre de 2010