domingo, 10 de julio de 2011

Una Recompensa Inesperada en Arequipa


Muchas veces hemos oído frases como “los arequipeños son mala gente” o “no son afables”, hoy puedo decir que eso no es cierto. Era la quinta sede que visitaba dando conferencias por la CAF. El primer día –sábado 05/07- los casi 50 participantes habían soportado un trabajo intenso, comenzamos la faena a las 9:00 am y terminamos como a las 19 horas; luego este 2° día, domingo (6/7), de manera similar desde las 9 am hasta las 18 horas. A las 9:25 am, mientras tomaba la prueba de evaluación, di un “salto” hacia un locutorio cercano para comunicarme con Lima y abrir puntualmente el espacio radial dominical del Zaguán de Oro Puquio, donde luego de transmitir a mis oyentes mis primeras impresiones de la ciudad blanca, muy, muy superficial, saludé a los maestros de la provincia de Bolognesi y a los de mi casa, por su puesto, (mi padre, dos hermanas y un cuñado).

En la noche de ayer (sábado), mientras preparaba el mensaje de hoy (domingo), me preguntaba, ¿porqué solo nos recordamos y los homenajeamos a los maestros de primaria?, ¿qué de los de secundaria, y peor aún con los de la universidad?. Me di alguna explicación, será porque el niño (primaria) por su edad esta para cuidarlos y tratarlos con mas dulzura y delicadeza, mientras que para los de secundaria, en tanto mas grandecitos, y respondones, antes de tener malas experiencias, el profesor solo cumple con su materia y por ende la relación es menos estrecha, esta distancia es mucho mayor en la universidad. Me dormí no sin antes dar muestras de cierta pena y disconformidad al entenderme y reconocerme un profesor de universidad, y por ello talvez, sin motivos para los recuerdos en las memorias de los alumnos.

Así transcurrió el día entre exposiciones frente a la pizarra, indicaciones, respuestas o consultas durante los trabajos grupales. Mientras ellos trabajaban me daba, de rato en rato, un tiempo para salir a la azotea del predio donde estaba el auditorio, y miraba al Misti, altísimo, sin su copo de nieve, sus pendientes de tierra estéril grisácea oscura, incitaban a pensar y preguntarse ¿a dónde radica su belleza?. Si no tiene árboles, ni caídas de agua, ni animales, ni flores. ¿Es eso bello?. Entre esas idas y venidas buscando en el Misti la explicación a su grandeza, comprendí, que su belleza, está en el significado que el arequipeño tiene de él, es el fondo permanente a cualquier foto que se tomaron sus abuelos y toda la descendencia, es el símbolo distintivo de las postales, es la fuente de inspiración de sus poetas y también el cuño de su valentía y radicalismo.

En medio de esos devaneos, de caminatas caóticas, fui sorprendido por uno de los alumnos, con la solicitud de otorgarles unos minutos que ellos deseaban decir algo, siendo tan cortos minutos que se perdería, accedí; pero grande fue mi sorpresa, cuando uno de ellos se dirigió a mi persona a nombre de todos los participantes y entregándome un regalo me expresó “feliz día maestro”, ellos sin saber habían cubierto la nostalgia de ayer y me habían devuelto la alegría de ser maestro o mas ciertamente profesor, a pesar que solo estuve con ellos 2 días, y como ratificando que el arequipeño es grato me colmaron de alegría cuando me dedicaron en coro tres hermosas canciones representativas de esta bella ciudad: Volver, Melgar y Silvia, conteniendo mi emoción agradecí y para mis adentros quedó burilado que los arequipeños son afables, son gente. Viva Arequipa.


La Pluma del Viento
Arequipa (aeropuerto), 06 de julio de 2008

Don Vladimiro Reyes el Gorrión de Buenos Días Chiquián


Por costumbre, no sé desde cuando, me levanto muy temprano incluso los feriados, talvez sea por que mi padre sintonizaba en Chiquián a don Pizarro Cerrón o a Juan Ramírez Lazo, en aquella radio philips portátil azul a pilas, inacabable, tan fuerte que acompañó a mi padre a Lima cuando decidió cambiar de domicilio allá por los años 71.


Los huaynos de pastorita huaracina bordados con sonidos de aves y la voz inconfundible de su conductor en radio el sol, arrullaban mis últimos minutos de sueño placentero, mientras allá en el patio y la cocina, mi madre desarrollaba su sinfonía con sonidos de porongos, tazas, sogas, maíz en el tiesto, armando nuestro equipaje para ir a sacar leche.


Después de casi 45 años me parece volver a andar esas mañanas y ver en su alcoba a mi padre, junto a su discreto candil eléctrico, leyendo las tradiciones de Ricardo Palma. Estos gratos encuentros entre la historia ida y la música de nuestros ayeres y presente las provoca el programa Buenos Días Chiquián, los domingos a las 6 de la mañana, del persistente abanderado de la locución chiquiana y bolognesina, nuestro amigo Vladi que hoy cumple años.


No solo su voz y calidad de conducción, le da un reconocimiento especial en la comunidad chiquiana y bolognesina, sino también su infatigable entrega por el bien de nuestro Chiquián. Allí están las horas en los ministerios aguardando citas; las horas frías de los omnibuses camino a mojón o a Chiquián; las horas de maestro de ceremonia apoyando actividades de las diversas instituciones bolognesinas; las horas de programas otorgados a ciudadanos e instituciones de Chiquián y Bolognesi sin cobrarles un centavo; las horas de las asambleas, etc.


Estos millones de minutos entregados a tu Chiquián y comunidad, brillan como estrellas en los pergaminos que los chiquianos entregamos a personas que como tú lo hacen de forma callada, desinteresada, permanente y sin cálculos políticos. Por eso y mucho mas estimado amigo, recibe de mi parte y la de mi familia un saludo fraterno y sincero en este tu onomástico, que aunque siendo pasajero el día, es permanente la amistad y aprecio a una persona sencilla y grande a la vez.


Feliz aniversario Vladi.


Acucho.
Lima, 30 de junio de 2008

lunes, 4 de julio de 2011

Cosas del Café: Volví a los 80 con el gol de Paolo Guerrero


En estos días de inicio del invierno en Lima, los cambios de clima aún no se aprenden. El frío por las tardes es mas fuerte, llama a tomarse un cafecito pasado. Hoy estuve en casa como a las 5 de la tarde, cosa que no acostumbro. Había hecho lo posible para darme una cita con el fútbol. ¡Los hábitos son difíciles de modificar¡. 

Esta vez, iniciaba el Perú su participación en el Sudamericano de fútbol, en Argentina. Así que, las circunstancias se dieron, para recordar a mi padre, cuando el solía indefectiblemente tomar su lonchecito a estas horas con el café preparado gota a gota por mi madre. "Mamá que tal si tomamos un lonchecito como en los tiempos de mi papá", le propuse. "Muy bien hijito", me respondió. 

A pocos minutos, el color marrón oscuro, casi negro, brillaba en la esenciera de cristal. Los quesos cortaditos en el platillo recordaban a Chiquián, los pancitos franceses calientitos se veían crocantes, aguardaban compartir. Aunque ahora no estaba junto a mi padre,físicamente, sus recuerdos volvieron como si fuera ayer, ahora me encontraba sentado en el comedor, en su lugar. Aquí, él, todas las tardes tomaba su lonche: leche, café, queso y mucha azúcar. 

Los recuerdos volvieron a raudales, alegrándonos la conversación con mi madre, recordábamos cómo sopeaba su galletita, ya viejito, en la tasa de losa grande. Recuerdo que, cuando se construía la casa, y los cuartos aún estaban con las paredes tarrajeadas, sin pintar, ni puertas; en una de las habitaciones del segundo piso estaba el televisor Sony Trinitron, que mi hermano mayor había comprado con sus primeras remuneraciones. 

Yo había pedido mis vacaciones, para disfrutar el mundial de fútbol, allí juntos no nos perdíamos ningún juego, tomábamos desayuno, almuerzo, hasta el lonche, leíamos los diarios sobre fútbol, La Tercera, con la pluma de Pocho Rospigliosi. Comentábamos, renegábamos, pero nos alegrábamos, abrazándonos con los goles de las buenas selecciones que teníamos. 

Cuando mi hermana mayor, vino a vivir a su casa propia en Lima, en la urbanización Pando, se unía por teléfono a los gritos de goles o críticas. Todos en mi casa, incluido mi mamá y hermanas, son acérrimos seguidores de los equipos peruanos, sean fútbol o voley. 

Ante el peligro, se oían los gritos fortísimos, cual sirenas policiales, o el "wisca wisca", para evitar el peligro a la portería peruana. 

Hoy, jugaba Perú contra Uruguay, era el primer partido de ambos. ¡cómo podría perdérmelo¡. Aceleré el auto por la panamericana, para llegar a tiempo, el partido se iniciaba a las 5:15 pm. Todo se dió, el café pasado, el pan con queso -aunque no chiquiano-, y un buen partido de Perú, ¡gooooooool de Paolo Guerreroooooo¡, grité recordando a mi padre, nuevamente nos abrazamos con mi hermana y madre, ahora mi sobrinita se unió al grupo. Seguramente ella la nietecita, recordará de estas escenas, y ojalá cuando ya no esté, ella continúe escribiendo esta historia como lo hago hoy. 

Gracias al café puro y, no siendo habitúe a ella, me ha dado insomnio. Son las 01.20 horas, de la madrugada, echado en cama, premunido de la netbook, y oyendo música, escribo esta nota. Recordando a mi padre, al fútbol, al queso, y al buen partido. 

El café me devolvió un lonche con mi padre. !!! Arriba Perú ¡¡¡


La Pluma del Viento
Lima, 05 de julio de 2011.