miércoles, 25 de enero de 2012

GREGORIO GAMARRA EL COMUNICADOR HISTÓRICO











PRESENTACIÓN DEL LIBRO: MIS PASOS DEJAN HUELLAS



Gregorio Gamarra el Comunicador Histórico


UNO
Junto a mis grandes amigos del Cahuide de aquella promoción de los 75 al 80, cuando jugaba en los campeonatos de la AIB (Asociación de Instituciones Bolognesinas), conocí a don Gregorio Gamarra Genebroso, a veces como dirigente de esta asociación y otras como seguidor del equipo rojo y negro del Cahuide de Chiquián.


Luego, supe que tenía su programa de radio, Perú Imperial, en radio Pacífico, de lunes a sábado de 19 a 20 horas. Pronto, me hice un fiel oyente, allí me enteraba de las noticias de nuestra provincia, acompañaba mis estudios con hermosos y añorados huaynos, cantados o en bandas de músicos; esperaba con ansiedad especial los lunes, para escuchar el resumen de los sucesos del campeonato del fin de semana.


En sus programas, nos enterábamos de la problemática de los pueblos de Chiquián y la provincia de Bolognesi. Era el único programa de un chiquiano en una radio de alcance nacional. Su estilo entretenido y de voz nítida, había calado en su audiencia, cada distrito de la provincia tenía en este programa su espacio preferido.


Cuando vemos hoy que los programas son de sólo una hora por semana, y en radios de menor alcance, se reconoce la dimensión del programa y el esfuerzo de Gregorio. Este es un mérito que aún no ha sido superado.




DOS
Después de terminado mis estudios universitarios, tuve más tiempo, entonces frecuentaba su sastrería del jirón Huancavelica, intersección con el jirón de La Unión, en el centro de Lima, allí, nos encontrábamos con algunos amigos de Chiquián y la provincia, donde se comentaba en detalle, la situación de la provincia y sus distritos. Igualmente, allí, conocí a su inseparable hermano Alicho, con quién trabajaba en la sastrería y también le ayudaba en la producción del programa.


De tanto en tanto, mientras las ideas se compartían, veía como ingresaban algunas personalidades políticas, que se vestían con ternos hechos con las tijeras de Gregorio y Alicho.



En una de las tantas conversaciones, me comentó que fue alumno de mi padre, en primaria, en la Escuela Prevocacional de Varones Santiago Pardo Lezameta, 351 de Chiquián: “una mañana, tu padre don Antuco, mi maestro, nos llevó a las calles con megáfono en mano, a solicitar la colaboración con uno o dos adobes, para la construcción de las paredes de protección de la Escuela Prevocacional 351, mi maestro era el único que hablaba. En eso, repentinamente me dijo: “Gregorio, remplázame me cansé y convoca a la gente”. A partir de ahí nació en mi el apego a la comunicación, esa fue mi primera vez con el micrófono”.


TRES
En un país que predomina el sistema político y económico centralista, peor en los años de 1940, lo mejor siempre residió en la capital, por eso la mayoría de los estudiantes de primaria, muy difícilmente llegaban a estudiar secundaria en los grandes colegios. Incluso algunos solo alcanzaban hasta la primaria.


Sin embargo, considerando las enseñanzas de su profesor don Antonio Zúñiga Alva, en la PRE 351, era natural que le gustara el estudio, y deseara hacerlo en la capital del país, ese mismo sentir había calado en la casa de Gregorio, la de sus abuelitos don Espidión Alvarado y Luisa Gamarra, a donde sus padres, que moraban más tiempo en la puna de Camaquichqui, muy tierno lo trasladaron a Chiquián para que estudiara primaria; todos concordaron que su hijo Gregorio, fuera un profesional de prestigio, “mi abuelito dijo, él va a ser un Ejecutivo”.



Así, decidieron enviarlo al mejor colegio del Perú, a Nuestra Señora de Guadalupe de Lima, donde terminó su secundaria. De esos años rememora: “En ese colegio de 3500 alumnos fui destacado, recuerdo que gané un concurso por el día del maestro, y expuse mi trabajo en el auditorio delante de todas las autoridades del colegio, nuevamente el micrófono estuvo junto a mí”.



CUATRO
Un joven egresado de secundaria de ese prestigioso colegio, plagado de buenos profesores, e históricos para la educación nacional, tenía que, como paso siguiente, continuar sus estudios universitarios, eso es lo que ocurrió con Gregorio, postuló a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e ingresó a la facultad de Derecho. Allí, se encontró con sus colegas de colegio que también habían iniciado sus estudios universitarios.


Empero, para algunos jóvenes, determinadas circunstancias, impiden alcanzar metas, rompen visiones, y hasta definen futuros. Esto ocurrió con Gregorio, que ante requerimientos familiares, en Chiquián, truncó sus estudios. Así, para hacer frente a la vida, buscó trabajo y comenzó por lo más cercano, un familiar lo incorporó a su taller de sastrería. Es en esa actividad donde Gregorio construyó su vida, trabajando junto a su querido hermano, Alicho, en su conocido local del Jirón Huancavelica, donde convergíamos paisanos, habidos de saber acontecimientos resientes de nuestros pueblos de la provincia de Bolognesi.



CINCO


Estas reuniones eran muy fructíferas, pues, allí, se exponían realidades y también posibilidades, de los diversos distritos de la provincia y de su capital Chiquián. Los jóvenes que vivíamos en Lima, y queríamos saber algo de nuestra tierra, visitábamos la sastrería de Gregorio, allí, escuchábamos a los mayores, exponiendo ideas desde problemas hasta soluciones, diríamos que era un ambiente de transferencia de cultura provincial, pues, también, se intercambiaban anécdotas con sabor y autenticidad. Todo ese material de información, servía para ser propalados en el recordado programa PERU IMPERIAL, donde todas las noches de 19 a 20 horas, Gregorio, nos convocaba a los bolognesinos a una cita, con personajes, ideas y cultura, mediante entrevistas, debates, noticias, música, bandas, cantantes y orquestas de nuestra provincia. Para los que vivíamos en la capital pendientes de nuestro terruño, era una convocatoria placentera, un reencuentro permanente con nuestra esencia, gente, y cultura.


Era entonces irremediable que Gregorio y otros amigos se preocuparan por fortalecer la institucionalidad de comprovincianos, ya existía el Centro Unión Hijos de la Provincia, pero estaba dormida, casi ausente, lo sentían elitista.


Por eso, los residentes de mediana edad, entre los 35 a 45 años, que sentían necesidad de compartir ideas, intenciones, emociones, cultura y sobre todo deporte, fundaron la Asociación de Instituciones Bolognesinas, AIB.




SEIS
Yo, no lo conocía a Gregorio, ni a esta naciente institución, hasta cuando fui convocado por primera vez a la selección de Chiquián, representado por el Club Chiquián. En ese entonces, estudiaba en la Universidad Nacional de Ingeniería. Desde ese primer campeonato del AIB, comencé a visitar el campo de la Unidad Vecinal del Rímac, durante casi 15 años de manera consecutiva, siempre defendiendo los colores de Chiquián con las casaquillas del Cahuide (roja y negra) y del Tarapacá (verde y blanca). Fuimos grandes protagonistas, llegando a levantar la copa de Campeón de la provincia en más de una ocasión. La institución AIB, pionera a nivel del departamento de Ancash, convocaba multitudes dominicalmente, allí nos encontrábamos residentes de todos los distritos.


Hoy, pasado muchos años, nos damos cuenta con mucho lamento, que todos los que participamos en ella, realmente fuimos engañados, pues a pesar de los ingentes ingresos de dinero, no se pudo adquirir ninguna propiedad, ni siquiera 1 metro cuadrado, mientras que otras asociaciones mucho más pequeñas que la nuestra lograron adquirir locales, incluso con campos propios. La explicación aún no se conoce, pero de alguna manera probablemente refleja, nuestro carácter, nuestra cultura, de desconfiados, intolerantes, preferimos ser cabezas de ratón con poca visión de largo plazo. Y, esa manera de actuar continúa, y esa es tal vez la explicación por la que hasta ahora no tengamos una institución provincial sólida, sino varias y pequeñas sin representatividad ni convocatoria mayoritaria.


SIETE
No tuve mucho contacto con Gregorio, cuando fue designado Subprefecto de la Provincia de Bolognesi, porque me encontraba fuera del país, y creo que en sus visitas a todos los distritos hicieron que consolide su amplio conocimiento con las necesidades y posibilidades de los pueblos. Que los resumía en cuatro exigencias: Educación, Salud, Carreteras y Agua. Y, su afán por resolverlos lo llevaron a gestiones interminables en la capital, valiéndose de amigos y conocidos.


Pero a Gregorio se le va a recordar por siempre, por su contribución a la música chiquiana como autor principalmente, aunque también como cantor. Sus primeras composiciones no surgieron en la ansiedad de un adolescente por ver a su amada, ni en las luchas sociales de los pueblos, sino por el trajinar con los artistas del folclore, y comprender los avatares de la vida de sus amigos. Su primera canción, Locura de Amor, fue un éxito total. Pero las regalías no le llegaban a él sino a la cantante. Entonces, un amigo músico, muy entrañable, le sugirió que él mismo las cantara, para recibir dichas regalías, así lo hizo, y se inició como cantor de sus propias creaciones.


De los cientos de composiciones, en muchas mezclando el sabor irremplazable del quechua, los chiquianos admiramos como si fuera un estandarte aquella titulada Linda Chiquiana, en la voz de Mario Mendoza, o interpretada por la banda de músicos de Llipa, bailando o jugando al futbol sus notas nos impulsan a admirar nuestro terruño, a dar saltos doble ritmo, y a volver a nuestra fiesta del 30 de agosto desde cualquier confín de la tierra.



“Linda chiquiana,
Eres dueña de mi amor,
Con tu belleza cautivas mi corazón,
Ahora que yo te quiero,
Ahora que tú me amas,
Qué feliz estamos.

30 de Agosto
En el pueblo de Chiquián
Tú me hiciste
Un juramento de amor
Ese recuerdo lo llevo
Grabado aquí en mi pecho
Para toda la vida”.


Ahora que Gregorio Gamarra Genebroso, presenta su libro a la consideración de la comunidad bolognesina, nos demuestra que sigue con la fuerza e ímpetu de un joven. Él solo ha convertido en realidad un sueño, que seguro se inició en las aulas de su añorada PRE 351, bajo la tutela de sus maestros inolvidables don César Figueroa Cuentas, Mario Reyes Barba y Antonio Zúñiga Alva.


En las breves líneas que escribo, a solicitud del autor, lo hago con alegría, afecto y admiración. Porque eso es lo que se siente cuando un amigo alcanza una meta, y lo hace en el ámbito más duradero de la vida, dejando un libro. Y, también, porque servirá de estímulo a muchos bolognesinos a seguir su ejemplo, invitándonos a escribir nuestras experiencias, y que para hacerlo, no es condición indispensable lucir el diploma de un escritor, historiador o ingeniero. Sino exige fundamentalmente voluntad, perseverancia y amor a la tierra que nos vio nacer.



Doctor en Física, Agustin Zúñiga Gamarra.
Lima, 25 de enero de 2012


NOTA:


Este es el discurso que presenté en la Noche de Cultura que se realizó en el teatro de la AAA (Asociación de Artistas Aficionados) en el centro de Lima. La noche fue muy amena y de mucha concurrencia. El autor del libro Mis Pasos Dejan Huellas don Gregorio Gamarra Genebroso, fue muy aplaudido por su esfuerzo realizado. Los artistas que se dieron cita, entonaron las canciones de don GGG.