domingo, 15 de noviembre de 2015

NOSOTROS SOMOS FRANCIA - NOUS SOMMES FRANCE


En el fondo azul, blanco y rojo, de su bandera, grabados están libertad, igualdad y fraternidad, símbolos de nuestra humanidad, sin ellos no hay convivencia, o con ellos nos hacemos sociedad. En ese emblema, la noche del viernes 13, fanáticos ISIS(estado islámico), derramaron sangre inocente, asesinaron a muchos jóvenes que asistían a un teatro (Le Bataclan), y dicen que todo lo hicieron clamando, Ala Ala. Luego de eso se suicidaron con dinamita, dejando 129 muertos y 352 heridos.

Hoy, mientras, trato de escribir esta nota, y escucho la bella música de la marsellesa (himno francés), derramo lágrimas de impotencia, de incredulidad y de rechazo. Y, cuando uno hace historia en los últimos años, desde el 11 de setiembre de 2001, con las torres gemelas, hasta el de enero de este año del semanario Charlie Hebdo, nos damos cuenta que, van a seguir estos actos de terrorismo, y que, ningún lugar en el planeta está seguro. Pues, si esta horda de asesinos, dispuestos a todo, que están creciendo (hoy dominan un territorio del tamaño de Brasil) y no son parados, entonces podrían usar los diversos mecanismo tecnológicos para causar más y más daño.

Por ello, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y solo lamentarnos, por el siguiente acontecimiento que puede ser nuestro país, nuestro barrio. ¿Qué hacemos?, ¿Cuál es nuestra parte hoy?, ¿Cuál es mi parte hoy?.  Así que, debemos reconocer que tenemos un rol, una responsabilidad hacia las otras personas que conviven con nosotros, desde nuestra familia, nuestro club, nuestro barrio, nuestro pueblo y nuestro país.  Y también, otro más íntimo, la responsabilidad con uno mismo, con nuestras conductas, hábitos y comportamiento.

Estos sucesos que hemos vivido, tan gigantescos de insania, que mezclan estas dos dimensiones, lo individual y colectivo, tienen que servirnos para reflexionar sobre nosotros, sobre nuestra conducta, y también extenderla hacia la complejidad del ser humano. Nos gustaría entender, cómo se engendra esa bestialidad, bajo la apariencia de un humano, normal, hasta amable. Seguro que es difícil, escudriñar en el cerebro de estos fanáticos, que interpretan que la muerte por su dios Ala, es una bendición.

Buscar las causas de ese comportamiento, es una inmensa tarea, y seguro que lo han estudiado y lo siguen estudiando en todas las esferas, académicas y políticas, pero no encuentran solución, eso dicen los hechos.

Mientras eso ocurre, nuestro sentido común nos dice que las causas son multidimensionales, entre ellas: religiosas, ideológicas, políticas y de venganza. Seguro, que si hacemos una encuesta rápida, la gente se quedaría con los cuatro. Eso muestra su complejidad, los cuatro factores señalados están correlacionados, y pareciera que su solución es un imposible, y que todo estaría fuera de nuestro alcance o entendimiento, ¡eso es problema de los países correspondientes, o del gobierno afectado!, o en todo caso, ¡díganme qué hago!

Y, como esto no va a ocurrir, nuevamente volveremos a la indiferencia a ¡dejar hacer, dejar pasar!, y las cosas seguirán empeorando.

Por ello creo que, nuestro papel desde hoy, y de inmediato, tiene que ser, por promover la paz, la tolerancia, desde nuestro interior en primer lugar, tratando de bajar nuestro estrés, nuestra irritabilidad, nuestra infinidad de tareas y compromisos, disminuir nuestro excesivo individualismo, de lucha ciega por más poder o por más fortuna a costa de todo.

Y, dejar espacio en nuestro programa interior, hacia aproximarnos al otro, a compartir con nuestra familia el desayuno, la cena, y dejar que todos hablemos, de nuestras dificultades, de nuestros éxitos, y fortalecer el espíritu de comprensión, y aproximarnos a lo  colectivo, visitar a nuestros familiares ancianos, enfermos, o presos.

Si logramos bajar nuestra presión interna, entonces, seguro que no dejaríamos que ella explote, levantaríamos vallas para que las religiones, ideologías, políticas o venganzas,   destructivas cobijen nuestra mente y corazón.

Por eso, hoy día, como una primera demostración, de solidaridad, con el dolor del pueblo francés, y con intención de modificar nuestro interior, hagamos un minuto de silencio, en el desayuno, pensemos por los deudos, por su dolor,  y hagamos un compromiso, por la paz, la tolerancia y la solidaridad. Prometámonos que los desayunos, por este mes lo haremos todos juntos, sintámonos familia. Lo mismo haré en mi club, nos reuniremos todos para bajar nuestra presión, posponer nuestras rencillas, superficiales, y comprometernos también por la tolerancia y la paz.

Si hacemos esto, seguro que será el inicio de la solución, pasar de lo individual a lo colectivo, de la intransigencia a la tolerancia, de la soberbia a la sencillez,  pero si lo dejamos como si nada hubiera ocurrido, y nuestra vida sigue igual de displicente, entonces que no nos sorprenda que en la próxima explosión esté alguno de nuestros hijos, o hermanos, sea como autor o como víctima.

Por la libertad, por la igualdad y  por la solidaridad

Nosotros somos Francia.

La Pluma del Viento

Lima, 15 de noviembre de 2015



El teatro LE BATACLAN


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