domingo, 21 de febrero de 2016

EN LAS ELECCIONES PREVALECE LA EMOCIÓN A LA RAZÓN



En la TV, estaba el candidato exponiendo sus razones, frente a una situación de  casi la inminente exclusión de su candidatura a la presidencia de la república. Como tenía el celular a la mano, puse una nota en el facebook, sobre este candidato y dije. “Parece que Julio Guzmán continuará. Asi que Keiko Fujimori no la tiene seguro”. En seguida tuve respuestas diversas, muchas mostrando su  acuerdo, otros  rechazo con un lenguaje fuerte, casi con incomodidad, y enfado. Entonces me pregunté, ¿Por qué nos inclinamos por un candidato?, ¿cuándo decidimos optar por un partido?, ¿por qué nos oponemos con tanta vehemencia?, ¿por qué optamos por algún partido casi desde nuestra niñez?.

Si me remonto a mi memoria de los años 60s, puedo decir que la inclinación por los partidos eran casi una herencia familiar: el abuelo, el padre y ahora el hijo. Las familias en pleno eran apristas,  acciopulistas, u odriistas. No recuerdo partidos con otra denominación. Entonces, seguro que muchas de esas familias permanecen aún hoy, en los partidos mencionados. 

Pero, como la historia nos ha enseñado que la confrontación política en los pueblos pequeños conduce a distanciamientos si es que la vehemencia y riña exceden los canales del respeto, se concluye que no merece la pena discutir entre amigos nuestra posición política, pues desune, por lo que nuestra opción política la declararemos únicamente en la urna, porque si lo hacemos antes podríamos herir, así que es mejor mantener la amistad, y al final “qué ganamos?” pasada las elecciones, si seguiremos en el mismo lugar dependiendo de nuestro propio trabajo, gane quién gane. Se concluye de manera salomónica. Nos guardamos decir nuestra opción.

Luego cuando vine a Lima, y la democracia volvió en los años 80s, aparecieron los “pepecistas”, y la izquierda. Pero ya  en los 90s y 2000, surgieron los, “fujimoristas” y “toledistas”.  

Hoy  en día los partidos sobrevivientes son: APRA, AP, PPC, la izquierda nunca pudo consolidar un partido, luego están otros como, PP, FP (Perú posible y Fuerza Popular)  que en realidad son partidos con nombre propio (Toledistas y Fujimoristas).  Para esta elección han surgido Acuña, Kuchinsky y Guzmán. 


Pero mi interés no es hacer historia de cada uno de estos movimientos o partidos sino de indagar, porqué optamos por seguir a un partido sin estar inscrito al mismo y lo hacemos con vehemencia que a veces asusta.

Creo que hay tres factores: 1) Tradición (herencia), 2) Emoción (apariencia, ilusión), y 3) Razón (análisis).  En lo primero como ya lo expresé es una realidad que la hemos vivido desde nuestra niñez. Lo segundo alcanza a la gran mayoría, que nos dejamos impresionar por una buena apariencia, o por oposición al otro. Pero el factor de menor uso es la opción previo análisis. Y si me piden cual factor es mayor, diría que el (1) es casi un 30%, el (2) 60%, y el (3) 10%.

Así el grupo más convencido de su opción por su partido o movimiento proviene del factor (1), aquel que viene por tradición, por sangre, quedando por capturar el grupo (2) aquellos que se dejan impresionar más fácilmente.

Este es el comportamiento político de nuestra nación, es el reflejo de nuestra cultura política. Nos aproximamos a una opción política en las elecciones, mas por  tradición – emoción y menos por la razón.

Pero, ¿eso le hace bien al país?,  ese es otro tema, hoy quise explicar porqué nos aproximamos aun movimiento.  Sin embargo adelantamos que lo ideal para el bienestar del país es que deberíamos usar mas la razón, el análisis para elegir la mejor opción.  ¿Pero cómo usamos la razón para evaluar cuál opción es la mejor?, ¿cuál sería mi papel para fortalecer mi opción a futuro?. Estas preguntas las trataremos en alguna otra oportunidad .  

Cierro mi espacio llamando a los ciudadanos a que usemos más la razón para optar por la mejor opción y busquemos la comparación de opciones basados en indicadores cuantitativos, así disminuiríamos la confrontación irrelevante y elevaríamos el debate de nuestras posiciones, haciéndolas más respetuosas y serias, que como la venimos haciendo ahora cuando usamos mucho la tradición y la emoción.

La Pluma del Viento
Lima, 21 de febrero de 2016

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