martes, 30 de agosto de 2016

JUAN GABRIEL ETERNO


¿Puede la ciencia inhibir las emociones humanas?. No, y no. A 8 metros estaba el televisor, redactaba ejercicios sobre reactores nucleares. Súbitamente el canal lanzó un flash: “Juan Gabriel falleció”. Suspendí todo, me levanté y me aproximé al TV, parado y con nostalgia sentida recordé su canción emblema.

Cómo quisiera
que tú vivieras
que tus ojitos
jamás se hubieran
cerrado nunca
y estar mirándolos
Amor Eterno e inolvidable
tarde o temprano estaré contigo
para seguir... amándonos

Su vida se me presentó como anuncios publicitarios por la gran avenida de los recuerdos  del nacimiento  a la muerte. Desde su niñez siempre al margen del confort, sometido a la discriminación de nuestros paradigmas, donde el dinero, las botas y la justicia se ensañan con el pobre, con el niño, con la mujer, y con el diferente, con aquel que busca ser lo que siente pero es negado.

Hasta que te conocí,
vi la vida con dolor,
no te miento fui feliz aunque 
con muy poco amor y
muy tarde comprendí que no te debí amar 
porque ahora pienso en ti
más que ayer, mucho más. 

Las canciones tuyas acompañaron nuestros estudios, las ecuaciones de relatividad, cuántica o termodinámica se balanceaban acariciando sabor y dolor. Las soledades compañeras familiares y del corazón fueron arrulladas con tu canto. Porque cuando vives con ellas eres  más leal y menos humano egoísta.

Hoy que tú estás conmigo 
yo no sé si está pasando el tiempo o tú lo has detenido 
así quiero estar por siempre, aprovecho que estás tú conmigo 
te doy gracias por cada momento de mi vivir 
tú cuando mires para el cielo 
por cada estrella que aparezca amor es un te quiero.

Pero el tiempo pasaba y la vida parecía no pertenecerte.  Las prioridades eran la gente y tu trascendencia, la salud no contaba. Querías que cada minuto se convirtiera en años. Desempolvabas cada hoja, cada archivo, revivías tus legados. No existían recetas, pastillas, análisis, tu salud era tu próxima presentación. Nadie se quiso percatar que tú sufrías, que te ahogabas por las noches. Queríamos que fueras la rokola de la esquina, que por una moneda cantaras igual que antes. Creíamos que las canciones eran solo para nuestra vida y deleite y no percibíamos que en cada nota nueva tu vida se extinguía.

Probablemente ya
De mí te has olvidado
Y sin embargo yo
Te seguiré esperando.
No me he querido ir
Para ver si algún día
Que tú quieras volver
Me encuentres todavía.
Por eso aún estoy
En el lugar de siempre
En la misma ciudad
Y con la misma gente.
Para que tú al volver
No encuentres nada extraño
Y sea como ayer
Y nunca más dejarnos

Ahora, cuando veo pasar tu ataúd en la carroza oscura camino a México. Quiero expresarte acongojado disculpas por ser humanos arrogantes y adoradores de la alegría pagada, despreocupados del otro, del débil, del enfermo, del anciano, y del artista. Y, también agradecerte por tus canciones que perdurarán al tiempo, porque expresan nuestra esencia, de alegría y tristeza, amor y dolor, esperanza y vida inmortal.

¡Juan Gabriel eres eterno!

Descansa en paz

La Pluma del Viento

Lima, 30 de agosto de 2016


El audio del texto: 




AMOR ETERNO:




HASTA QUE TE CONOCÍ:




ABRÁZAME MUY FUERTE:

SE ME OLVIDO OTRA VEZ:

YO NO NACÍ PARA AMAR:




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