sábado, 1 de septiembre de 2007

Presentación del Libro de Efraín Vásquez


Crónicas Chiquianas
de Usgor a Hana Barrio


El ser humano quisiera recordar todos los acontecimientos mas felices que tuvo en su vida. Para los que provenimos del interior del país, empujados por el estudio o el trabajo, nuestras experiencias quedan divididas por la línea de la llegada a la capital.

Conforme nos afincamos y acostumbramos a su lejanía, nuestra añoranza y nostalgia por lo que dejamos, empiezan a golpear la mente y sentimientos cada vez con mas fuerza. Y mientras los negros nubarrones de la vida se van aclarando y nuestra edad avanza, buscamos recuerdos de cuya savia captemos fuerzas y alegrías, así nuestra memoria se afila y agudiza para encontrar anécdotas desde:

La infancia, la casa, el portón, el patio, la sala, el comedor, los padres, los hermanos, los tíos, los amigos, las calles, las fiestas del pueblo, los cumpleaños, la escuela, los profesores, los paseos, los exámenes, los juegos deportivos, las actuaciones, los cantos, los reinados, los personajes pintorescos, los carnavales, los maestros, los primeros amores, las canciones, las serenatas, las corridas de toros, las autoridades, los conflictos sociales, el párroco, las leyendas, las cosechas, los telares, los paisajes, las plantas, los nevados, las comidas, las vestimentas, etc.

Es decir nuestra vida es una fuente inagotable de experiencias, pero qué difícil es volcarla al papel, todos hemos vivido similares situaciones pero solo algunos, gracias a su sensibilidad pueden registrar con mayor intensidad estas escenas y después con la habilidad de escribir nos lo presentan en formas sublimes que facilitan nuestras vidas ávidas de recuerdos.
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En Efraín se junta estos dos factores, sensibilidad y habilidad. Lo primero demostrado en su vida, voz y guitarra. Y la habilidad de escribir en sus poemas y sus crónicas que hoy salen en un primer tomo. Con su apariencia de árabe, bajo su abrigo negro o un poncho y bufanda, siempre está en las salvas de agosto y octubre o con el habito blanco del santo varón en los pasajes dolorosos de la semana santa, extrayendo la esencia de nuestras vidas y costumbres.

El cronista, es fundamentalmente testigo de lo que escribe, guarda frases, imágenes, características especiales de los actores, que el común de los mortales no los registramos, pero concordamos con emoción los detalles cuando leemos sus crónicas. Tan precisa son las características que bastaría leer una parte para descubrir de quién se trata, por ejemplo:

“....... maestra rural en su juventud, nunca se retiró del magisterio que la sedujo, sino mas bien hasta el último día de su vida, siguió enseñando y moldeando letras en las torpes manitas de nuestra infancia.
- Que, no sabes sumar…. - era la pregunta previa- No… todavía.
- Entonces vamos donde (¿........?)


Con sus lentes redondos de lunas blancas en media nariz a semejanza de Ricardo Palma, miraba atentamente el desarrollo de las tareas asignadas, la nobleza de su dedicación nos embrujaba, mas aun que los alfeñiques, caramelos de leche y otras delicias que con sus propias manos elaboraba.

Pregunto a ustedes público ¿de quién se trata?. Efectivamente de la Sra. Dolorita. Esta es una de las crónicas que se encuentra en este hermoso libro.

Su lenguaje sencillo y claro le darán valía y aprecio del lector. La calidad de un producto se mide por las preferencias del consumidor. Por lo que somos nosotros los que lo evaluaremos y calificaremos con la adquisición y lectura.

Según los eruditos una Crónica es una obra literaria que narra hechos históricos en orden cronológico, escrita por un testigo ocular o por un contemporáneo que ha registrado sin comentarios todos los pormenores que ha visto, y aún todos los que le han sido transmitidos. Hay también otra forma de conceptuarla, como la de Gonzalo Martín Vivaldi que dice “se trata de narrar los hechos a través de una subjetividad; de colorearlos con nuestra propia apreciación al tiempo que se van narrando; de fundir relato y comentario en la misma frase.”

La obra de Efraín tiene los dos conceptos, de un lado expone los diálogos, en el lenguaje tal cual ocurrieron los hechos y de otro le da su propia apreciación y comentario. Por ello hace de cada crónica un artículo para recordar y reflexionar. Un estilo que suele estar mas del lado del escritor autodidacta forjado en la práctica del escribir, que la del erudito, académico y criticón, aquel de mucho saber y poco hacer.

Estoy seguro que esta primera edición quedará corta. Por lo que para su reedición, y ayuda a la producción cultural, de muchos escritores anónimos en Chiquián y la provincia solicitamos que el Consejo Provincial, cree el Fondo Editorial Rubén Barrenechea con el fin de fomentar la cultura de una tierra reconocida como Chiquián Cultura.

Para facilitar la presentación de la obra la he dividido en 4 categorías: la vida, las costumbres, los personajes y otros. En la primera categoría los he agrupado en 5 temas: infancia (4), juventud (5), amigos (5), paseos (6) y familiares (2). En la segunda categoría se hallan 6 temas: fiestas (8), religión (5), comida (1), bailes (1), deporte (1) y ciudad (7). En la tercera categoría están los personajes (10) que le dan peculiaridad a nuestro pueblo de chiquián y son los mas recordados en las todas las reuniones. En la cuarta categoría se encuentran, un cuento, un poema y un artículo de aspecto sociológico.

(*) Los números entre paréntesis indican el número crónicas del libro.


Infancia

Con Efraín, estudiamos primaria desde 1º a 5º y luego un año en secundaria. En la escuela prevocacional de varones 351, y el seminario San Francisco de Sales en Huaraz, respectivamente.

Ese alumno que en primaria no le hacia goles ni al arco iris, ya se inclinaba desde entonces a la actuación y la declamación en las diversas actuaciones, no recuerdo si éramos buenos en ciencias naturales o en lenguaje.

Nuestra vida escolar era 70% de actividades fuera del aula y 30% dentro de ella. Tuvimos la suerte de seguir una metodología, de juegos e interacción con el hacer, por eso se llevaban los cursos de industria, mecánica, zapatería, carpintería y agropecuaria, además de las otras materias que aparecían en los recordados libros Venciendo o Fanal.

No se si tal metodología era mejor o peor que otras, lo cierto es que no teníamos muchas tareas para casa, amanecíamos con ganas de ir al bosque, a la huerta, al taller, al paseo, a la piscina o jugar a los anillos, barras, columpios.

Las dificultades vinieron en el quinto año con don Arcadio, que en un año, nos obligó a estar mas cerca del libro. En la crónica “Mi Escuela” Efraín nos recuerda:

"Escuelita, escuelita de mi vida,
escuelita, escuelita de mi vida,
te dejo, te dejo me voy para siemprete dejo,
te dejo me voy para siempre"

”Con este estribillo que cada clausura cantábamos con un nudo en la garganta, quiero rendir tributo a la Escuela Pre - Vocacional de Varones Nº 351 "Abelardo Pardo Lezameta" de Chiquián, toda nuestra infancia la pasamos en esas añejas aulas de primaria al lado de quienes se encargaron de moldear nuestra niñez, desde su Director Don César Figueroa Cuentas, hasta Don Martín Palacios "El Campanero" siguen vivos en mi corazón.”

Para alcanzar la educación que es contenido y disciplina, no solo está el gran director si no también el humilde campanero, que a la luz del recuerdo también es valioso y admirado.

La infancia es escuela y ella nos da a los maestros, de quienes guardamos el mejor de los recuerdos:

”Siempre admiré el profesionalismo de todos mis profesores y de todos los maestros de esa época en general, diariamente de terno riguroso y mostrando pulcritud en todos sus actos, nos enseñaron con el ejemplo de su vida cotidiana y hoy tal vez en lo mas profundo de sus corazones, sientan orgullo por las obras que somos nosotros sus alumnos,

......., Don Arcadio Zubieta es uno de ellos, siempre inflexible en la disciplina y muy exigente en lo educativo, cada que se puede me hace llegar su saludo y aprecio, a él le debo casi toda mi educación primaria, a Don Cástulo Rivera, noble y cariñoso educador, que con la sencillez de la tiza que nos enseñó a fabricar, pinto con dulzura y cariño nuestro alocado paso por su aula,

...... a Don Anatolio Calderón Pardo, riguroso educador en continuar hasta hoy brindándonos consejos y la muestra mas palpable de ello son los propios hijos de todos ellos que pasean su profesionalismo por nuestra patria y el extranjero,

a Don Crisólogo Ramírez, incansable cultivador de mentes y risueño moldeador de voluntades, pero con sonrisas como valor agregado, con revivificante agua como medio de subsistencia, siempre sembrando y cuidando para que nuestro tronco no se tuerza,

........ a Don Oswaldo Vicuña de quien aprendí que el arte se cultiva, como una plantita del Conococha que canta y encanta

... y finalmente a Don Martín Palacios a quien cariñosamente llamábamos "Martín Campanero" quien cada mañana y cada tarde, nos llamaba para acudir a la escuela con ese tañir característico de su campana compañera que quizás se llevó hasta su tumba”.

En la escuela una de las actividades mas recordadas son las excursiones, aun muy pequeños comenzábamos a conocer de la amistad de los pueblos íbamos bien entrenados en deporte, teatro y canto, Efraín nos recuerda en la crónica “Excursión a Huari” que con escasos 7 u 8 años realizamos,

“......El renovado camión de Don Segundo Robles, que había cambiado de carrocería especialmente para este viaje, lucía como una nave espacial para nosotros,

....... gruesas tablas de eucalipto estaban cruzadas de baranda a baranda, allí en un acto de común acuerdo, colocábamos nuestro ponchito o una frazada de lana como asiento y debajo de nosotros nuestra maleta compañera, en silencio e ignorando el llanto contenido de nuestras madres, aquella fría madrugada salíamos de Chiquiàn 30 niños ilusionados de mirar que había pasando la negra cordillera, .......

“......Entrando en media mañana y ante un esplendoroso sol andino, arribábamos a Chavín, en aquel entonces un villorrio de casas con techos aún de ichu, pero con entusiasmada gente que con banda de guerra incluida, nos esperaban a la entrada del pueblo, aturdidos por el viaje íbamos bajando literalmente congelados, los discursos de orden, la bienvenida y luego la inevitable repartición de excursionistas”

Juventud

De la infancia el niño da paso a la juventud, los años en el colegio de secundaria, los primeros enamoramientos, los primeros bailes, las fiestas en las amplias y arregladas salas de las casas chiquianas, respecto a esto nos recuerda que

“....garantizar la presencia de nuestras musas era una titánica labor, se comisionaba al mas creíble para pedir permiso casa por casa.

- Sra. he venido a pedirle permiso para que su hija vaya a nuestra fiesta...( voz de mongo y pose de yo no fui)
- en la casa de quien va a ser la fiesta ( esto era básico)
- en mi casa Sra.- ha, bueno si es en su casa si, eso si (amenaza) quiero que usted mismo la traiga a las 9 en punto. “

La escasa iluminación del pueblo era propicio para los encuentros relámpagos de los jóvenes enamorados, Efraín experto en estas lides señala:

“....Eso de darse un beso también era de película, no había malicia ni nada por el estilo, mimetizado con la sombra del poste de luz que no alumbraba mas allá de tu nariz, cual jilguero nocturno silbabas...

- fuuuuuuuuuuuuuuiiiiiii, ffuuuuuuuuuuuuuiiiiiii.... y la gila nada.

casi como a la media hora veías moverse el zaguán y casi imperceptible una pequeña sombra se movía en el umbral de la puerta, era el momento oportuno para saltar de la oscuridad y cual zorro enmascarado robar un beso a tu amada”.

Chiquián en la oscuridad, seguro que es distinta que a la luz del día, las almas, las cantinas, la timba, el cementerio, y lugares, dan pie a muchas historias que merecen el recuerdo, Efraín lo presenta en la crónica “Las antiguas noches chiquianas”:

“.......El silencio de las noches chiquianas, te hacen oír nítidamente el canto de un grillo que galantea por la cruz del olvido, en esas circunstancias (cuentan los abuelos) se escuchaban también el escalofriante y gangosos grito del ge ge ge ge ge… y era pues el gege alma, muchos afirman haberlo visto y dicen que es el alma en pena de un decapitado, es decir, es una cabeza toda desaliñada que rueda por el suelo de tumbo en tumbo con ese gélido lamento que erizaba la piel del mas fuerte.

“.....Cierta noche por ejemplo, cuando Don Hernán regresaba a su casa después de tomarse unos calentados con sus amigos en hana barrio, miró a una bella dama que lo seguía vestida de albo inmaculado que arrastraba por el suelo, envalentonado por los tragos la enrostró sin ningún miedo, la hermosa mujer no decía palabra alguna, en ese ínterin el rezongón de Ricshu fue a mayores haciéndole ver que no eran horas para que una mujer caminara por las calles, en el clímax de su euforia alcanzó a darle una patada que levantó levemente su vestido, dejando entrever sus piernas que no eran mas que dos patas de gallo… al notar esto Don Hernán se quedó petrificado, los tragos se evaporaron y llegó a su casa mas blanco que un cadáver tras loca carrera.”.

Amigos

Los amigos de las noches frías, las serenatas, el canto, los carnavales, las fiestas, el billar, no podían estar ausentes, así, en la crónica “Echale Tierra”, encontramos que:

“......Esta simple frase tan Chiquiana, se hizo famosa desde siempre seguramente sino en serio, sino en broma, todos alguna vez la hemos pronunciado para actualizar el tan vilipendiado “perro muerto” “el cabezazo” y otros.”

“¿Tierra?, justamente en este escenario, se crió la más famosa chapa de Carlos Alva, el famoso tierrita (con cariño) y que hoy vive en los yunaites, seguramente recordando los bellos e inolvidables momentos al lado de James, Macollado, Roby, Jorge, Pogoncho, Z, Pachón Roger y otros íntimos amigos de la época.

..... en ocasiones la señora o una de las hijas de Don Cali preparaban deliciosos platos o municiones que luego ofrecían en el billar, el buen Carlitos a pesar de su abultada cuenta personal, tenia crédito no solo por su don de gente que cumplía, sino porque también era “de buena familia”, cierta vez .......

.............. para pagar la cuenta se alargaba sospechosamente el tiempo y mesa tras mesa la preocupación y ansias de Don Cali aumentaba, hasta que abruptamente y ante la sorpresa de todos que creían que Carlos pagaría al contado rabioso, este le dice:

- Cuanto le debo Don Calixto.- Joven Alva, es tanto… (no importa la cantidad)- Bueno, apúntelo a mi cuenta - le dijo muy serio- Mmm ¿¿??? (Don Cali no tuvo tiempo de reaccionar y antes que pudiera responder algo ya todos habían salido del billar)

Al día siguiente era la partida del fiado y Don Cali desde una esquina de la plaza de armas estaba muy atento a los que subían al carro de Landauro, por ningún lado aparecía Carlos y eso como que tranquilizaba al fiador, sin embargo éste no sabia que “tierrita” se había puesto de acuerdo con el chofer (no se si era Elías o Julio) para esperarlo por Caranca y así burlar la vigilancia de Don Cali,

desde aquella vez no hubo otra acción conocida y tan comentada por los Chiquianos de una anécdota respecto a lo que es una pura y cruel echada de tierra”.

Paseos

Chiquián tiene en sus paisajes las tarjetas de presentación mas valiosas, vivir en medio de esos lugares paradisíacos, es motivador para la inspiración y admiración: Usgor, Mascash, Aynín, Timpoc, Soltero Cocha, Jaguacocha, la Cordillera Huayhuash, son lugares visitados frecuentemente por grupos de amigos, decididos a pescar, cazar y construir cantos, poesías, anécdotas y recuerdos hermosos e inolvidables, en la crónica “Usgor” encontramos:

“....en tu estanque de lodo almacené mis gritos, mis angustias,
en ese tu estrecho sendero navegó mi pequeño velero,
te dije adiós tantas veces y tantas veces regresé con cada madrugada,
ebrio de amor por ti lloré tu lejanía,
canté con sentimiento los versos que Macollado, Barril y Vampiro forjaron,
que mas puedo hacer por ti sino solo cuidarte,
amarte como se ama la soledad y el silencio para escribirte un verso,
sentirte mío y compartirte con el mundo,
porque me pierdo en el y me encuentro en tus ojos,

sonreír al contemplarte mientras mi mano junto a otra mano se acaricia con amor,
suspirar profundo mientras miras el corazón dibujado con nuestras iniciales en le viejo tronco,
sentarme en tu grass y hurgar embrujado el tiritar de las estrellas siderales”.


Familiares

Las primeras anécdotas siempre están en la familia en el hogar, en lo que nos dijo la madre o el padre. En la familia Vásquez Veramendi, ha estado presente el arte, la poesía, la narración el teatro. Los padres son los iniciadores de las habilidades de los hijos. Y un escritor cómo no va a sentir el valor de los padres. Vale la pena tomar una parte de la crónica “Homenaje a Papá” lo siguiente:

En el ‘70, después del terrible terremoto que nos tocó vivir, en el patio de mi casa levantamos carpas para pasar las noches juntos; ......., Papá participaba en un comité y casi no lo veía en el día, porque paraba coordinando con Don Juan Fuentes que era el Alcalde y otras personas notables ..... mi hermana Zoila trabajada de docente en Cajacay

.......durante la segunda noche, las réplicas del temblor no me dejaban dormir y como dormíamos todos juntos, escuché a mis padres conversar muy bajito…
- Mañana temprano iré hija – le decía a Mamá- Snif, mmm – Mamá contenía el llanto- Cuida a los chicos, pronto volveremos…- Tráela a mi hija… como sea… murmuró ella.- Si, cálmate…

----- la tarde antes de su partida, habían recibido noticias de Cajacay: ¡totalmente destruido! ¡borrado del mapa!…muertos por doquier… desde el aire el helicóptero de la FAP solo veía polvo; .....…Papá preguntó al informante si había visto a la profesora tal… ¡No!… .- fue la respuesta... “pero entre los muertos había una mujer con las características de la profesora... solo que aun no había sido reconocida, porque estaba decapitada”… esta era la terrible noticia que Papá llevaba en su corazón…

I------ Estando frente al cuerpo de aquella desdichada mujer, Papá no reconoció a su hija, con la esperanza reforzada siguió buscando, preguntando, indagando… hasta que halló una pista que lo condujo a un cercano pueblito a donde Zoila había ido a ayudar a otros damnificados… estaba intacta, su blanco pantalón estaba sucio, roto y manchado de sangre, pero estaba viva… no imagino el encuentro entre el Padre y su Hija… pero intuyo sereno a Papá y desbordada a Zoila…

Después de casi cinco días sin comer llegaron a Chiquián para alegría de todos, aquella noche recé como nunca lo había hecho y la serena estampa de Papá creció infinitamente”

Costumbres

Dentro de esta categoría están el mayor número de crónicas allí aparecen los subtemas de fiestas, religión, comida, bailes, deporte y aspectos de la ciudad.

Fiestas

En las fiestas de agosto una de las características principales del pueblo de chiquián es la colaboración, para hacerse cargo eficientemente de la responsabilidad de funcionario que ha asumido, está característica se puede observar en la crónica denominada “El Rantín” que dice:

“Esta costumbre muy serrana, en nuestra tierra se practica mas para los preliminares de la fiesta patronal, es decir de “Santa Rosa de Lima”;

propiamente dicho el Rantín es un presente que se brinda a algún familiar, amigo, o pariente que asume una responsabilidad de funcionario, para salvar la fiesta, puede consistir en una ofrenda muy simbólica y pequeña, o puede ser también muy generosa; recuerdo que nuestro buen amigo Chopo, es un Gheli de polendas, no deja de dar de a par por ocasión.

- Oye Sopón, ¿verdad que eres “salvante” del mayordomo? - le preguntan a Roberto
- Si pues... mi amigo me ha comprometido y he tenido que darle dos...
- ¡Dos que…! - inquiere el otro
- Dos vaquitas nada más!

Y es que la costumbre es que la misma cantidad, el mismo producto y la misma disponibilidad también debe tener el receptor para devolver… porque ese es el espíritu de lo que se llama Rantín, dar y recibir;
en muchas ocasiones hay funcionarios que reciben y reciben (porque tampoco es obligatorio dar) y nunca devuelven, eso si que atenta contra esta costumbre muy chiquiana”.

Religión

De la fiesta de agosto donde todo es alegría, nos trasladamos a otra costumbre muy especial y querida por el poblador chiquiano es la semana santa, el recogimiento, las canciones tristes, las imágenes de la virgen, los apóstoles y de cristo el Mesías son conmovedoras. Durante la semana santa la imagen de Efraín se ha convertido en todo una tradición, Es un Santo Varón, apropósito de ello nos presenta una crónica “La Hermandad de los Santos Varones”:

“ .. Desde muy chico me impresionaba mirar especialmente el Viernes Santo a los santos varones que desclavaban a Cristo que yacía en la cruz, su inmaculado traje blanco que los cubre hasta los pies, el turbante que cubre su cabeza y el alba que cubre sus manos (no se puede tocar el cuerpo del Mesías cuando lo bajas de la cruz), cuando llegue de Huaraz, me hice la firme promesa de ingresar a esta hermandad.

Todos recordamos a Don Aparicio Vicuña, Don Eusebio Ramírez, mi tío Belisario Pardo, Gudberto Ibarra, Everardo Alva, Papachín, Don Cástulo Rivera (que me perdonen si no nombro a todos los Santos Varones de esa época)y algunos mozalbetes como yo, que parte como fe y parte como novelería, ingresamos a esta hermosa y maravillosa hermandad.

Párrafo aparte merece Don Julián Soto, quien pese a los años que lleva realizando esta labor, es el último de los Santos Varones de aquella pléyade de Samaritanos que ayudaron en la desclavación de Jesús, he llegado a compenetrarme con este trabajo y lo siento muy mío, gracias a él

"Una limosna para el santo entierro de cristo y la soledad de María"
Es el estribillo que monótonamente rezamos con una prenda que se le saca a Jesús, mientras la feligresía va poniendo monedas en la fuente que llevas entre tus brazos.

Ciudad

Respecto a la ciudad de Chiquián encontramos diversas crónicas como el pregón, la cruz del cementerio, la leva, el terremoto del 70. De ellos he escogido aquel que caracteriza en muchas de nuestras actividades la rivalidad sana, la confrontación, no solo en lo deportivo, sino también en el carácter, los de Umpay y los de Quiullan o Barrio Arriba y Barrio Abajo, Hana Barrio o Hura Barrio. Pero sin duda se oye con mas frecuencia y tradición el de Hana Barrio, ese es el titulo de una de las crónicas, que dice:

“....En Chiquián, desde siempre se ha diferenciado Hana Barrio y Hura Barrio. En esta ocasión, vamos ha tratar sobre los de “barrio arriba”.

...... El tradicional barrio tiene una calle que el ingenio de los chiquianos bautizara como los abandonados, esta albergó antaño, cantinas muy peculiares de donde los parroquianos salían con las justas y muchas veces dormían la mona en la vereda, entonces era común ver a cualquier hora del día, dos o mas cuerpos beodos soleándose como oca y mas morados que un hábito de octubre.

La bodega – bar de los Álvarez y la tienda de la Llamina, eran los más representativos, habían otros no muy conocidos pero no menos concurridos, para los que no tenían otra forma de matar el día que tomándose un buen “huacrac”

- Oye Uñuco, vamos a armar el cuerpo – le dice Helen a su pata Walu
- Aguanta un ratito que estoy esperando a Santón – le responde
- ¿El mejor sastre de Hana barrio? Mmm, lo he visto salir de su entripado rumbo a puente cantucho…”

Personajes

Dentro de esta categoría están las crónicas de Shapra, don Basilio, Chinacos, Apodos, Tia dolorita, Simplemente Roberto y el Rey Arturo. Un personaje es aquel que por sus peculiaridades carácter, alegría, respuestas habilísimas lo hacen distinto al resto y por ello trascienden generaciones y con el paso del tiempo sus historias se van multiplicando y convirtiendo en casi leyendas. No hay reunión donde no surja una nueva historia de estos personajes. Seguramente muchos no sabrán quién era el famoso Rey Arturo, pues leamos esa crónica:

“ ... En ocasiones el Rey también se preocupaba por su brazo derecho y cuando se perdía con los amigos en noches de tertulia chiquiana (porque tampoco era un santo), lo buscaba Acercándose a un grupo de amigos preguntaba…

- Disculpen… por casualidad no han visto a un joven aaaalto, hiiippie, pelo largo, pantalón palazo tipo Mifflin que le dicen Abchu, Abchu?….

........ cuando sus caballos tenían que permanecer en la ciudad, lo llevaban a un corral frente a la casa de Abundio Santos que por cuestiones de abono, estaba lleno de “juan alonsos” (mala hierba de fruto espinoso) y que lógicamente no comían, es por ello que cierta mañana de un tercer día de ayuno Chopo y Abchu cuadran al Rey diciendo que los caballos están por desmayarse por falta de pasto

- Llévenles un poco de periódico para que se entretengan - les responde
- Pero tío…
- Aaaahh, y pónganles sus lentes verdes para que crean que es pasto.

........... el cariño por su esposa era tal, que rejuvenecía entonando canciones de la época y haciendo apología de ellas le decía “Ñipi, ...voy a pintar las paredes con tu nombre mi amor”

- Hay Arturo, que cosa ya estarás buscando…
- “Dame la Libertad” - él seguía con su nota
- Ya no fastidies oye, vete a fregar a otra parte…
- Esta bien… me voy… llegando a Gilta, haré la maniobra…

Aducía que se iba a tirar al abismo, pero nunca llegaba a tal, sino que su carácter era así, festivo, muy emotivo y tremendamente ocurrente; en la cantinita de Macshi, que era prácticamente su cubil, ¡Qué de ocurrencias no habrán sucedido!, ...

- A ver Macshi, prepárame una res… (jarra mediana de getupelota)
- Con cuantas cinchas Arturito (copas de ron a mezclar)
- Con tres… para que no siputee

No todo personaje, está fallecido, también podemos tenerlo entre nosotros, simplemente tenemos que saber quién es y porqué ya lo es, estando aún vivo. Este es el caso de la crónica “Simplemente Roberto”.

“....Roberto Darío Barrenechea Martel, más conocido como sopón, chopo y todas sus variables, es un ser humano increíble por su forma de ser, su corazón de niño lleno de nobleza y desinterés, por sus historias llenas de colosales aventuras e inimaginables desenlaces; ..........

Una increíble historia es la que escuchamos en la soleada mañana de aquel día, mientras el destino le tenía reservado un episodio mas a su vida.

Ya entrada la noche, un bus con destino a Huanuco, se había averiado cerca de Chiquián, ajenos a ello, Roberto y otros amigos tomaban un café para calentar la noche en un restaurante de la plaza de armas, cuando una bella francesita ingresa con una pesada mochila y se sienta en una mesa apartada e igualmente pide un café, por la mente de ella solo estaba permanecer el tiempo suficiente para esperar el próximo carro a su destino, Chiquián ni siquiera formaba parte de su itinerario,, pero si sabia que Luís Pardo por ejemplo era de allí porque había leído sobre él;

..........grande fue la sorpresa cuando al día siguiente la gringa paseaba al lado de sopón y se quedó por Chiquián mas de ¡15 días!!! En ese ínterin nació un romance que realmente cautivo a la gala, se la llevó a Pancal y la hizo dormir en la cama de Luís Pardo, la embelesó con su ruda manera de ser y su anacorismo, le hizo ver que en pleno siglo XXI aún había hombres que vivían de la naturaleza;

Pero un escritor como Efraín, no solo sabe devolvernos la memoria de nuestro pueblo con el sabor y la simpleza de un testigo. Sino también es un poeta, profundamente sensible, que con su visión aguda analiza al ser humano, rescatando su valor, que para el común de los hombres, no significa nada. Por ello su valía y la necesidad que tenemos los que lo leemos y lo seguiremos leyendo.

Es necesario la presencia de escritores de este estilo, para devolvernos con cada año que nos acerca a fin de nuestras vidas la permanente alegría de saber que vivimos años maravillosos, en lugares maravillosos con gente maravillosa, que son todos ustedes chiquianos y chiquianas, y que gracias a estas obra de Efraín, nuestros descendientes, volverán a buscar y conocer esos lugares narrados, y encontrarse con parte de su sangre para luego sentirse reconfortados y orgullosos de tener esos ancestros que han vivido en esa bella y calurosa ciudad de chiquián.

Otros

Este libro se corona con un hermoso poema “Amanece mi Ande” que en las dos siguientes estrofas resume la vida entera (infancia y despedida) de admiración, añoranza y exaltación del autor a su Chiquián....

Volver del sueño infantil y encontrarte real
Es mirar por el tiempo que quieto te da vida
Amado pueblo de tejas rojas sobre mi ilusión
Soñadas calles de polvo que me unen a tu historia.

Mañana en el impostergable adiós material de tu suelo.
Volveré a ti para unirme en confesión sincera.
Junto al polvo de tus calles que contaron mis pasos.
Y al perpetuo hielo de mi Huayhuash cordillera.
Corona blanca en el cenit de mi adorado ande.
Me voy hoy, pero mañana estarás nuevamente en mis sueños…

Muchas gracias.

Agustin Zuñiga Gamarra
Lima, 22 de agosto de 2007

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