sábado, 1 de septiembre de 2007

Aniversario de Mamá


80 Años y Casa Nueva
Un sueño que costó trabajo

El mes de agosto para los chiquianos, es el mas especial de entre los doce. En este mes, los sentimientos por nuestro patria chica, llegan a su cima. Pero en la familia Zúñiga Gamarra, esa cima se alcanza mucho antes del 30 de agosto, los cumpleaños se inician con los nietos el 02 y el 24, luego de un hijo el 26, pero el día mas esperado es el 21, que es el cumpleaños de mamá Luchi.

En este día las distancias se acortan, desde los diversos barrios de la gran Lima, Ingeniería, Chorrillos, Chillón, Pro, Sol de Oro, Breña, Pando, llegan a la casa para estar al lado de la matriarca de un apellido que en base a esfuerzo se mantiene en la mirada de nuestros paisanos y amigos, con estima y reconocimiento. No por el dinero, o lo material sino por su apego al estudio, a la honestidad y la tranquilidad.

El agosto de 2007, nos presentó dos lindas sorpresas y otra alegre pero ligeramente contradictoria, de un lado las hermosas noticias del matrimonio de Yuse, en Brasil, en la conocida y recordada ciudad de Campinas y la inauguración de la casa nueva de Uli, y de otra el aniversario de mamá y su lesión a la rodilla.

El matrimonio de Yuse

La emoción del matrimonio de Yuse, realizada el 04, obligó el viaje de toda la familia Cáceres Zúñiga, los padres, Antuco y Nili, y los hermanos, Piero y Nei, viajaron hasta el país de la zamba, para estar junto a su hijo y hermano en uno de los momentos mas importantes de la vida del primogénito, que el estudio lo llevó a salir del Perú.

Alcanzar los niveles mas elevados en su profesión no solo era una ilusión, sino un deber y un reto para asegurar no solo un mejor futuro que era el mayor deseo de sus padres y de la familia, sino también para elevar el prestigio de este tronco familiar abierto con esfuerzo por don Antonio Zúñiga y seguido con esmero por sus hijos.

A la luz de los resultados, un país que no ofrece seguridad de empleo ni progreso profesional de sus jóvenes, abre las puertas para que ellos ávidos de progreso y desafíos emigren del país. Esa es la fuga de talentos, propio de los países pobres.

En el futuro será muy difícil que los hijos de Yuse, vuelvan a vivir en las casitas calurosas, y provincianas que sus abuelos y padres erigieron en Chiquián o Huaraz, respectivamente. Pero siendo eso característico de nuestros tiempos, nos queda solamente fortalecer el lazo peruano en un nuevo hogar que surgirá en Brasil.

Le deseamos a nuestro sobrino el mejor de los éxitos y el compromiso de estar pendientes de su vida y de sus logros en particular de los descendientes que nos traiga para alegría de sus padres y de toda la familia.

Los 80 años con ligamentos extendidos

Al regreso del rezo semanal desde la iglesia, un vecino le comentó a mamá que un hombre había trepado el techo de un vecino que está próximo a la casa, por lo que era casi seguro que habría llegado a la azotea de la casa, máxime que hacía solo días que había dejado la inquilina las habitaciones de este piso.

Apresurada, subió las escaleras del primer al segundo piso, ingreso a mi cuarto de estudios y con la voz agitada me comunicó que subiéramos al tercer piso porque habría un hombre que por el vecino de al lado se había trepado.

Rápidamente subimos, ya arriba ingresamos a las habitaciones vacías y no notamos nada, de pronto cuando ya habíamos revisado todo, una cabeza se levanta y luego la baja en la azotea del vecino Club Cajatambo, entonces le gritamos ¡Ratero, ya te vi!, ¡Ratero, ratero!, ¡Oye no te escondas, ya te vimos!.

En eso mamá da un giro brusco y súbitamente queda fuertemente adolorida, casi sin darle la importancia debida, seguíamos con la mirada orientada a la azotea, de pronto se yergue un joven y con voz asustada y fuerte dice ¡Señora yo vivo aquí, y estoy revisando la leña!. ¡No soy ningún ratero!. Incrédulos y luego de increparle, mamá repetía, ¿cómo es que a estas horas esta buscando leña?.

Con el fuerte dolor bajamos, casi sin poder apoyar por el lado de la pierna izquierda, como pudo descendimos al segundo piso. Ya mas reposada, y para calmarla no solo a mamá sino también a Carlita que se había sumado al susto, fui a preguntar a la casa vecina si realmente el joven era el hijo del guardián del Club Cajatambo.

Confirmado esto todos quedamos mas tranquilos pero doblemente preocupados doblemente por el vecino y por la rodilla que inmovilizó a mamá y la llevó a la cama.

Para tranquilizarla le comenté que eso fue lo que me ocurrió a mi y que eso es ligamentos y no es nada de hueso, esperamos a mañana para ir al médico.

Registrado este pasaje los médicos le recetaron inmovilidad y una rodillera para facilitar su recuperación.

Por esta razón su aniversario tuvo que pasarla en una situación de inmovilidad, alrededor de mamá sentada en el sofá, sin poder desplazarse, se realizó su cumpleaños número 80, con un almuerzo doble, uno de estilo gourmet criollo y otro de estilo argentino una parrillada.

La llegada de Uli, que justo había vuelto un día antes desde México, dio la oportunidad de reunir a todos los hermanos, por lo que dio tiempo y motivación para ejercitar unas dos o tres huayllishadas al son de la banda de músicos que el televisor presentaba la imagen de “Bandas de Ancash”.

Luego con la oscuridad incipiente se cantó el Happy Birtthday, para finalizar con el soplo de la torta con 80 velitas.

Pasamos un día agradable al lado de mamá que cumplía 80 años, esta vez un poco postrada como nunca antes había ocurrido, a una mujer hecha para el trabajo, el campo y la alegría. Menos mal que la recuperación será rápida.

Una casa nueva, el sueño es realidad

En la imagen de Uli y Adela, se explica la alegría que infundían al sentirse en su casa, en su nueva casa.

El esfuerzo, de trabajar duro y parejo, el martilleo permanente de la ilusión, se cumplió el sueño de tener una casa, linda, bien ubicada en la capital, con espacio para sus hijos, una sala amplia que permita ensayar unos pasos de baile en los aniversarios convidando a los familiares y amigos.

Atrás quedaron, la estreches de su anterior departamento, los espacios reducidos que obligaban a estudiar, comer y mirar televisión desde la misma mesa. Los hijos estaban creciendo y requerían de mayor privacidad, eso lo sabían sus padres, por ello su adquisición fue en el momento oportuno. La alegría que desbordaban los dueños, también reflejaba la de sus hijos, que sin ser muy expresivos y notorios, el ojo escrutador dejaba notar esa alegría.

Ahora hay una cocina moderna para la mamá, baños para el cuarto de los padres y otro para los hijos y para los servicios. La sala es amplia como para que los padres vean sus programas sin interrumpir los estudios de los hijos. Se comienza con las paredes vacías, pero seguramente muy pronto estarán allí los cuadros dando el fondo y la apariencia de las casas señeras. Ahora solo es cuestión de tiempo para darle la decoración al estilo que deseen.

Han comenzado a vivir en esta nueva casa en el mes de agosto, un mes que para la familia Zúñiga, trajo alegría con la llegada de los hijos y sigue prodigando con el matrimonio de los nietos. Feliz día Uli y felicitaciones a ustedes por esta linda casa.

Agustin Zúñiga Gamarra
Lima, 28 de agosto de 2007

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