sábado, 1 de septiembre de 2007

El 30 de Agosto, Fiesta en Chiquian


La vida sin recuerdos no es tal



Vengo a devolver a mis recuerdos gastados,
el Yerupajá que se yergue,
la chacras,
las tejas y
tu alegría de agosto,
..... todo.


Unos días antes de la fiesta de agosto, los chiquianos en alguna parte del país o del extranjero, toman las precauciones para estar algunos días en su ciudad natal, los permisos, las vacaciones, el apertrechamietno de vehículos, la invitación a amigos etc.

Todo debe quedar listo para estar el día principal, el 30, los sonidos de los cohetes, las bandas, se sienten dentro de las casas y hoteles, como avisando que se inicia el día de la fiesta. A las 10 a.m. todos los llegados para esta fecha, con ternos, vestidos y luciendo su mejor ropa, se dan cita a la plaza de armas y a las tiendas de venta de cerveza que se han instalado en los alrededores, por la simple regla del mercado.

Bajo el fuerte sol, la cerveza es casi una necesidad, un aglutinador, un intermediario para los saludos, los abrazos, la alegría de estar nuevamente juntos, algunos se ven luego de 5 o 30 años, cuanto mas años separado estás, mas entusiasmo pareces llevar, registras cuánta escena surja, porque deseas volver con recuerdos, con tu memoria, las mismas sonrisas, aunque con apariencia modificada, pero la niñez que todos tenemos dentro parece no haber cambiado, las fotos, las filmaciones se multiplican, menos mal que hoy las cámaras tienen capacidad para centenares de vistas, en el corto tiempo que dura el día, frente a tantos años de ausencia, cada segundo se aprovecha como si fuera el último, las anécdotas se remontan a la infancia, a la escuela a nuestros maestros,

“cuando teníamos solo 7 años y queríamos ambientar nuestro museo del aula, fuimos hasta las alturas de Cutacarcas a visitar unas cuevas y traer restos arqueológicos, después del cual, terminábamos cerca del río, haciendo la pachamanca y bañándose en las zonas de agua calma, eso lo hicimos con el Prof. Anatolio Calderón, que allí está pasando con su esposa”,

comentábamos entre sus alumnos.

Luego a las 11:30 a.m., con la iglesia completamente abarrotada se inicia la misa, esta ceremonia, que según como vea el párroco el ambiente lo extiende, hasta 2 horas, tiene su máxima expresión con el sermón, que por la noche previa hay muchos que no soportan el sueño pendiente, mientras tanto, afuera, los que no han ingresado, o salieron de la iglesia antes del fin de la ceremonia, continúan en el programa antiolvido de la recarga de las baterías del alma.

Al fin de la misa, sale la procesión de la eucaristía, para visitar las capillas, el capitán y su comitiva, el Inca, el Rumiñahui, la Estandarte, con sus respectivas bandas, le dan la tonalidad, de recogimiento.

Finalizada esta visita, las bandas cambian sus entregas por los huaynos clásicos de chiquián visitando nuevamente las capillas, donde, en esta oportunidad, cada capilla, recibe al capitán con su aprecio donándole cerveza, a todos los asistentes, se baila, con la amiga o amigo de siempre, los cortos momentos, parecen suficiente para calmar los deseos del reencuentro.

Finalizado esta visita en la plaza continua el almuerzo en las diversas casas de los funcionarios a saborear los inigualables caldo de fiesta y el locro de cuy, entre la banda y los huaynos y mas cerveza termina el día de la fiesta principal, aquel día tan soñado, aquel inexplicable reencuentro que dará, fuerza inapreciable para volver a verse nuevamente el próximo año o talvez cuántos años después, o para algunos la última vez que los vimos junto a nosotros.

Por eso valió la pena hacer ese esfuerzo de ir a la fiesta Santa Rosa de Lima, la patrona de nuestro pequeño y acogedor pueblo de Chiquián, grande en cariño y ciertamente el Espejito de Cielo por su paisaje.

Con este resumen de solo un día, no se puede responder a la infinidad de preguntas que los acuciosos analistas plantearían:
¿Porqué vamos a la fiesta de agosto?, ¿Qué sentido tiene gastar tanto en una fiesta como funcionario?, ¿Qué significa, asistir a la misa del 30?. ¿Qué significa compartir tragos en la plaza de armas o en las cantinas?. ¿Qué es comer un caldo de fiesta y un locro de cuy?. ¿Qué es caminar bailando por las calles?, ¿Qué es compartir una pachamanca por invitación de un amigo en su casa?. ¿Qué es mirar Usgor u otro paraje?.¿Qué significa cantar huaynos nuevos en la voz y guitarra de los amigos?, ¿Qué es beber en la noche fría el chinguirito?, ¿Qué es el sonido de una buena banda con el huayno predilecto?, o, ¿Qué hacemos en Chiquián mientras que en Ica la gente sufre? Etc.

Podríamos continuar con mas preguntas y habrán respuestas también para todas ellas desde la mas objetivas y científicas cuanto las más subjetivas y de fe. Creo que no nos pondríamos de acuerdo, para unos valdrá infinitamente (como es mi caso), y para otros no.

Entonces busquemos las respuestas en cada uno, en nuestra vida cotidiana, y seamos coherentes con lo que hacemos y pensamos, en particular aquellos “sabihondos” que aspiran a modificar culturas, o desaparecerlas, cuando lo único cierto es que esas manifestaciones superarán su propia existencia.


Agustin Zúñiga Gamarra
Lima, 01 de septiembre de 2007

PD.
Esta son las imágenes que traje de mi visita por dos días a Chiquián llegué el 30 a las 8:30 a.m., y salí de regreso el 31 a las 3 y 30 p.m., con Chole, Marco y su esposa, luego de saborear la mejor pachamanca invitado por la familia Vásquez y preparado por Jorge. ¡Qué buena mano!!. Gracias don Pablo, Sra. Lía, Macollado, Soilita, Jorge, Efra y Javi. Hasta el próximo año.

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