sábado, 28 de abril de 2012

LAS PROFESIONES EN CIENCIAS EN EL SIGLO XXI


Si un joven hoy tiene 16 años y está acabando su secundaria en 9 años mas tendría 25 años. A esa edad él estaría buscando trabajo. Y, seguramente, en su búsqueda, se preguntará: ¿Estudié la carrera cierta?, y si le va bien se responderá: felizmente seguí esta carrera, en cambio su amigo Juan, que estudió derecho, no puede conseguir empleo, el otro amigo Mario, tampoco le fue bien porque tuvo que abandonar la universidad y ahora está dedicándose al comercio de ropa. Esta lotería de mejor elección, no puede ser la norma, no podemos estudiar varios años, consumiendo recursos de los padres, para finalmente quedar desempleado o algo mejor subempleado.


Entonces sabiendo que la rutina, la costumbre, es seguir estudios sin análisis, dejándonos llevar por la opinión del abuelo, el padre o el tío, sin información actualizada, más bien basados en carreras de épocas pasadas, tenemos que mofidificarla, no deberíamos continuar engañando al joven, y conduciéndolos a futuros hogares de conflicto, personas proclives a obtener dinero por vías ilegales, o adultos agresivos. A todo esto añadiendo pérdidas económicas de un estado pobre con múltiples necesidades. Todos perdemos el joven, los padres, el estado, juntos creamos una sociedad explosiva, agresiva, carente de valores para vivir en democracia, equidad y desarrollo.

Hoy el avance del conocimiento particularmente en tecnologías de la información (TIC), con acceso mayoritario vía internet, es posible configurar, describir o conocer los escenarios del futuro. Evidentemente cuánto más lejano es el futuro menos claro se presentará, pero sí podemos ver las señales para unos 10 años, en base a ellas, sí podemos advertir cómo serán las carreras profesionales con demanda local o mundial. Los estudios bastante técnicos, sobre este tema, utilizan herramientas bastante caras, y las disciplinas que estudian el futuro, son la Vigilancia Tecnológica y la Prospectiva. Por eso el estado es quién debería realizar estos estudios y ponerlos al servicio de la sociedad. Pero mientras eso no ocurra, queda a responsabilidad de las universidades, colegios y padres informarse usando la información disponible o entrevistando a personas de reconocido prestigio, a fin de tratar el tema de las carreras profesionales del futuro.

El esfuerzo que hagamos por identificar el futuro, es fundamental, hasta debería ser una condición previa a cualquier planificación. Con más razón deberíamos tomar en cuenta en la elección de nuestra carrera universitaria, pues es parte de la planificación más importante en la vida de la persona. Siendo tan importante no podemos dejarla al azar. Es necesario, fortalecer esta herramienta, seguir el futuro, particularmente en nuestra especialidad.

Como ejemplo, en la actualidad, vemos algunos indicios del futuro que se nos avecina. En el ámbito de la ciencia y tecnología, hay unas cuatro olas importantes que cambiarán el siglo XXI: la biotecnología, la miniaturización, la modificación genética, las tecnologías de la información. Con ellas superpuestas y presentes de plano en la sociedad, se producirán enormes cambios en la forma de alimentarse, vestirse, presencia de nuevos materiales, medio ambiente, enfermedades, carreras, inteligencia artificial, robots, extensión de la vida.

Hoy la tendencia es a tratar los problemas de manera multidisciplinaria, particularmente los relacionados con la vida y el medio ambiente. Pues el calentamiento global está poniendo en peligro a la propia especie. Entonces las fronteras de las disciplinas, separadas tradicionalmente, ya no la serán más, las nuevas carreras tendrán temas formativos en varias disciplinas: por ejemplo los físicos, deberían tener conocimientos básicos de biología, e informática. El químico, a su vez debería saber cuestiones básicas de la física, biología e informática. Igual ocurrirá con los que hacen ingeniería, mecánica, o electrónica, o sistemas. Pero esto no quiere decir que los físicos no sigan trabajando en las leyes fundamentales de la naturaleza, o el químico en reacciones nuevas, o biólogo entendiendo a la vida. Lo que debemos es reconocer que para tener facilidad de empleo, a futuro, tendremos que tener facilidad de entender los problemas integralmente.

En resumen, quiero enfatizar que cuando se forma el joven, se le tiene que enseñar y dotar de herramientas y conocimiento que utilizarán luego de 10 años cuando egrese y busque trabajo. Esto exige que las universidades deberían dotarnos de las competencias necesarias para hacer frente al futuro. Enseñándonos cosas pertinentes para ese futuro. La pertinencia y las competencias están hermanadas, como el presente y el futuro respectivamente. El futuro nos debe servir para establecer la acción del presente. Primero se definen las competencias (futuro) y luego las pertinencias (presente), solo así garantizaríamos que la educación del presente nos asegure un futuro de profesionales motivados, emprendedores, preactivos y proactivos.

Hoy los temas de investigación, ya no deberían buscarse en las revistas indexadas con arbitraje internacional, sino deberíamos buscarla en la vida diaria en el cotidiano, pues esa es la forma como los problemas reales se presentan. Por ello los jóvenes que se inician en ciencias, deberían acostumbrarse a mirar su entorno con ojos de investigador, buscando ideas que nos permitan resolver los tres retos que todo estudiante tiene al ingresar a la universidad: 1°) terminar en cinco años con la tesis defendida, 2°) capacidad de ingresar al posgrado en cualquier universidad del mundo y 3°) tener empleabilidad al terminar mi quinto año. La regla de oro para resolver estos retos es acostumbrarse a encontrar un problema cuya solución beneficiaría a unas 10 mil personas, o más, entonces esas ideas que cumplan este requisito deben ser recordados no olvidados, para ello deberíamos comenzar disponiendo de un cuaderno de notas, que nos acompañe todas las horas. A partir de esa idea se debe comenzar a planificar, a investigar, la investigación es planificación. El ideal es tener el tema a investigar cuando se inicia el tercer año de universidad. Los jóvenes peruanos deben preferenciar investigar los problemas peruanos, sino quién los haría.

El jueves 26 de abril, estuve dando la conferencia, “Profesiones de Ciencias del Siglo XXI”, con motivo de las actividades de recepción de ingresantes (cachimbos) a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Educación, Enrique Guzmán y Valle, también conocida como La Cantuta, gracias a la gentil invitación del Decano de dicha facultad, el Magister en Biología don Prospero Gamarra, nacido en el distrito de Marca, Ancash. El auditorio principal estaba abarrotado de profesores y jóvenes que participaron con alegría el programa que se extendió desde las 9:00 horas hasta las 13:00 horas. Finalizamos en un almuerzo de bastante camaradería en un restaurante caluroso en el hermoso lugar de Chaclacayo.

La gran mayoría de estudiantes que seguirán la carrera de educación en ciencias (matemáticas, informática, física, química y biología) eran mujeres. En sus semblantes se notaba mucha ilusión y alegría, ellos estaban iniciando sus estudios universitarios, en la histórica universidad, la más antigua del Perú, creado por el Libertador San Martín, el 6 de julio de 1822, con el nombre de Escuela Normal de Preceptores, y en 1955 se convirtió en Escuela Normal Superior Enrique Guzmán y Valle, nombre en homenaje a quien fuera el primer profesor peruano que asumió su dirección entre 1919 y 1923.

El programa fue variado, la parte musical y de alegría, lo pusieron las tunas de la universidad y de la facultad. Con el sol muy especial que tiene Chosica, durante todo el año, me regocijé, y reconocí que los maestros viven una carrera de mucha alegría, desde su formación, están en contacto permanente con la actuación, la juventud, la conmemoración de fechas, y encuentros de camaradería. Antes de despedirme de esta hermosa universidad donde se forman maestros recordé a mi padre, que también fue docente, y noté que me hubiera gustado estudiar educación, pero en mis tiempos seguí ciencias porque desde niño había dicho que quería ser ingeniero.

Agustin Zúñiga Gamarra

Lima, 28 de abril de 2012





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