miércoles, 12 de enero de 2011

LA BELLEZA DE LA PALABRA Y LOS NÚMEROS


Esa noche cuando las flores adornaban el féretro del velorio, y seguían llegando los saludos de condolencia por el fallecimiento de un amigo, allí mismo nacía la amistad con esta Asociación (CAPULI-VALLEJO) y la invitación a esta conferencia. Se dio el encuentro entre el fin y muerte con el inicio y nacimiento de un miembro mas de Capulí. En este hecho convergieron dos sucesos aparentemente contradictorios, el nacimiento y la muerte. Digo aparentemente, pues a la luz de los hechos que hoy se confirma, la realidad nos dice que no fueron contrarios sino mas bien complementarios. Recuerdo ahora, lo que el físico y premio nobel, danés, Niels Bohr en su visita a N.Y, entre los años 1930 ante la prensa dijo: “nada de contrariedad eso no existe sino complementariedad”.

Cuando se me dio la oportunidad de presentarme ante esta asociación cultural, donde su conductor es una gran escritor y seguramente muchos de sus socios también, dudé sobre qué podría hablar, nuevamente surgía una aparente contrariedad : ciencias y letras, dada mi condición de físico; entonces considerando que solo hay complementariedad, me regocijé de estar en la casa de las letras, sería una gran oportunidad para demostrar que las ciencias naturales en lugar de ser contradictoria con las letras son en realidad complementarias. Por eso ante la invitación expuesta, busqué un título para la conferencia, y no dudé ni siquiera un minuto, y les propuse el título tal cual es hoy, “La belleza de la palabra y los números”. Esta espontaneidad se dio porque siempre había reflexionado sobres esta separación y oposición nada natural.

Claro que los escritores, pueden hasta asustar y provocarnos cierto recelo al hablar o escribir junto a ellos. Máxime, ahora que un escritor peruano ha obtenido el premio nobel en literatura. Si antes, mi admiración por los escritores estuvo siempre presente ahora se ha incrementado mucho más. Recuerdo muchas veces que, frente a una hoja de papel, cuando no me salía la palabra correcta, para hacer entendible alguna idea, exclamaba con gritos sordos: “qué tienen estos hacedores de palabras, que con solo el manejo de 28 letras del alfabeto, construyen bellezas que superan no solo el idioma materno, sino también las fronteras y son admiradas con fervor!!. Qué sabia le inyectan a su texto para convertirse a los ojos de los que las leemos o escuchamos un valor indescriptible!!. Porqué la belleza la solemos relacionar solamente con las letras, música, pintura, esculturas, y poco o casi nada con con los números.? Porqué no hay un cuadro en nuestras casas con las ecuaciones de Einstein, Dirac o Maxwell?. Estas no son acaso bellas?. O estamos hablando de bellezas distintas?.

Para comprender de qué belleza hablamos, intentaré comenzar por el inicio. Si el hombre evolucionó desde las inhóspitas cuevas, lo primero que el vio y admiró, antes que las letras, fue la luz, los rayos, el sol, la luna, el día y la noche, el color y aroma de las flores, el vuelo ondulado de las aves, el sonido de los animales, la inmensidad de los cerros etc. A través de ese contacto directo con la naturaleza, reconocieron su debilidad y su total dependencia de ella. Pero su capacidad de observación y de memorización creciente de los hechos, del cual dependían su sobrevivencia, les fue dando fortalezas para comenzar la comprensión de algunos hechos que parecían caóticos, indescifrables, dependientes de un ser divino, del cual solo puede venir bondad, perfección, vida y verdad. Y qué mejor que simbolizar a esa divinidad todo poderosa y perfecta, con lo mejor que ellos consideraban: el sol, la luna.

Consecuentemente correlacionaron la forma esférica como la forma perfecta. Igual habría ocurrido con la la forma de las portentosas colinas desde donde bajaba el agua bendito, entonces tomaron como formas principales a los triángulos, cuadrados o rectángulos. Surgió la hegemonía de la geometría. Pero esa bondad venía junto con los colores de las aves y flores que frecuentaban. Así podríamos aceptar que nuestras estructuras de perfección y por ende productos divinos fueron las formas simétricas y los colores registrados en la naturaleza, quien las tenía o lucía, estaba protegida y por ello valía la pena pintarse con esos colores, vestir con esas formas y lucir con esa brillantes. Así habría nacido la admiración por ese contexto, es decir el formato de belleza. Aquí debemos destacar el término SIMETRÍA como indicador de belleza, y que está presente en la naturaleza, sean animales o vegetales incluso montañas.

Cuando surgió la escritura, se pudo representar con símbolos, aspectos de la vida del hombre con mucha mas extensión y profundidad. Pero no todos alcanzarían a dominar o conocer estos símbolos, entonces aquellos que si la dominaban habrían impuesto mediante su capacidad de persuasión, la estructura de la belleza. Pero siempre prevaleciendo los aspectos de SIMETRÍA y formas básicas. Igualmente con la escritura se pudo registrar también los aspectos mentales del ser humano. Aquellos que de manera muy difícil se hacían a través de la escultura. Entonces la esencia del ser humano fue descrita por la escritura, y parecía suficiente eso tanto que era suficiente reflexionar para aproximarse a la verdad. Y por eso no era necesario experimentar, la verdad de las cosas se alcanzarían con las ideas. Este grado de valides llegó a la perfección con las obras de los griegos, con Platón y Aristóteles. Quienes llegaron a dominar la interioridad del ser humano, pero no la interioridad de la naturaleza, de los objetos no animados.

Tuvieron que pasar casi 2000 años después de Aristóteles, para que con Galileo se pudiera, modificar la forma de ver la naturaleza, de la contemplación a la experimentación, y con solo un experimento del sabio italiano, echó por tierra dos mil años de hegemonía aristotélica. “si es cierto que los objetos de mayor masa caen mas rápido entonces probémoslo”. Galileo midió las distancias recorridas en función al tiempo, y demostró que la rapidez era independiente de la masa. Y con esa meticulosidad de un investigador cuantificó, la relación del espacio y tiempo, proponiendo una relación matemática que la explicaba. Por eso el selló que “el lenguaje de la naturaleza es la matemática”. Desde ahí se ha consolidado esa apreciación, y con este lenguaje, se estudian las magnitudes mensurables, los que en mecánica cuántica se llaman observables, su valor experimental solo puede expresarse con números.

En la actualidad la humanidad ha logrado determinar los principios, leyes y teorías, que explican la gran mayoría de los fenómenos de la naturaleza, la valides de estas, se reflejan nítidamente en los diversos productos: aviones que surcan el atlántico, satélites mostrando imágenes desde lugares al otro lado de la tierra, o técnicas médicas de diagnóstico y terapia salvando vidas, robots que descienden en marte, o teléfonos móviles con los que nos comunicamos en cualquier momento y sobre todo los computadores. Esas teorías que le dan soporte a todo este desarrollo, han mantenido desde nuestros ancestros de las cavernas, el concepto de simetría y belleza. Tanto que premios nobeles como Dirac, advierten una teoría tiene que ser bella. Pero esta belleza puede sonar distinta a como se considera la pintura o la música, porque ahora tiene un fin de funcionalidad, tal como un entrenador de caballos de carrera diría “es un lindo caballo”, se refiere a que !! gana carreras!!. Luego de haberlo entrenado es capas de alcanza el objetivo.

Igualmente , en el investigador decir que una teoría es bella es que, es capaz de explicar la naturaleza. Esa !!Bella Teoría!!, se refleja en la elegancia y la simplicidad. Es cómo una obra descendida de los dioses griegos y por tanto perfecta, tanto que no necesita añadirle nada. Igual que al escuchar alguna música, o ver un cuadro o leer un poema, uno siente que no le falta nada. Y nos regocijamos diciendo.

!!Qué Belleza!!. !!Qué belleza!!.

Si señores,

!!Qué bellos son las letras y los números!!.

Gracias por su atención.

La Pluma del Viento
Lima, 20 de noviembre de 2010.

NOTA. Conferencia del suscrito por la recepción de LA MEDALLA DE ORO CAPULI-VALLEJO

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