miércoles, 12 de enero de 2011

EL ULTIMO DIA DEL 2010 Y EL PRIMERO DEL 2011


Un año más termina y nos viene las ganas de hacer un balance de lo que hicimos durante el año que se va y también pensar en lo que esperamos hacer el próximo. Eso hay que dejarlo para los tipos serios, hoy es día de fiesta diría un joven, mejor si es un campamento en alguna playa, pero que importa en alguna casa. Cierto que hay algunos que sienten de manera irrefrenable el deseo de salir a un local, bailar, beber y llegar a las 6 de la mañana, con la cabeza pesada y pasar la resaca. Todas las formas de festejo son bienvenidas, siempre que no cometamos excesos.

Por esta misma fecha nuestra memoria nos trae diversos hechos pasados. La más infantil, o carente de realismo, en mi opinión, son las cábalas que en esta noche de fin de año se realizan. Cada charlatán que aparece en la televisión, trae algo de nuevo, como sabedores que los clientes se dieron cuenta que no funcionaron las anteriores.

Caminar por las calles comerciales de los diversos barrios, es pintoresco y alegre, ver tiendas y mercados bullentes de colorido donde prima el amarillo. Pero, por qué el color amarillo, o el blanco o el rojo. Así te vistas con cualquiera, lo único cierto es que la suerte se construye, con la única fórmula de mas trabajo y mas disciplina.

Pero, de lo que más detesto por estas fechas, son las videntes de todo tipo, cuando dicen ver tu porvenir, mediante cartas, piedras, hojas de coca, y otros. Eso que me parece un completo engaño, empero tienen muchos creyentes. Saturan las llamadas telefónicas, para solicitarles su predicción. Qué ocurre en el mundo, que cuanto más desarrollado está la ciencia y tecnología, mas se extienden estos estafadores.

La explicación principal, que me doy, es que la cultura científica de la sociedad cada día es menor. Por ejemplo, en los 60 días de vacaciones escolares, ni para niños, jóvenes, ni adultos aparece en la televisión algún programa relacionado con la difusión de la ciencia y su aporte a la explicación de la naturaleza. Y que la mayoría de los fenómenos que se presenta en ella, puede ser explicada en base a leyes que la humanidad ha descubierto. Por lo que comprendiendo estas leyes, mínimamente, sería muy difícil de dejarse engañar por esos charlatanes que hacen fortuna en estos días de inicio del año.

Cuando nos apartamos del bullicio, aunque fuera un momento para escribir una nota como la presente, nuestra mente nos lleva a recordar algunos acontecimientos sucedidos en fechas similares.

Hace casi 16 años, pasé la recepción del nuevo año, en la isla y ciudad Victoria, capital del estado de Espíritu Santo en Brasil. Allí las gentes no se preocupaban del lugar donde pasar, ni de comprar cohetes, pues todos salían a la playa a comer y beber y esperar a las 12, luego alborozados mirar las toneladas de fuegos artificiales que montaba la municipalidad. Cada familia, solía hacer su propia comida en parrilladas, que las montan en el arenal, así mientras los niños corría, los jóvenes enamoraban, los mayores parloteaban alrededor del fuego y las mesas bebiendo sendas caipiriñas o vinos. Las barracas, pequeños kioskos te proveían de licores. Todo terminaba a las 3 o 4 de la mañana, al día siguiente, para curar la resaca y aprovechar el sol, las playas se volvían a repletar de gente, luciendo tangas y sungas en cuerpos preparados con mucho cuidado y anticipación.

En otra oportunidad, recuerdo la noche que pasé en Miami, igualmente en la casa de amigos, allí con peruanos nacidos en Chiquián, no solo cantamos y bailamos valses sino también huaynos chiquianos con sendas bandas como la de Gildo Rivera y voces como la de Nieves Alvarado.

En Lima, tengo grabada la escena de la “Hora Loca”, momento estelar que se da justo a las 12, y no se para de bailar durante 60 minutos, canciones muy alegres, de diversas épocas desde los años 60 hasta la actualidad, cosa que nadie puede permanecer sentado, hay música para todos.

Contrariamente a esos recuerdos de alegría, también me volvió a la mente, aquella mañana del 1 de enero de 1972, cuando retornaba a casa, casi a las 8 a.m., no había trafico por las calles, el sol caía tímidamente; a dos cuadras de mi casa, en la urbanización Ingeniería, en la vereda al frente de la panadería se vendían periódicos, de pronto noté muchas personas leyendo los titulares con rostros adoloridos, notorios a distancia, casi sin distinguir las letras, pues el sueño me ganaba, leí la generalidad de los titulares, todos destacaban en letras inmensas, “murió Banchero”. El hombre más adinerado del país, joven empresario, había sido asesinado en su casa de Chaclacayo.

Nuevamente hoy como ayer, estas fechas volverán a presentarnos las dos caras de la misma moneda, la alegría y el dolor, la vida y la muerte. Unos reirán otros llorarán. Unos pasarán del 2010 al 2011, en casas muy acomodadas otros en chositas alumbradas por velas. Pero si esa es la vida, sea el primer día del año o cualquiera, entonces ¿porqué no tener un día para alegrarse entre los que nos conocemos, nos estimamos o nos queremos?.

Creo, que hay derecho. Algún día nos tocará estar en el lado de la tristeza y el dolor, por su puesto. Pero si no tenemos momentos de alegría, tampoco sabremos valorar cuán preciado es eso. Lo sano, siempre será no llegar a los extremos, ni al derroche, ni al invadir la privacidad de los otros. Deben ser momentos para demostrar tolerancia y aprecio por el otro, valorar y respetar las maneras y estilos de cómo cada uno desea pasar esta última noche del 31 y las primeras horas del 1 de enero.

Por ello estimados lectores de mis blogs y facebook, reciban de la mejor forma este año, al lado de lo que más aman y aprecian. Festejen en su estilo con alegría y control.

Feliz 2011.
La Pluma del Viento.
Lima 31 de diciembre de 2010.

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