martes, 5 de mayo de 2015

DESDE EL AIRE UNA SEMANA DE ESTRES NUCLEAR




Son las 9:55 (hora peruana), aproximadamente ya tenemos, 1 hora de vuelo. Aquí arriba hay un sonido permanente, del motor,  no muy fuerte pero lo suficiente para ocultar cualquier dialogo que se hacen entre los pasajeros, a lo sumo escuchas al que va a los costados. Pareciera que el tiempo se detendría, o discurre muy lentamente, tanto que en esa hora, ya dormí algo, ya pasaron las aeromozas y nos brindaron un refresco, pedí manzana, acompañado de un sobrecito de maníes. Adiós dieta, me decía, con ese tremendo dulzor de la bebida. Como todo es calmo, es el mejor momento para escribir, o leer, pero la mayoría están mirando TV, que va en la parte posterior a cada asiento, con sus respectivos audífonos, cada uno está en su mundo. De rato en rato el gran avión siente la fuerza de la naturaleza y se remece, y en otras pasa por badenes aéreos. Viajo en clase económica, estoy en la columna de la derecha cuando se mira al piloto, hay tres asientos, me tocó el pasadizo. Es bastante cómodo. En la columna central hay 4 asientos, lo que da un total de 10 por fila, haciendo un estimado, seguro que hay unas 50 filas, eso da unos 500 pasajeros, mi vuelo es el KLM 744, el horario de salida, estaba escrito para las 20.15 horas, que arribaría a Ámsterdam a las  16.45 h. Si hacemos una comparación para estimar las horas de vuelo, a las 8.15 h van 12 horas y si consideramos que la diferencia horaria es de 6 horas, hace como si hubiéramos salidos a las 14.15 horas, así el vuelo será de 12.15 horas + 2.45h = 15horas. Y, cómo no se va a dormir bien el día de mañana (domingo 4 de mayo) va ha hacer mucho sueño, pero no conviene dormir, sino esperar hasta la noche. Llegado a Ámsterdam debo tomar otro vuelo, que me llevará a Viena y sale a las 17.15 horas, para llevar a mi meta a las 19.15 horas. Tomando un taxi desde el aeropuerto hasta el hotel, podría demorar 45 minutos, y mas el tiempo de retiro de maletas y paso por migraciones debo estar llegando al hotel a las 21 horas, con un cansancio demoledor, así, sacaré la ropa, y prepararé mis cosas para levantarme muy temprano, máximo a las 6 horas, creo que el cuerpo solo lo hará. Y, luego comenzará las sesiones de trabajo, imparables y estresantes durante 4 días (mañana y tarde), hasta el medio día del viernes. Solo me quedará el sábado para visitar la hermosa ciudad de Viena, eso me vendrá como un bálsamo que mitigue el estrés nuclear.

La Pluma del Viento

Sobrevolando el Perú, 03 de mayo de 2015


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