viernes, 29 de enero de 2016

LOS AÑOS VUELVEN Y NOS PONEMOS JÓVENES





Nuevamente la verde grama pareja y bien cuidada del campo. El sol fuerte de verano infundía alegría. Los equipos uniformados con chompas cedidas por el Comité de Deportes (CODE) lucían motivados. Uno de ellos estaba conformado  solo por jóvenes practicantes que habían ingresado al inicio de este año, del otro lado el equipo de la Planta de Radioisótopos (PPR), un clásico de los eventos deportivos del IPEN. Mientras veía desde el palco de tablones gastados tal cual hace 30 años, nos entreteníamos con los comentarios que se hacían, sea porque lucía un polo tan largo que parecía una zotana, o porque era tan de una talla menor que la barriga prominente resaltaba por donde se lo mirara, o por los apodos que se decían, frente a cada jugada, exagerando algún defecto o estilo. 

El ambiente era de jolgorio desinhibición y confraternidad. El organizador como hace muchos años tanto como 20 o 25 años, es mi amigo Agustin Urcia (AU), el es miembro “vitalicio” del CODE del IPEN, pueden cambiar presidentes, pero él no, es insustituible, y se da tiempo para eso, claro sus jefes se lo permiten, porque saben de su nobleza. Él trabaja como Operador del Reactor Nuclear RP10, es un símbolo del CODE, y para la inauguración de este evento, como si fuera algo usual, no se requirió que alguna autoridad, Presidente o Director Ejecutivo, dieran el "play de honor", ni que dirigieran algunas palabras, él sabe que los que siente al IPEN, en sus corazones,  son los trabajadores y muchos de ellos están hoy en el campo, y que mejor, ahora por la Copa Ipen 41 Aniversario, que es el 4 de febrero. Allí en el centro del campo, él puntualmente inició la ceremonia, posando para las fotos como testimonio de los hechos históricos. AU, tiene mucha correa, y eso es indispensable, tal ves la clave por lo que ha sobrevivido en ese cargo todo el tiempo, él sonríe cuando desde la tribuna le lanzan gritos, “Burga, Figureti, ….Burga figureti”, él sabe que todos lo estimamos y sabemos que sin él el deporte hace rato habría desaparecido. 

En esta tarde me tocó jugar en el tercer partido entre mayores de 50, ahora estoy con 60 a punto de cumplir 61 el próximo 7 de febrero. Los anhelos de hacer buen juego, tocar la bola, sudar la camiseta sea en la defensa o como volante mi ubicación de siempre, volvieron por mi mente, y casi de ahí no salieron con la fluidez de antes, la mente dice que la bola vaya de aquí a allá , pero los pies no responden con la rapidez ni fuerza deseada, sin duda el tiempo pasa, reconocemos con tono melancólico, como el poeta. Empero, en alguna de mis jugadas el árbitro sin temor se dejaba escuchar diciéndome, “usted es de otro nivel”, eso me contentaba, pero también me demostraba que ya no se puede jugar poniendo la bola adelantada para que el puntero corra, si no va a llegar el compañero, ahora el pase tiene que ser al pie, siempre muy cerca, a lo sumo a medio metro de distancia. 

Perdimos 2 a 1, habíamos adelantado el gol, con bola parada, que levanté al área y mi colega, el gran Harry, con salto superó a la defensa y la puso al ángulo. El segundo tiempo casi al inicio, nos hicieron un gol de media distancia, pues nuestro golero, mi tocayo, AU, no se quedó en su línea y prefirió presionar al delantero y lo colgaron, bueno, no le podemos echar la culpa, porque nuestro equipo se vio disminuido, porque jugamos sin cambio, y 4 jugadores inscritos no se presentaron. Sin embargo, como dentro de nuestro equipo está “Burga”, el nos ha permitido arreglar el fixture, tanto que, el próximo viernes 5 de febrero día del IPEN, y con horario deportivo especial, porque comenzaremos a las 10 de la mañana, la final de mayores de 50, estaremos ahí, y jugaremos contra el equipo que nos ganó hoy, la PPR, para esa oportunidad, seguro que estaremos completos y será otro el cantar. Ya les narraré si levantamos la copa, del 41 Aniversario, una vez más. 

Luego de esta faena deportiva, siendo casi las 3:45 horas, bajé a Lima con mi auto azul, muy caluroso, por la radio desde un SD que me acompaña, se dejaba escuchar algunos boleritos antiguos, de esos que solo hay en el Perú, lamentosos, cantineros,  por lo que la nostalgia y recuerdos me comenzaron a invadir. Así que de inmediato paré en la plaza de Carabayllo, en la tiendita de siempre donde solía hacerlo hace unos 20 años, en uno de las calles de la plaza, que esta bien arreglada hoy, pero las calles que la rodean siguen de tierra. Estacioné mi carrito y bajé a comprar tres latitas de la rubia, 2 heladas y 1 sin helar, mezclé en un vasito y subí al auto estacionado, me tomé dos mientras escuchaba los ecos de mis recuerdos, cuando en situaciones similares, y siendo el horario de verano hasta las 13 horas, bajaba en mi volswagen amarillo, y me paraba con los muchachos de siempre, en las tres ruedas,  entonces único centro de esparcimiento, no había todavía el Anden, allí en alguna mesa bajo la sombra de un árbol, charlábamos y también nos zambullíamos en la piscina de agua dulce y de la espumante rubia. 

De esas épocas, una anécdota volvió a mi memoria como si fuera hoy, ocurre, que en una de esas tardes, vino con nosotros el colega RG que no era frecuentador, no pongo su nombre exacto, pero con las iniciales seguro mis colegas del IPEN deducirán. En la piscina habían jóvenes hombres y mujeres como era usual, algunos esperábamos un poco más,  pero, RG, quiso ingresar entonces nos paramos para acompañarlo, en eso sube al borde la piscina, que quedaba a casi 60 cms, del nivel del piso, como lucía una ropa de baño muy diminuta, más de lo usual, y era que él había hecho su posgrado en Brasil como 3 años, y allí era costumbre usar la sunga, el equivalente masculino de la tanga. Por ello todos, en especial las mujeres, miraban impresionados, el cuerpo atlético mientras batía los brazos como para lanzarse, había atención e inquietud por el estilo que usaría, era un brasilero, sin embargo, notamos que dudaba y se demoraba, como resistiéndose, nadie pudo entender finalmente cómo con ese cuerpo y ropita, saltó a la piscina y avanzó cogido de la canaleta, lo que ocurría era que no sabía nadar, la desilusión fue grande y por supuesto, fue el punto de batida toda la tarde y blanco de risas. 

Ya que me he recordado de RG, también debo contar, que a este mi colega le pasaban cosas muy de reírse, años después de ese evento, hubo un paseo de trabajadores del IPEN a un complejo deportivo de playa, y la gente usaba un inmenso tobogán, pero él no solía ser de los que usan estas instalaciones medio amedrentadoras y peor si de por medio terminaba en una piscina, aunque esta fuera de un metro de profundidad, así que entre duda y duda subió hacia la cima del inmenso tobogán,  casi  5 metros de alto, desde abajo solo se le veía  su figura lleno de dudas, mucho creían que desistiría, finalmente decidió echarse de espalda muy temerosamente para deslizarse con el agua, y empezó a bajar, pero parece que su decisión fue muy tardía,  porque cuando había dado la primera curva el agua se secó, el dueño al dar las 18 horas, suspendía todo casi automáticamente, de modo que sin agua no pude continuar deslizándose y quedó paralizado a una altura de casi 4 metros,  la gente que lo seguía, comenzó a reírse, otros a decirle que baje caminado, otros que suba, él muy temeroso miraba a todas las direcciones, así que con mucho esfuerzo y gateando como un niño, llegó a la cima, desde abajo todos se reían de esa mala suerte de nuestro amigo.

La música terminó, sigo mi camino a casa, y termino recordando que no siempre el tiempo pasa, sino todo lo contrario, el tiempo vuelve, porque el recuerdo nos remonta a esos años, que son agradables y entretenidos, ahora que se aproxima el día del IPEN. Cómo no volverían, las muchas historias de nuestra vida, sea en lo deportivo, como en los laboral y profesional, pero en todas, el eje del recuerdo son nuestros amigos y amigas, de ayer y hoy, de los que están en Huarangal o lejos de él,  seguro que también en ellos, en sus memorias y sentimientos, dirán que en los días de febrero el tiempo no pasa sino vuelve y nos ponemos jóvenes.  

Viva nuestros recuerdos!!
Viva el IPEN en su 41 Aniversario!!
Viva la amistad queridos amigos!!

La Pluma del Viento
Carabayllo, 29 de enero de 2016.


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