lunes, 30 de enero de 2017

EMPATIA, GRATITUD Y GENEROSIDAD. VALORES QUE EL PODER PISA EN EL IPEN


Ayer fui a visitarla (a EC) llegué como a las 14 horas, y la encontré llorando, y cuando le pregunté, ella titubeando repetía, “que les he hecho para que se porten tan inhumanamente conmigo”.  Luego me dijo que había recibido la noticia el viernes pasado (27-1-2017) que el director de servicios (JC), la había puesto a disposición de recursos humanos (RH). Era la culminación de una gestión que comenzó su jefe inmediato (ER) desde hace casi dos años, a poco que volvió al laboratorio después de 6 meses de ausencia por enfrentar a una feroz enfermedad, que por respeto la voy a denominar EX. Ella volvía con ganas de colaborar con el laboratorio donde se había formado desde su juventud (hace 34 años) y posteriormente lucharon para construirla junto a su colega, (TB), pero lamentablemente él falleció y la dejó sola para soportar el desenfrenado afán de su jefe actual, por desaparecer toda huella de los esfuerzos anteriores, y pretender constituirse en el forjador del LSCD. Olvidando que él ingresó a este laboratorio como practicante, y aquí aprendió a manejar los equipos, y luego ellos le buscaron una plaza para que ingrese como trabajador. Pero eso lo olvidó rápidamente.
Han transcurrido, casi 2 años con una permanente hostilización de ER, al no darle funciones, lo que fue solicitado por EC. La apartaba de toda interacción con el grupo de trabajadores, luego trajo nuevas y respetables personas pero con la intención de reemplazarla, y entonces su afán fue ese, apartarle de toda actividad, y promover ante el director la animadversión, y también ante el médico para que vea la manera de sacarla. 

El director anterior (WP), ER, y RH, presumo, hicieron el primer documento, pidiéndole al médico que pusiera un texto que a ella la imposibilitara trabajar en el LSCD, pero como el médico hizo un texto que no era suficiente, y eso lo hizo hace 2 años (febrero 2015), ahora con el nuevo director (JC), que trabajaba en otra dirección (PROD), y fue llevado a la dirección de servicios (SERA) para dirigirla, reactivó las acciones, y en un acto de prepotencia y hostilización adicional le exigió que dejara el laboratorio y se trasladara al tercer piso donde había un escritorio y le daría tareas, en gestión de la calidad, y que esto se basaba en el documento del médico, que decía “la trabajadora no debía trabajar en ambientes donde haya fuentes  de radiaciones ionizantes”, como este texto no era nada claro, en la medida que la naturaleza tiene radiactividad y lo que importa son la intensidad, y posteriormente la dosis que se recibe.

Coordinaron, presumo, nuevamente, ER, JC, RH, y el médico, a fin de dejar un texto, que indefectiblemente la obligara a dejar el laboratorio.  La hostilización hacia una persona quedó consumada, cuando el médico hizo un documento donde señala que, “EC … no debe trabajar en áreas controladas ni supervisadas” (enero 2017).  Con ese documento, presumo que,  ER y JC, se frotaron las manos y sonrieron en son de triunfo, según ellos aseguraban sus jefaturas “eternamente”. Y, es ahí donde equivocan, pues los cargos no son eternos, pero esto que parece claro a los que están en el llano, en las mentes de los de “arriba” desaparece, el poder los enceguece. (Claro no de todos pero sí de los que no están bien equipados, en técnica y en liderazgo). Recuerdo ahora el artículo de (Harvard Business Review (Dacher keitner, 2016), cuando dice que es usual que por cada grada que se sube al poder, se va pisando virtudes.  Y esas virtudes principales que las pisa son: empatía, gratitud y generosidad). Cuanta verdad tiene el artículo para este caso. El jefe, el líder, preparado tiene que ponerse en el caso del trabajador (empático), saber reconocer que lo que se tiene, se avanza, es por esfuerzos y colaboración de otros (gratitud) y la humanidad que se debe tener frente a otros que pueden estar con menos fuerzas (generosidad). 

Pero esta hostilización, también lo ha hecho el médico, talvez sin pretenderlo, porque el texto que ha preparado tiene un nombre y apellido de la trabajadora EC pero no incluye a otros trabajadores que están en similares condiciones y trabajan en otras zonas supervisadas y/o controladas (se podría entender que se trata de una política institucional por proteger la salud si hubieran otras personas o si se hubiera generalizado). En base al texto, ahora,  ¿Todos los trabajadores que están en áreas supervisadas tienen que dejar su trabajo? . Eso es lo que a continuación se vendría de acuerdo al documento hecho por el médico.

Es por ello que tenemos que cerrar filas y cuestionar este documento porque carece de sustento técnico, basta con leer lo que dice el reglamento de seguridad radiológica respecto a arias supervisadas, (  Art. 5 (6): “Área supervisada: Toda zona que no está definida como zona controlada pero en la que se mantienen en examen las condiciones de exposición ocupacional, aunque normalmente no sean necesarias medidas protectoras ni disposiciones de seguridad concretas”).  Aquí destaca “examen delas condiciones de exposición”, para eso disponemos de dosímetros y equipos que vigilan los niveles, y además dice que “normalmente no sean necesarias medidas protectoras”, es decir que los niveles de radiación son totalmente inocuas porque están por debajo de los niveles permitidos. En que parte del texto del reglamento dice que debe excluirse a ciertas personas por protección de su salud.

Entonces la conclusión del médico es incorrecta, eso no es por proteger su salud, eso es hostigamiento a una trabajadora con el fin exclusivo de retirarla del trabajo sin consideración. La conclusión del médico es peligroso para todos los trabajadores que trabajan en estar áreas.  

Por ejemplo cito el caso de los trabajadores del reactor nuclear donde en el Informe de Seguridad: Capítulo 12 “protección radiológica y gestión de residuos radiactivos”. Pag. 21 dice: “b) Área Supervisada: Área de acceso restringido y que no está definida como zona controlada pero en la que se mantienen en examen las condiciones de exposición ocupacional, y donde es improbable que el personal ocupacionalmente expuesto pueda sobrepasar los 3/10 del límite de dosis equivalente anual.”. También en este documento dice los lugares donde son áreas supervisadas: “El Área supervisada está comprendida por: a) En el Reactor: - Nivel (+) 11, 0m: pasadizo de acceso a puerta SAS No 3 (boca de tanque) desde el edificio auxiliar. - Nivel 0,0 m: cisternas de almacenamiento de efluentes radioactivos líquidos. - Nivel -5.15 m: pasadizo de acceso a la puerta No 5 (sala de máquinas del sistema de ventilación RP-10) desde el sótano del edificio secundario. b) En Edificio Secundario - Sala bombas del Sistema Secundario de refrigeración. - Sala de desmineralización. - Sub-estación No 2. - Sala maquinas del Sistema de ventilación del Edificio Auxiliar. - Lavandería. c) En Edificio Auxiliar: - Laboratorios (primer y segundo piso) - Vanos y vestuarios "calientes" damas y varones (primer piso) - Sala de Control, vestuarios y Oficina de radio protección (tercer piso).

Entonces muchos colegas que están trabajando en esas áreas supervisadas por cuestiones de salud deben dejar su puesto de trabajo, a eso conduce el documento del médico. Claramente el documento estaba dirigido a una persona, pero el apresuramiento no le hizo notar, que ese documento va a tener que aplicarse a muchos otros.

Para revocar este documento tenemos que llegar a instancias técnicas superiores, nacionales e internacionales: colegio médico del Perú, y OIEA. Pero también tiene que hacerse del conocimiento de las organizaciones nacionales de trabajadores o personas que tiene controladas la EX, porque las están estigmatizando, hostilizando, y negándole capacidad de trabajo. Aun cuando estén capacitados para ello, como es el caso de EC, que se ha esforzado en capacitarse incluso con  su propio peculio: estudió en el CSEN durante 1 año; viajó en entrenamiento específico en el Centro Atómico de Eseiza, 6 meses en dosimetría personal; posgrado en Protección Radiológica en la Universidad de Buenos Aires 6meses; Ejercicios de intercomparación con el OIEA; Diplomado en Gestión Pública por el CAEN, 6 meses; Diplomado en Metrología en Laboratorios de Calibración y Ensayo por la PUCP, 6 meses; Diplomado en Gestión de la Calidad, Colegio Químico del Perú, 6 meses; Jefe del LSCD 5 años. Ahí hay conocimiento tácito y explícito que se debe preservar y aprovechar en beneficio del país.

Luego de escribir este texto mi conciencia tiene menos carga, y es lo que puedo hacer desde mi lugar, solidarizarme con una trabajadora que está sufriendo una hostilización criticable y repudiable, y también porque el proceso que enfrentará aún no ha acabado, talvez esté comenzando, pero aunque es una carga fuerte que tiene que soportar, sepa que hay algunos colegas que contribuiremos por una solución humana que enaltezca a las personas y a nuestra institución rectora de las radiaciones ionizantes en el país.  Y hago un llamado a las organizaciones de los trabajadores, al Sindicato, que sean concretos en su rol de protección del trabajador, y que documentos como el citado sean corregidos inmediatamente y no se actúe tibiamente llegando solo a conversaciones infructuosas mientras la trabajadora sufre las consecuencias.
Qué coincidencia, este 4 de febrero día del IPEN, va a ser una fecha de decisiones el poder o las virtudes.


Agustin Zúñiga Gamarra
Lima, 29 de enero de 2017

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