lunes, 3 de julio de 2017

VAMOS IVAN SI SE PUEDE

Cuando me enteré de la noticia de tu salud, retornaron por mi memoria, los años iniciales en el IPEN, al rededor del reactor nuclear RP0, y junto a la labor técnica, teníamos actividades adicionales, como el deporte, y aniversarios. Y, desde aquellos años iniciales del 80, hemos compartido la misma división, y hoy dirección, siempre relacionado con los reactores nucleares y la energía nuclear.

Ahora, los años han pasado, tu calidad profesional, fue reconocida tanto que pasaste por todos los cargos que un profesional del IPEN puede aspirar, tanto que llegaste a ser Director Ejecutivo, pero junto a esas responsabilidades, que suelen traer incomprensiones, por las decisiones que se deben tomar, supiste ponderar la tranquilidad, antes que el conflicto.

Hoy, que estas en el hospital, recuperándote de algún imponderable de salud, que todos solemos tener, en algún momento de nuestra vida, seguro que te preguntarás dónde están mis amigos, mis compañeros de trabajo. Pues nosotros, los que trabajamos años juntos,  desde lejos, te recordamos y  hacemos votos porque te recuperes pronto, para bienestar y tranquilidad de tu familia y de todos tus colegas.

Para poner un par de anécdotas de los tantos que hemos pasado en el IPEN, está aquél viaje que hicimos el 81, en caravana, para ver a jugar a la selección de Perú, en las eliminatorias de futbol, ante Uruguay, en el mismísimo Centenario, y verlo ganar, y junto a ello las peripecias del viaje, del hotel, del vuelo de retorno a Buenos Aires. O aquel paseo que hicimos por Mar del Planta, y asistimos al juego Valenciano del Fuego.

Y, también hay escenas técnicas, cuando pusimos a crítico el RP0, luego del cambio de elementos combustibles a MTR, y lo logramos a casi las 4 de la madrugada, fue una suerte de aterrizaje suave cuyo piloto fue tu persona, mientras eso ocurría, los fiesteros que querían agasajar esta operación terminaron comiéndose todo el pollo y vino que trajeron, porque no podíamos abandonar la operación del reactor.

O, también, la ves que se volteó el carro, cuando habíamos amanecido en la operación del RP10, para una experiencia, y unos decidieron ir por una ruta, y otros por otra, tu elegiste aquel que no le pasó nada, y nosotros elegimos uno que debía cortar camino, para llegar temprano, pero terminamos volteados y camino al hospital, llegando tarde a casa.

En fin, te hago estos recuerdos, con el propósito que sonrías y sepas que cuando se trata de un compañero de trabajo de tantos años, nunca se olvidan los momentos vividos, y siempre se quiere lo mejor, así que estamos contigo por tu pronta recuperación.

¡¡Vamos Iván. Si se puede!!

Agustin


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