domingo, 21 de junio de 2009

En el Día del Padre: Recuerdo al Maestro don Antonio Zuñiga Alva


Recuerdo el sonido de los cascos del caballo que se aproximaban a la puerta de la casa. Apresurado salía a abrir la puerta, con seguridad era mi padre, que quincenalmente volvía desde su centro de trabajo, cabalgando unas 7 u 8 horas. Rápidamente rebuscaba los regalos en las alforjas, allí estaban los quesos, las paltas o las frutas. En seguida mi madre le hacia los reproches que no me gustaba estudiar, solo jugar, él muy suelto me preguntaba, cuánto era 5 por 8, le respondía 40; sabía que lo recordaría porque me gustaba cantar un huaynito que tenia esas letras, ....entonces me cargaba diciendo que sí sabía.

Desde esos recuerdos iniciales hasta su último día, que ocurrió el 29 de julio del 2000 cuando espiraba en mis manos y sus ojos azules se cerraban para siempre, jamás recibí un reproche para estudiar más, pareciera que el sabía que sería suficiente, el ejemplo que nos brindaba a diario, con su dedicación a la lectura y a la escritura.

Hoy cuando paso delante de su cuarto, todavía diviso y lo imagino escribiendo en su maquinita de escribir algún cuento, articulo u oficio para hacer gestiones por su escuelita lejana distante de los lujos de la capital de la república, o para solicitar algún apoyo de los residentes en Lima para alguna obra en Chiquián . Su terno infaltable bien planchado que mi madre se cuidaba en prepararle, le daban prestancia y autoridad .

El sabía que la excelencia expresiva, era una herramienta que sensibilizaba corazones, imprimía admiración, credibilidad y respeto. Cuántas asambleas en las convenciones magisteriales, en las reuniones sociales, saben de esa habilidad del MAESTRO ANTONIO ZÚÑIGA ALVA, educador insigne, formador de generaciones en diversos pueblos de la provincia de Bolognesi como Huayllacayán, Chiquián o Llaclla.

Como maestro sabía que el bien más preciado que se le podría dejar a los hijos era su educación, y por ello, el regalo mas grato que mi padre me expresaba en sus cartas era mi formación de científico en el extranjero.

En los confines del universo donde alguna esencia tuya viaje, amado padre, tus pasos no se han borrado, los que quedamos continuamos el camino de amor a la tierra bolognesina, a la educación y al estudio. Hoy, también, estamos repitiendo tu afán de visitar a los funcionarios y autoridades del estado, para solicitar audiencia, preguntar por alguna obra pendiente, sabemos cuan incomodo seria subir y bajar 4 o 5 pisos si hoy aún con ascensor nos cansamos, cuan difícil habría sido venir desde Chiquián o Llaclla, para aguardar 2 o 3 horas y recibir la postergación de la cita para el día siguiente. Pero, eso no te amedrentó ni te venció.

Después de todo ese trajinar sabemos hoy como ayer que una vez que las obras se hayan culminado, cubrirán con el olvido a los gestores auténticos de las mismas.

Eso no importa, las pasajeras placas se borrarán pero lo que no podrá extinguirse es el ejemplo, el trabajo, las enseñanzas, la información genética que hoy transmitiremos a nuestros descendientes para que continúen haciendo gestiones, reclamando, escribiendo, promoviendo desarrollo, demostrando con ello que el amor a tu Chiquián, a tu Bolognesi a la educación y al estudio sigue y seguirá VIVO.

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