sábado, 20 de febrero de 2010

Violencia Familiar: Muerte y Asesinatos Inverosímiles


Las hijas dando muerte a sus madres son escenas que nuestra razón no admite, quitar la vida a los seres que uno mas quiere, a los que precisamente nos la dieron, y se sacrificaron para alimentarnos, cuidarnos y lucharon por que no nos faltara nada, es inverosímil. ¿Puede algo ser mas trágico?. Parecería que no. Sin embargo como si lo natural fuera la muerte, el odio entre familiares más cercanos, un padre envenena a sus menores hijos y se suicida. Y si falta algo más atroz, un niño da muerte a otros dos niños. Muerte, muerte y mas muerte, rondan a los hogares, a las casas, a la familia.

Antes solo oíamos que estos crímenes ocurrían en los bares de los barrios más peligrosos, ahora están cerca al hogar de todos. ¿Qué ha ocurrido en nuestras vidas? ¿Qué la ha transformado?. ¿O es que antes también ocurría algo similar, solo que ahora la prensa es mas activa?

En cualquier caso, y con la intención de encontrar las causas, identifiquemos a los actores: el hogar, la escuela, el microentorno y el macroentorno. En el hogar están el padre, la madre, los hermanos y la nana; en la escuela están los docentes, los alumnos, los libros, el ministerio de educación, la asociación de padres de familia; en el microentorno están el barrio, los familiares, los vecinos, los medios de difusión (TV, radio, Internet, periódicos); en el macroentorno el mundo, la tecnología, el gobierno, las empresas, el mercado, los países, la globalización…

Encontrar las raíces del problema parece bastante difícil, pues incluye todo. Sin embargo escogiendo aquellas que están mas cerca y con mas posibilidades de modificarla son: el modo como se vive en el hogar (la relación entre padres e hijos) y la escuela (la educación). En lo que refiere al hogar, los expertos coinciden en que lo que se está deteriorando en mayor medida es el tiempo y la calidad de relación que los padres tienen con sus hijos. Se le da más importancia al trabajo extra, a mas horas fuera de casa, que estar con el hijo; hasta se tiene la certeza que basta con comprarle un TV, una PC para su habitación y una empleada para que le atienda. En esta cuadratura las enseñanzas al niño vienen mayoritariamente de los programas de TV y de Internet, que como sabemos, en el primer caso, la programación es deprimente, violenta, sexista y consumista. Igual peligro acarrea Internet si no se administra con disciplina mediante los padres. En la práctica los formadores de los hijos son la TV y la PC en lugar de los padres.

La relación padres a hijos se ha convertido en pagarle los estudios, comprarle cosas, …, pero nunca existe dialogo, amor, afecto o comprensión. Así los hijos sienten que no son tomados en cuenta, que no los quieren, que no valen nada, en el fondo no tienen expectativas en la sociedad, por lo que para hacerse notar y escuchar eliminan a los que ellos consideran culpables, sus padres. Ellos se han dado cuenta que el dinero es todo, y que a falta de afecto en el hogar tratan de buscarla fuera, en alguna otra persona, que bien pueden ser algún delincuente disfrazado de amoroso.

De este rápido análisis los principales responsables resultan siendo los padres, que en algunos casos adicionalmente a la violencia de la TV , ellos también lo practican en casa frente a sus hijos, con eso los niños consideran que lo natural es pelearse y luego divorciarse. Si esta situación se da de manera recurrente y por mucho tiempo terminan por confundir valores. Identifican que es más importante el dinero que el afecto, y la violencia sobre el diálogo. Hasta ven que el asesinato no es tan severamente penado, tal vez en unos 4 años podrían salir libres, pues a criterio de cualquier psicólogo, estos niños han sido mal formados lo que los torna enfermos y por tanto inimputables.

Por eso, los padres como responsables principales deben modificar su comportamiento, reconocer que todo ser humano tiene tres centros: el intelectual, el físico y el emocional. Los dos primeros pueden subsanarse instruyéndose y asistiendo a los gimnasios respectivamente, pero el tercero, el centro emocional, solo puede fortalecerse con atención, comprensión y amor. Es decir, los padres deben priorizar la crianza de sus niños basado en mayor atención y afecto y menor consumismo y dinero. De otro modo seguiremos presenciando parricidios, filicidios o feminicidios extremecedores.

La Pluma del Viento
Lima 20 de febrero de 2010

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