sábado, 18 de febrero de 2012

DIVULGANDO CIENCIAS: CARAVANAS ITINERANTES DE LA CIENCIA





Era la primera vez que lo veía en el Centro Nuclear de Huarangal, el ingeniero mecánico, Luis Villanueva Vidal, egresado de la UNI, volvió al IPEN cuál hijo prodigo. Había concluido junto a nosotros la primera promoción de maestría en Energía Nuclear, y también ingresó a trabajar al IPEN el mismo día 17 de marzo de 1980. Recuerdo aún su primer trabajo de investigación y a la vez su tesis de maestría: “Accidente de pérdida de refrigerante en el RP10”, con este mismo título hizo su primera publicación en la desaparecida revista, INFORME NUCLEAR, de la Asociación de Profesionales Nucleares del IPEN, el año de 1983.


En el corto tiempo de su visita, luego de mostrarle algunos componentes del reactor nuclear RP10, ingresamos a mi oficina, le invite algo de café, y luego hablamos de diversos temas de ciencias, destacándose aquellos relacionados con la física, pues en los tiempos libres de su agitada vida empresarial, siempre está al tanto de preguntas fundamentales y escabrosas, como: ¿Finalmente el universo se originó en el big bang?, ¿Y antes qué?, ¿El tiempo se invertiría si la entropía disminuyera?, ¿La mecánica cuántica y la relatividad general se unirán?, ¿El gato de Schrodinger?, su interés era tanto que, tenía guardado en su teléfono móvil, artículos de la mundialmente conocida revista de divulgación científica, NewScientist, a la cual está suscrito.


Mientras dialogábamos, poníamos diagramas y anotaciones en la pizarra. Volvimos por momentos a los años de la maestría, en el Centro Superior de Altos Estudios de Energía Nuclear de la Av. Canadá, cuando recibíamos clases de los profesores de mucho prestigio nacional como, los que nos enseñaron física nuclear los doctores Víctor Latorre, y Jorge Bravo, ambos doctorados en los EEUU. Esos recuerdos a mí me demostraron que cuando se tienen buenos profesores, los alumnos quedan prendados del método científico, de la forma como la ciencia encara los grandes problemas, en su afán de comprender la compleja naturaleza y luego les sirve en su vida profesional. Por eso es explicable que le guste la física, en tanto ella se preocupa de descubrir las leyes y principios básicos sobre las que se construye toda la ciencia y tecnología.


Claro, la pasamos muy bien, y también tomo como dato y enseñanza que, seguramente hay muchas personas legos, pero de mente inquisitiva, que les gustaría tratar estos temas. Pues, su curiosidad no es satisfecha por la superficialidad de los contenidos que muestran los periódicos y espacios de radio y televisión nacional, todos referidos a la farándula y a acontecimientos menudos de la política. Parecieran ciegos que no se dan cuenta de la importancia de la ciencia y tecnología en el desarrollo de países emergentes como China o India, que pronto superarán al propio EEUU, no basta vender recursos naturales sin valor agregado, esa es una farsa de crecimiento. “Porqué no dan espacio sobre los temas que estamos conversando para que el pueblo vea, sienta y admire a la ciencia”, repetía con aires de reclamo.


Complacido de su presencia y de sus palabras, repetí para mis adentros,” voy a construir mejor los puntos de vista tratados, les pondré videos, dibujos, y saldré a los clubes de residentes departamentales, luego sindicatos, plazas públicas, exponiéndolos, pediré apoyo a las municipalidades, y finalmente obtendré un espacio de radio, tv o periódico para continuar. Ese será el reto que les plantearé a mis alumnos de la universidad, constituir Caravanas Itinerantes de la Ciencia”.


Ahora que han pasado algunos días, hago extensivo este anhelo a los amigos lectores que deseen colaborar, haciéndonos saber si tendrían gente y espacios para hacer esta divulgación. No importa el lugar, cuánto más difícil mejor.


La Pluma del Viento
Lima, 18 de febrero de 2012

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