sábado, 25 de febrero de 2012

LA VIDA ES UN COMBO ENTRE EL SER Y EL SABER






El domingo pasado 19 de febrero de 2012, nos reunimos por segunda vez los hermanos y sobrinos de la familia Zuñiga. La idea era conversar sobre temas de interés general, y también constituir alguna organización de carácter familiar. La herencia de nuestros padres y abuelos, es la educación y el estudio. Los asistentes no teníamos las mismas especialidades, habían gente de letras y ciencias: Ingeniero Industrial y de Sistemas (egresado de la UNI - Universidad Nacional de Ingeniería), Doctor en Medicina (egresado de la UNMSM - Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Abogado (egresado de la PUCP - Pontificia Universidad Católica del Perú), Ingeniero Electrónico (egresado de la PUCP), Técnico Especialista en Informática (egresado de Computronic) y Doctor en Física (egresado de la UNI y de UNICAMP - Universidad Estadual de Campinas Brasil). el principal promotor no estuvo en esta primera reunión, obligaciones de trabajo, lo llevaron a México. Hago este resumen con unos días de retardo, porque durante la semana trabajo y no da tiempo para este "hobby".

Aquel domingo por la mañana, estaba frente al computador, usualmente me levanto como a las 5:30 de la mañana, escucho el programa de radio, de 6 a 7 am, de mi amigo Bladi Reyes: "Buenos días Chiquián", imperdible, porque es un hora de recuerdo de acontecimientos de mi tierra. De pronto se oyeron las voces de visitas a la entrada a la casa, yo desde el segundo piso, reconocí la voz de mi hermano, y sobrino, luego salieron de la casa, y regresaron, habían ido a comprar productos para el desayuno, muy a lo limeño: camote, chaufainita, chicharrón, relleno, panes, café pasado. Todos estos productos de una tienda de Habich, que se ha hecho muy conocido por su calidad. Esta vez mi madre, no estaba permitida a ingresar a la cocina, ella debía sentarse a la mesa, mi hermano y sobrinos lo atenderían. Mi hermana, había ido desde el viernes a reuniones de retiro parroquiales. Normalmente los desayunos son mas simples, esta vez con motivo de la reunión, ingerimos un desayuno de banquete. Delicioso!!. Pobre de Tahys, supongo sus oidos le ardieron.

Para la reunión se había programado dos exposiciones: Explicación Científica de la Formación de la Personalidad, por Marco (médico) y la segunda, Pensamiento Estratégico Prospectivo y Lógico, por Acucho (físico). Pusimos el computador y proyector, en un ambiente tipo aula, muy cómoda en el tercer piso, construido para estos fines, compartimos unas dos horas de mucho valor. Recordamos con aprecio al doctor Neurólogo, don Pedro Ortiz Cabanillas, un científico cuyas ideas no fueron valoradas por los peruanos, sin embargo su análisis está actualmente (en artículos científicos) siendo probado en los mejores centros de investigación internacional.

Terminada la reunión, nos fuimos a almorzar en caravana, incluido mi hermana que había acabado de llegar, precisamente cuando ya subíamos a los vehículos. También había llegado a visitar a mi madre, su nietita mayor. Juntos enrumbamos hacia la Choza Náutica, de Los Olivos. Hacía mucho tiempo que no hacíamos este encuentro. Allí pedimos diversos platos del mar, tan deliciosos en nuestro Perú. Nuevamente seguro Thays le volvió a arder los oídos. No recuerdo la diversidad de platos pedidos, pero si lo que yo pedí y que fue considerado por todos como una gran combinación: Choritos a la Chalaca, Leche Ardiente, y Jalea de pescado. Así que les recomiendo.

A las cuatro de la tarde volvimos a casa, otros se fueron a sus respectivos hogares. Lo que quedó de nuestra reunión, comenzando por lo más sencillo y valioso, reunirse no por fines de algún cumpleaños, sino por una exposición relacionada con el conocimiento. El motivo ser mejores personas. En segundo lugar reconocer que se ha realizado un gran esfuerzo, como es el caso de un hermano que viene desde el sur, Chorrillos, lejísimo, hasta Ingeniería en el cono norte. Sin embargo esos aspectos quedaron nublados por lo espontáneo, la preparación del desayuno por mi hermano un gran médico y mi sobrino ingeniero, ellos desde la cocina clamaban, "ahora nos toca a nosotros mamá, por favor haznos caso", pues ella persistía en ingresar y trabajar. Y, luego el almuerzo en un restaurante, derrochando alegría y amor familiar.

En cada uno de nosotros guardamos enseñanzas que quisiéramos compartir, aún los jóvenes, tienen mucho que enseñarnos. Pero estos momentos de intercambio no se suelen dar, unos los justificamos, diciendo que, no tenemos tiempo, llegamos muy tarde a la casa, los horarios son muy diferentes, se prefiere la televisión, que impide el diálogo, aquél que inicia una conversación en la sala, es visto como, inoportuno, porque estás cortando la atención de la novela, noticiero, o película. Entonces cómo compartir nuestras experiencias con los jóvenes, saber sus inquietudes, intercambiar ideas, ciertamente la primera responsabilidad, está en el hogar, pero por las razones citadas esto no ocurre. Entonces, el entorno, lo más cercano, los familiares podrían hacerlo. Cuánto quisiéramos que el club social del barrio, o la institución de residentes, o clubes departamentales, periódicamente, tuviéramos encuentros del saber. Tocar temas de mucha importancia, principalmente para construir personas, líderes que el país necesita.

Tocando estos temas con amigos del futbol, que provenimos de Chiquián, y nos reunimos a jugar los sábados cada 15 días, a las 9 de la noche, decíamos que, no podíamos pasar 40 años de nuestra vida sin haber hecho alguna reunión relacionada con el saber. Está bien la reunión de la yunza, la fiesta patronal, son manifestaciones de nuestra cultura. Pero, cómo es posible que en 40 años de vida profesional, no hayamos hecho alguna revista, representativa de nuestra tierra, sobre diversos temas del conocimiento humano. Si no lo hemos hecho en 40 años, no nos apresuremos en hacerlo, para mañana, propongámonos un plazo prudencial, digamos 6 meses. Esta propuesta fue un consenso. En coro respondimos: Claro hay tiempo!. Hagámoslo!.

Los tiempos de encuentro entre el saber y el ser, se pueden dar. Comenzando desde el hogar, la familia, y luego la sociedad. El ser humano no es solo el aspecto epigenético sino también social. Ambos factores deciden a la persona. Construyamos una sociedad cercana al conocimiento científico, y desde ahí aprendamos a ser mejores ciudadanos y finalmente mejores personas. Por eso la vida es un combo entre el ser y el saber no vienen separados.

La Pluma del Viento
Lima, 25 de febrero de 2012

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