domingo, 12 de agosto de 2012

LAS OLIMPIADAS UNA FIESTA DONDE LAS MEDALLAS NO SE OBTIENEN POR AZAR


Con la mano al pecho, y las lágrimas que rodaban por su mejilla, el emocionado atleta miraba como su bandera subía al máximo nivel, mientras su himno era escuchado por las 80 mil personas, en el estadio de Wembley, era su primera medalla de oro. Aquí sentado en casa, quería vivar su triunfo, también me había solidarizado con su medalla. Si esto ocurría conmigo, que solo era un espectador latinoamericano, ya me imagino, lo que sería su país, y su pequeño pueblo.

Qué hay en estos atletas, que no tengan nuestros peruanos. Claro que llegar a la justa olímpica ya es un gran logro. Pero, cuánto quisiéramos que la roja y blanca, pudiera resonar en estos grandes eventos. Yo tengo una talla de 1.60 m. de estatura, en mi Perú, una gran mayoría de habitantes tienen tallas menores que 1.80 m., de modo que en muchas disciplinas no tendríamos mucha gente con gran estatura, pero esa no es la explicación de no tener presencia en las olimpiadas, y menos medalleros.

En esta olimpiada de Londres 2012, fuimos tan solo 14 a 17 atletas. Mientras que algunos países, latinoamericanos nos triplicaron, y están yendo en un número creciente, nosotros en sentido contrario disminuyendo. En el Perú, parece una total realidad: “todo tiempo pasado fue mejor”.

Al hablar de olimpiadas, los de mi generación superior a 50 años, recordamos aquel 1988, cuando en Seúl, “manos morenas se elevan y punto”, el gran equipo de vóley, brillaba,  nos obligaba a madrugar desde las 2 o 3 de la mañana, y ver con alegría los triunfos inolvidables, ante Corea, China, Estados Unidos, y cuando ya teníamos la de oro, habíamos ganado los dos primeros sets y veníamos ganando 11 a 4 el último set que iba a 15, nos dieron vuelta y perdimos, esa mañana odié a las rusas, lloré abrazado a mi madre y hermanos, pero luego de reponernos nos alegramos, reímos, sacamos la bandera a las calles, en mi barrio de Ingeniería, eran las 9 de la mañana, nos sentimos dueños del mundo.

El día que regresaron a Lima, nuestras campeonas, con mi pequeño VW, junto a mis sobrinos, nos fuimos al aeropuerto a recepcionarlas, nos bastó verlas a la distancia, luego cortamos camino y les adelantamos para pararnos por la avenida Wilson, y conjuntamente con todo el pueblo, cubrirlas con pétalos de rosas, que se vendía abundantemente.

Igualmente corrimos rápidamente para llegar entre los primeros al estadio nacional, allí en cosa de minutos, se abarrotó, en la tribuna sur, de los cuatro que fuimos solo estábamos dos, la cantidad de gente, era tanta, que todos corrían como pudieran para encontrar algún lugar. Apretujados, esperamos un poco, de pronto aparecieron en un camión descubierto, las reinas del deporte, Cecilia Tait, Gaby Perez, Natalia Málaga, entre otras, levantaban la mano agradeciendo al pueblo, su amor, su idolatría. Pasaron por la pista de la tribuna sur, la gente seguía entrando, no había lugar y seguían llegando, todos queríamos decirles a ellas, que las amamos, que valen un Perú. Pero sorpresivamente, salieron por oriente, y comunicaron que a falta de garantías se cortaba el paseo. A pesar de la incomodidad la medida fue acertada y finalmente comprendida.

Desde aquella vez, en las olimpiadas nunca fuimos protagonistas. Hoy el vóley no está en las olimpiadas,  mientras que el equipo que siempre estuvo tras nuestro, Brasil, hoy ha salido campeona olímpica por segunda vez. Ellos progresaron inmensamente, mientras nosotros retrocedimos en magnitud doble. Es increíble, nuestro vóley en sudamérica está luchando el tercer lugar, así como vamos en poco tiempo estaremos por debajo de Argentina, Venezuela y Colombia.

Pero no retrocedimos solo en vóley, sino en todas las disciplinas deportivas. ¿¡Qué pasa en el Perú!?. ¿Cuáles son las causas de este retroceso, que parece nunca detenerse?. A los miles de diagnósticos, creo que, adolecemos de los cuatro factores que deben estar presentes en toda actividad deportiva: capital humano, infraestructura, organización y financiamiento.

Sin embargo, alguien me a responder,  cómo va haber estos factores si las decisiones superiores: políticas y directivas sectoriales no son las adecuadas. Porque si ellas estuvieran correctas y si hubiera dinero, entonces los factores existirían, y  manteniendolas sistemáticamente, las expectativas serían mejores, y inexorablemente llegarían las medallas. Ellas no vienen por azar, se obtiene con planificación y perseverancia. Sino miremos como lo está haciendo un país cercano como Colombia.

Por ello, los directamente responsables de nuestro retroceso son los conductores políticos, suben al poder, como si hubieran ganado una lotería, no estuvieron preparados para dirigirla, o si llegan sabiendo qué hacer, no pueden hacerlo porque seden a los poderes de argollas enquistadas en los sectores deportivos. De qué vale salir en la foto, el presidente y su esposa, para regalarles un dinerito, cuando algún atleta por esfuerzo individual sobresale en algún deporte. Eso avergüenza, es más bien una manipulación del prestigio del atleta, en beneficio personal, en búsqueda de algunos puntos más en la encuesta del fin de semana.

Las olimpiadas nos han servido para admirar la grandeza del ser humano, la nobleza del deporte, la calidad de la organización, pero también la realidad nacional, a todas luces seguiremos cuesta abajo. Qué lamentable!!. Pero no puedo cerrar esta página, sin agradecerles y felicitarles a todos los atletas peruanos, porque sabemos de su inmenso sacrificio y amor al Perú. Mi símbolo de este esfuerzo es la pequeña Ines Melchor, superó el record sudamericano en Londres, y además ella proviene del interior del país, siempre postergados por el detestable centralismo.


La Pluma del Viento

Lima, 11 de agosto de 2012

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