domingo, 9 de junio de 2013

EL DESARROLLO CIENTIFICO NO PRECISA DE GENIOS

Cuando miramos a nuestro entorno, vemos televisores modernísimos, celulares con aplicaciones espectaculares, inmensos aviones que se elevan como livianas aves, comunicaciones satelitales desde cualquier punto del planeta, hasta incluso desde marte, ni que decir de instrumentos relacionados con el diagnóstico y terapia médica. Todos esos productos que caracterizan la sociedad actual están basados en el gran avance de la ciencia. Sin embargo poco o casi ningún minuto nos ponemos a pensar en esta actividad, descuidamos su presencia, su desarrollo en nuestra ciudad, departamento y país, como si no lo necesitáramos. Craso error, pues todos los estudiosos advierten que si no pasamos de una economía eminentemente extractiva hacia otra que utilice el conocimiento para transformar la materia prima en productos de valor agregado, entonces los tiempos de vacas gordas pasarán y volveremos hacia la escases e incertidumbre.

Pensando en esto, leí el libro de John Gribbin (Historia de la Ciencia), pasando revista sobre cómo surgió la ciencia y ese desarrollo imparable. En primera instancia, reconoce que su desarrollo es un proceso incremental que avanza paso a paso, y sobre todo destaca que para ello no se precisa ser un genio (aunque algunos lo fueron), basta con la inteligencia normal, y que no hay insustituibles, ni siquiera Einstein o Newton, podría haberse demorado algunas décadas más pero igual habríamos llegado a tales logros.


Entonces qué es lo indispensable, para construir esa ciencias en el entorno más cercano, digamos nuestra ciudad o departamento. La historia de la ciencia según Gribbin, nos dice que “más importante que el genio humano es el desarrollo de la tecnología, y no es sorprendente que el comienzo de la revolución científica, coincida con el desarrollo del telescopio y el microscopio”.

Estos aspectos nos dicen que, no nos falta genios los tenemos, en cuanto a inteligencia normal. Lo que sí hace falta, es la disponibilidad de herramientas, que faciliten el desarrollo de la ciencia. No se puede aspirar a mayores contribuciones del conocimiento con instrumentos de la edad media o ninguno. La prueba que los instrumentos son ahora mas decisivos que los “genios”, ocurre cuando los estudiantes peruanos de posgrado llegan a los países desarrollados, donde hay todo tipo de instrumentos, allí destacan y se convierten en luminarias internacionales, y descubren aportes a todos los saberes de la ciencia, y con ello estos países consolidan su desarrollo y crecimiento económico característica de la sociedad del conocimiento.

En estos tiempos modernos de gran presencia tecnológica, el ciudadano que desee sentirse como en casa y valorar la naturaleza, sus problemas y soluciones, necesita saber de lo qué es la ciencia y de su poder de explicación. Necesita comprender que la ciencia es una obra humana, uno de los logros mayores de la mente, y que lo han hecho personas comunes de inteligencia normal, avanzando paso a paso, con perseverancia y dedicación, en base a lo que dejaron sus antecesores. Con certeza, cualquier persona de nuestros escuchas, podrían haber hecho los grandes descubrimientos que asombran al mundo, si es que hubieran estado en el lugar adecuado, en el momento oportuno. Ese lugar y momento deberían ser nuestro país, nuestro departamento nuestra ciudad, hoy, es lo ideal.

Para finalizar y considerando que la ciencia no ha llegado a su fin, su avance seguirá, por ello nos gustaría que algunos de nuestros escuchas, de los colegios Coronel Bolognesi o Guillermo Bracale, sean en el futuro uno de los autores del próximo gran avance de la ciencia en beneficio de la humanidad. Solo hace falta el compromiso de las autoridades a fin de dotar de medios para que esas capacidades se conviertan en realidad, para que eso ocurra necesitamos ciudadanos que comprendiendo la importancia de la ciencia exijan a sus autoridades el presupuesto y condiciones demandadas para estos fines.

La Pluma del Viento

Lima, 9 de junio de 2013

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