ALEGRÍA EN EL DESORDEN
Hay mañanas en las que el cuaderno se convierte en una nave espacial. Hoy, entre el tic-tac del reloj y una melodía aleatoria, decidí buscar el orden dentro de mi propio desorden. Les presento una pieza nacida de la improvisación y el sentimiento puro: un trayecto que atraviesa planetas y dudas para aterrizar, finalmente, en la alegría
Deambulo por un camino sin horizonte, buscando un sentido que se me escapa entre las manos. A ratos es alegría, a ratos preocupación; he jurado que, cuando brote la calma, me detendré. Sin embargo, sé que hallarla no será un golpe de suerte, sino el fruto de mi voluntad. Aunque, a veces siento más comodidad en la duda que en la certeza.
Escucho el eco del Big Bang. Es un silbido agudo que me perfora la sien, contrastando con la voz gruesa y discordante de un ferrocarril que atraviesa mi mente. El ritmo de la vida no se puede replicar; es cambiante, caprichoso. Pero no importa: buscaré un resquicio. Mi mente es superior a cualquier clave musical. Ni las notas que suenan a llanto podrán detenerme en esta procesión eterna.
Me marcho sin desesperación. No importa si tardo quince minutos, quince días o quince años. Mi seguridad es más fuerte que el destino.
Ha transcurrido ya media vida y, de pronto, siento el cambio. Las notas que inundan la naturaleza ahora vibran en paz; el ritmo se ha vuelto adecuado. Ya no tengo prisa. He encontrado un nuevo compás y podría seguir en él ad infinitum.
Me acostumbré a tu ritmo sin ritmo, a tus palabras que antes me resultaban inentendibles. No importa si me hablas en español o en alemán: mis oídos ahora solo comprenden la aritmética del sonido, esa frecuencia que habita en las ecuaciones de notas.
Viajo en mi nave entre planetas y estrellas. Cada mundo tiene su propio ritmo característico, pero ninguno recuerda al tuyo. Tú reúnes más perfección que el universo entero. Por eso, te pido: derrama tu canto ahora, entrega tu danza de perfección. Añoro volver a verte, escuchar la sinfonía que emana de tu rostro.
Mientras escribo, te siento cerca. La desesperación se ha disuelto para dar paso al orden. Ahora puedo decirlo: la música es perfecta porque está a tono con mi alma. Hoy, finalmente, soy motivación y soy alegría.
La Pluma del Viento
Lima, 5 de enero de 2025

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