martes, 20 de octubre de 2009

A Nelita En Sus 25




Hoy día estoy en casa, recuperándome de la gripe. El malestar no me permite ver el computador, con comodidad, siento pesadez en la cabeza y la nariz medio quemante no deja pasar con tranquilidad el día en casa. Pero hay que soportar, ya pasará, es así la gripe. La loratadina, recomendación de Chole, que tomé ayer me calmó mucho los incómodos estornudos y fluidos. En medio de eso, siendo el medio día, prendí el computador y leí el mensaje de Uli, el siempre atento, especial, recordándonos de esta fecha y también, el agradable, correo-saludo de Nei.


En casa, Chole ya nos había advertido de los cumpleaños, cuando el domingo desde la radio por el programa de Tadeo, "Por los caminos de Chiquián y la provincia de Bolognesi", ella envió sendos saludos para Nelilta y Ame, al son de huaynitos con sabor chiquiano. De modo que los paisanos se enteraron del regocijo de la casa Zúñiga, donde Chole y mi mamá, tu adorada abuelita Luchi, te recuerdan y te envían muchos saludos, los mayores deseos por que estés bien, ellas a diario te recuerdan en sus oraciones. Confían plenamente en tí. No se cansan de contarme, de los grandes retos que pasas, y también exaltan, tus sentimientos de desprendimiento, solidaridad y sacrificio por los pobladores de la selva.


Yo, que cuando naciste, esperaba un varoncito, no puedo dejar de admirarte lo seria y organizada que eres. En eso, tu padre y tu abuelo, te dejaron sus huellas. Cosa contraria a mis costumbres, a pesar de mis esfuerzos. Recuerdo que naciste en 1984, estaba trabajando en el IPEN de la Av. Canadá, en San Borja, pendiente de la noticia, y con cierto sueño. Pues la noche anterior, cuando tu mamá le vino dolores de parto, nos comunicó a casa para llevarla al hospital, creo que subimos al escarabajo amarillo, con Chole, como a las 7 u 8 de la noche; las conduje al hospital del empleado, luego de estar algunas horas esperando en emergencia, entrada la noche, volví a casa. Me fui al trabajo, pidiéndole que me comunicaran la buena nueva. Así, en la mañana del 18 de octubre, recibí la noticia, -¡ fue mujercita!. Me repuse de la sorpresa y grité, ¡qué bien! Luego reconocí que llegó una hermosa flor a ese joven hogar, de Marco y Ame, y que su aroma, belleza y alegría, trascendió hasta nuestra casa.


Mi papá, Antuco y mi mamá, luchi, derrochaban alegría, cuando llegabas. Desde chiquita, la abuelita, haciendo lo que ella podía, te preparaba platitos de cuy, que ella criaba en la azotea. Pasabas de mano en mano, disputándonos el cargarte, no estábamos acostumbrados, pues los hijos de Nili y Chole, eran hombrecitos, así que fuiste la primera nieta, la primera sobrinita. Recuerdo verte sentadita en el escritorio del cuarto de mi papá, cuando te enseñaba a leer, con sus métodos cuajados en caseríos y distritos de la provincia de Bolognesi, luego nos contaba de lo inteligente que eras, – se parece a su papá. Cuando crecías, y te visitaba, a veces me sonrojabas cuando, sin incomodarte, contabas chistes colorados. Cosa que nunca me gustó. Menos de una niñita. También vuelve por mi mente, cuando venías a la casa, y en el comedor de Chole, nos reuníamos con todos los sobrinos, incluido Miguelito y los “extranjeros”, Yuse y Pierito, y les hacía cantar. Luego a los 10 añitos, nos enorgulleció, cuando ingresaste al Humbolt, colegio de mucho prestigio y de difícil ingreso.


De ahí para adelante no pude seguirte, con anécdotas que pueda recordarte, mis recuerdos son escasos, porque estuve siempre distante. Esa distancia, no solo es estar separados, por ciudades o regiones o continentes, también es estar distantes cuando no se hace llegar algún saludo, alguna palabra, así vivamos a solo un metro. Ni el trajín del trabajo, ni los kilómetros de distancia, debieran ser obstáculos para expresar nuestros sentimientos, nuestra preocupación, nuestro cariño, a todos aquellos que queremos, que somos parte de una familia, de un hogar. No esperemos que realmente, nuestras palabras nunca tengan respuesta.


Esta gripe, me ha permitido quedarme en casa, leer correos y escribir algo, ¡porqué no me da más veces la gripe!, para continuar escribiendo a todos los familiares que están distantes. También me permitió mirar de cerca a mi madre y hermana, que a pesar de sus pocas fuerzas, se sacrifican para compartir, mi gripe, trayéndome comida, agua y sobreponiendose al riesgo que corren si se contagian. ¿Porqué no podemos aún estando buenos de salud, hacer un alto para responder los llamados del corazón o los correos nunca respondidos?. ¿Porqué no aprendí a visitar a los familiares como mi padre lo hacía?. ¿Porqué me hice de mucho trabajo, o mucho estudio alejándome de los que amamos, a tal punto que terminamos en soledad?. Las respuestas, que la den los especialistas; me contento con escribirte Nelita, y sé que en tu confrontación con la vida, lejos de tu casa, te permitirá tener tiempos de soledad, necesarias, para evaluar, nuestras metas, nuestros caminos, nuestro relacionamiento. Así, aumenta más tu sabiduría.


Cuánta falta nos hace confrontarnos con nosotros mismos. Y compartir nuestros análisis con los más cercanos, es una manera de educar a los niños y jóvenes de la familia. Ellos también, como cuando fuimos jóvenes, tienen más dificultades de expresarse, ni siquiera con sus padres. Por eso aquellos que de alguna manera, surcamos vallas, irrepetibles, escribámonos, compartámoslo, es una cura, una medicina para todas las enfermedades. Paro por aquí, como guardando material para el próximo mensaje, espero que no sea hasta la próxima gripe.



Querida sobrinita, recibe en este tu 25 aniversario todo nuestro cariño y recuerdos, te saludamos desde Honorio Delgado, tu antiguo barrio de Ingeniería. Aquí con Chole y Luchi brindamos por tus éxitos y nos alegramos por ser como eres.




Hasta siempre




Tu tío Acucho

Ingeniería, 20 de octubre de 2009

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias Tío Acucho por tan lindo post.
En momentos complicados es bueno saber que hay todo un grupo de personas detrás tuyo que te quieren y respaldan.

Un abrazo,
Nela